Colt, un ejemplo del orgullo por el negocio de las armas en EU

Una de las mayores fábricas de armas se enorgullece de su labor en el mismo estado en el que un tiroteo causó una masacre en una escuela
Los homenajes a víctimas de la masacre en Newtown
Wayne Drash
Autor: Wayne Drash
WEST HARTFORD, Connecticut (Reuters) -

“Prohibidas las armas de fuego cargadas o no autorizadas a partir de este punto”, indica una señal a la entrada de la fábrica de armas Colt, una de las mayores del país y ubicada en Connecticut, donde murieron 26 personas por un tirotero en una escuela en 2012.

Cientos de empleados trabajan ensamblando las pistolas Colt, diferentes armas para el ejército de Estados Unidos y rifles AR-15, diseñados para usuarios civiles. Esta planta, fruto de una inversión millonaria, es una de las pocas que no se han trasladado fuera de EU.

“Todos aquí tenemos la gran responsabilidad de construir un arma que será usada por el hijo, la hija, el padre o la madre de alguien, no sólo en la defensa de nuestro país, sino la defensa de sus propias vidas”, indica un cartel. “Fallar no es opción”.

El producto elaborado en ese lugar está amparado por la 2ª Enmienda de la Constitución, que ahora la cuestionan quienes consideran necesario un mayor control sobre las armas y miembros de la industria, especialmente tras la masacre del 14 de diciembre en la primaria Sandy Hook, en Newtown, en la que murieron 20 niños y seis adultos.

La fábrica es ajena al debate aunque miles de empleos estarían en riesgo si se aprueban las restricciones a la portación de armas. “Trabajando en Colt, estamos muy orgullosos de lo que hacemos aquí”, dijo John Sgueglia, supervisor de calidad. “Esperamos poder continuar con lo que hacemos”.

La planta se fundó hace 175 años atrás en Connecticut y está considerada un lugar histórico en Hartford, pese al rechazo de una parte de la población de Newtown.

La masacre en Sandy Hook es un acto enfermizo y la palabra crimen no es lo suficientemente fuerte para describirlo, dijo Dennis Veilleux, un director ejecutivo de Colt. “Automáticamente te pones en el lugar de esos padres y sus hijos, y te corta la circulación (...) Es doloroso”, dijo Veilleux.

Las guerras en Afganistán e Iraq supusieron un negocio para Colt Defense, la rama de la compañía encargada del armamento militar, por lo que se fabricaron cientos de miles de armas para el Ejército.

La demanda de armas se transfirió a los civiles, principalmente a veteranos del ejército que al volver a casa compran rifles AR-15, diseñados principalmente para la defensa personal o la caza. En 2012, Colt fabricó 100,000 rifles de este tipo y se espera que su demanda aumente ante su potencial prohibición, que obligaría a los coleccionistas de armas a adquirir una antes de que sea ilegal.

Las empresas y grupos defensores de las armas se mantienen en la postura de que ellos sólo fabrican los AR-15 porque el público lo pide. “Si el rifle AR-15 es el responsable de lo sucedido en Sandy Hook, entonces los aviones son responsables del atentado contra el World Trade Center. O ¿no es el mismo caso?” dijo Veilleux. “Es la gente la que comete los crímenes, no las armas”.

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“Cuando ciudadanos responsables usan las armas, no suponen un daño para la sociedad (...) El problema es que necesitamos concentrarnos en lo que podemos hacer para mantener las armas lejos de las manos de las personas que no deben poseerlas”, agregó Veilleux.

“Es el arma más popular de Estados Unidos”, dijo Veilleux en referencia al rifle AR-15 mientras pasea por las instalaciones, un lugar en el que la 2ª Enmienda es sagrada para los empleados y para los usuarios. “Deben proteger nuestros derechos, respetar la 2ª Enmienda tanto como puedan”, dicen algunas de las 500 cartas a la semana que reciben.

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