Las familias inmigrantes en EU aguardan la reagrupación por la reforma

Si la Cámara aprueba el proyecto migratorio, un joven mexicano podrá pedir el regreso de su madre, a la que no ve desde hace cinco años
La experiencia de una indocumentada en EU
Autor: Michael Martínez
(Reuters) -

Si no fuera por la enfermedad de un familiar en México, Carlos Padilla, de 21 años, estaría gozando de la compañía de sus padres en Estados Unidos, a pesar de que están divorciados.

Los padres y los hermanos de Padilla vivían como inmigrantes indocumentados en Seattle, Estados Unidos. Sin embargo, su madre decidió regresar voluntariamente a México para cuidar de su padre en 2008.

Si no hubiera salido de EU, podría haberse beneficiado de la reforma al igual que su exmarido, con quien Padilla vive actualmente. Por ahora, el padre y los hijos aceptan una relación a larga distancia con su madre.

Según el proyecto de la reforma inmigratoria, Padilla sería candidato a la residencia y a la ciudadanía en cinco años porque se encuentra entre los dos millones de jóvenes inmigrantes indocumentados a los que sus padres llevaron a Estados Unidos antes de los 16 años. Al adquirir la ciudadanía, podría pedir que su madre deportada regrese a Estados Unidos.

Sin embargo, su padre tendría que tomar una vía a la ciudadanía mucho más larga: 13 años. De hecho, la gran mayoría de los 11 millones de beneficiarios de la reforma, quienes llegaron antes de diciembre de 2011, tendrían que recorrer ese mismo camino.

Durante ese viaje de 13 años, esos inmigrantes indocumentados experimentarían un profundo cambio en su identidad: dejarían de ser oficialmente “inmigrantes ilegales” y se convertirían en “inmigrantes provisionales registrados” o IPR. Gracias a ese nuevo estatus, el padre de Padilla saldría de las penumbras de la sociedad, no tendrá que vivir con temor a la policía, a ser arrestado y deportado.

La vía de 13 años requiere que el candidato pase 10 años como inmigrante provisional registrado y luego tres años con un permiso de residencia legal. Después, serán candidatos para la ciudadanía. A lo largo del camino, un inmigrante indocumentado deberá pagar 2,000 dólares en multas. Además, se le exige un historial laboral estable, que no tenga antecedentes penales y que su presencia en el país sea constante.

Padilla adquiriría la ciudadanía antes de que su padre obtenga un permiso de residencia. En cambio, el hijo podría pedir el regreso de su madre mucho antes. Padilla dijo que los años de separación han sido agotadores.

“Muchos de nuestros padres fueron deportados y es difícil”, dijo Padilla, a cuya madre le negaron la visa para regresar a Estados Unidos porque las autoridades descubrieron que tenía una cuenta de banco en el país, lo que indicaba que había entrado ilegalmente en otra ocasión.

Para superar la depresión, su madre inició tres pequeños negocios en Jauja, a las afueras de Guadalajara, una carpintería, una tienda de alimentos y una de ropa, para mantenerse ocupada. Su abuelo ha mejorado de su enfermedad cardiaca y ahora ninguno de los familiares de su madre requiere de cuidados, explicó Padilla.

El joven se reunió este mes con su madre en la frontera entre Estados Unidos y México. Dijo que haber visto a su madre, después de cinco años, fue abrumador. “Tan solo corrimos hacia ellos y lloramos durante unos 10 o 16 minutos en absoluto silencio”, dijo Padilla. “Luego reímos mucho”.

Sin embargo, todos se preguntaron cuándo podrían volver a verse cara a cara. ¿Cinco años? ¿Siete? ¿Más? Muchos acontecimientos familiares pueden ocurrir durante ese lapso: graduaciones, compromisos, matrimonios y tal vez el nacimiento de los nietos.

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Padilla tiene dos amigos que también se dirigieron a la frontera para reunirse con sus familiares: Renata Teodoro, una brasileña de 25 años, y Evelyn Rivera, quien tiene 24 años y vive en Altamonte Springs, cerca de Orlando, Florida. Los tres pertenecen a un movimiento llamado United We Dream, la primera y mayor red de jóvenes activistas que luchan para impulsar las reformas.

Aunque comparten su pasión por la reforma, el cambio al sistema de inmigración de Estados Unidos podría cambiar su vida de formas distintas.

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