La violencia aumenta en Egipto mientras corre el ultimátum para Morsi

Más de 20 personas murieron este martes por la noche, en medio de enfrentamientos entre simpatizantes y opositores al gobierno
Mohamed Morsi ante el ultimátum del ejército
Hamdi Alkhshali. Reza Sayah y Ben Brumfield
Autor: Hamdi Alkhshali. Reza Sayah y Ben Brumfield
EL CAIRO, Egipto (Reuters) -

La violencia continúa este miércoles por la mañana en Egipto, a medida que se le acaba el tiempo al presidente Mohamed Morsi.

Al menos 23 personas murieron durante la noche, en medio de enfrentamientos entre simpatizantes y opositores al gobierno, en la Universidad de El Cairo, según el recuento de funcionarios de Salud. 

Cientos más resultaron heridos por el uso de rocas, bombas molotov y otras armas, según un informe de la agencia Al-Ahram.

La mayoría de las manifestaciones en otras partes de Egipto son pacíficas y los líderes de las protestas han llamado a la no violencia.

Pero a medida que se acerca el plazo que los militares dieron a Morsi esta semana, se habla de posibles disturbios violentos. 

"Juramos por Dios que estamos dispuestos a sacrificar nuestra sangre por Egipto y su pueblo contra cualquier terrorista, extremista o ignorante", indicaron en un comunicado titulado "Las horas finales".

Este lunes, el Ejército dio a Morsi 48 horas para llegar a un acuerdo con sus opositores o dimitir, por lo que tiene hasta las 17:00 horas (local, 10:00 horas tiempo del centro de México) para tomar una decisión.

El presidente egipcio ha dicho que no cumplirá con el plazo impuesto por las fuerzas armadas.

En tanto, el jefe del Ejército, el general Abdul Fattah Al-Sisi, llamó a una reunión de emergencia, según un reporte de la televisión estatal.

Cambio de bando

Con el ultimátum, las Fuerzas Armadas parecen haber dado su respaldo a los opositores del gobierno islamista de Morsi, y se han unido a ellos en las calles.

Este miércoles, los soldados y la policía establecieron un perímetro alrededor de su punto de encuentro, la plaza Tahrir de El Cairo, "para asegurar el área en caso de cualquier posible ataque", informó la agencia estatal EgyNews.

Son las mismas fuerzas policiales que en 2011 mataron a cientos de personas cuando dispararon en contra de manifestantes democráticos, moderados e islámicos que buscaban derrocar a Hosni Mubarak. 

Durante mucho tiempo, Mubarak reprimió a la Hermandad Musulmana, un movimiento político islámico que ahora es la fuerza más poderosa de la nación.

Los reformistas democráticos y moderados dicen que el gobierno de Morsi ha reforzado su control sobre el poder, moviéndose hacia una dirección autoritaria. Ahora han unido sus fuerzas con los seguidores de Mubarak y los ciudadanos que anhelan restablecer el orden a través del Ejército.

Juntos presionan por la salida de Morsi y su gobierno islamista, que se formó principalmente de integrantes de la Hermandad Musulmana. 

Dicen que han recogido 17 millones de firmas para una petición para destituirlo, cuatro millones más que el número de personas que votaron por Morsi.

Los opositores más radicales han saqueado e incendiado oficinas de la Hermandad Musulmana en los últimos días.

El grupo se ha quejado de que la policía no los protege, por lo que han tomado el asunto en sus propias manos y han disparado en contra de vándalos, reportó una asociación internacional de periodismo. 

¿Habrá un golpe de Estado o no?

Los líderes militares han dicho a los medios de comunicación árabes que planean suspender la Constitución, disolver el parlamento y dejar de lado a Morsi, en caso de que sea inflexible.

En su lugar, se instalará un consejo interino, principalmente compuesto por civiles, hasta que se redacte una nueva constitución y se elija a un nuevo presidente.

Pero los líderes militares se han distanciado del término "golpe de Estado".

Su ultimátum pretendía impulsar todas las facciones hacia un consenso nacional; las fuerzas armadas no están buscando ser parte de la clase política o dirigente, aseguró el portavoz y coronel, Ahmed Ali.

El Ejército parece estar presionando a Morsi para reestructurar su gobierno, reducir la influencia de la Hermandad Musulmana e incluir a miembros de la oposición, dijo a CNN una fuente cercana a funcionarios de alto rango en Egipto. 

Cinco ministros del gobierno de Morsi renunciaron esta semana, incluido el de Relaciones Exteriores, Mohamed Kamel Amr. 

La potencial violencia

Al igual que la oposición, los partidarios de Morsi son numerosos y firmes.

Ellos creen en la legitimidad de su gobierno y sienten que sus oponentes eluden el proceso democrático al tratar de derrocar a su gobierno elegido.

En un discurso televisado este martes por la noche, Morsi reiteró esa posición.

"El pueblo de Egipto me dio el mandato como presidente. Ellos me eligieron en unas elecciones libres. Las personas crearon una Constitución", dijo. "No tengo más remedio que asumir la responsabilidad de la Constitución de Egipto".

Morsi exigió a los militares retirar su ultimátum y regresar a los cuarteles.

El presidente estadounidense, Barack Obama, llamó a Morsi a tomar una postura menos rígida. "Hizo hincapié en que la democracia es algo más que las elecciones", informó la Casa Blanca en un comunicado.

En tanto, lo invitó a formar un gobierno más incluyente.

Washington también advirtió a las fuerzas armadas de de Egipto que podrían perder millones de dólares en ayuda si se lleva a cabo un golpe de Estado.

Aunque algunos líderes de la Hermandad Musulmana han pedido a sus miembros alejarse de la violencia, otros han advertido prepararse para morir. 

Y otro grupo islamista indicó que tomaría las armas si Morsi es depuesto.

Los fracasos de Morsi

Morsi, un conservador religioso educado en EU, fue elegido presidente de Egipto en junio de 2012. Pero los críticos dicen que su popularidad ha caído por los problemas económicos y sociales en el país. 

Su gobierno no ha logrado mantener el orden y el crimen ha aumentado, incluidos los ataques sexuales a mujeres en las calles. El caos ha provocado la salida de inversionistas y turistas.  

Eso le ha quitado mucho apoyo entre la clase pobre y media del país, dijo Fawaz Gerges, director del Centro de Medio Oriente en la London School of Echonomics.

"Los millones de egipcios que se emocionaron por Morsi dicen que debe irse", dijo Gerges. 

Él calificó a Morsi como "incompetente", pero considera que es improbable que los Militares lo saquen del gobierno.

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Eso provocaría una crisis mayor en Egipto.

Tom Watkins, Chelsea Carter, Schams Elwazer, Elise Labott, Ben Wedeman, Ian Lee, Housam Ahmed y Salma Abdelaziz contribuyeron con este reporte.

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