¿El fin de la primavera árabe? Los panoramas sobre el futuro de Egipto

Egipto tiene la oportunidad de comprometerse y redactar una nueva constitución que dé voz a la voluntad del pueblo para alcanzar la paz
Cómo viven las protestas los extranjeros en Egipto
Autor: Josh Levs
(Reuters) -

Tras un golpe de Estado que inició un nuevo episodio en la turbulenta escena política de Egipto, el futuro del país está en el aire y con él, el futuro de toda la región. "La agitación en Egipto es el combate político más titánico de nuestra era”, dijo Christian Whiton, exasesor senior del Departamento de Estado de Estados Unidos.

¿Qué les depara el futuro? Aquí, expertos y analistas de CNN —algunos desde Egipto— sopesan las posibilidades:

La oposición se agota con las disputas internas

Los egipcios que abarrotaron la plaza Tahrir, en El Cairo, para exigir la deposición del presidente Mohamed Morsi — veterano líder de la Hermandad Musulmana — tenían intereses completamente diferentes. Algunos querían volver a los días del derrocado presidente Hosni Mubarak, otros habían apoyado a Morsi y estaban decepcionados.

En adelante no debemos esperar que las facciones cooperen tan fácilmente, dice Ian Lee, de CNN, quien ha hecho reportajes sobre la región durante años. “Las luchas internas son inherentes a la oposición y una de las fortalezas de la Hermandad Musulmana es su unidad… La oposición adolece de arrogancia y egoísmo. Cada líder cree que es mejor que los demás”.

Lee dice que ningún líder ha surgido para unificar a la oposición. Mientras tanto, la Hermandad Musulmana muestra la unidad que podría levantar al grupo una vez más. Whiton dijo que la oposición podría cambiar con el tiempo, conforme se unan los liberales laicos que se oponen al gobierno islamista. “A final de cuentas, los liberales se organizan, pero con frecuencia les lleva tiempo”, escribe en el blog GPS de CNN.

La cuestión es cuánto tiempo tiene el país antes de que los egipcios abarroten las calles para rechazar a la dirigencia militar, como ocurrió después del derrocamiento de Mubarak en 2011. Si las fuerzas armadas no logran un consenso para efectuar la transición rápidamente, podrían enfrentarse a una revuelta, dice Salma Abdelaziz, productora de CNN en El Cairo. Si los acontecimientos recientes se repiten, las fuerzas armadas “aplastarán a la disidencia brutalmente y habrá un fiasco otra vez”.

La Hermandad Musulmana, obligada a asumir una ‘postura de confrontación’

“Entre muchos egipcios existe tensión y miedo” de que la Hermandad Musulmana se vea “orillada a operar en la clandestinidad una vez más y adopte nuevamente la postura de confrontación con el ejército egipcio”, dice Christiane Amanpour, jefa de corresponsales internacionales de CNN y conductora del programa Amanpour.

“El principal movimiento islamista del país ciertamente no se extinguirá”, dice el corresponsal internacional senior de CNN, Ben Wedeman. “A pesar de que muchas personas sueñan con que este sea el final del movimiento islamista”, el país seguirá “teniendo que lidiar con la Hermandad, ya sea como movimiento político o clandestino”. Algunos egipcios “quieren que se destruya a la Hermandad Musulmana”, dice Wedeman. “La arrojaron a un rincón, pero no se rendirán”.

“Ponerse agresivos con la Hermandad Musulmana implica el riesgo de una reacción violenta que podría provocar mayor inestabilidad”, agregó el corresponsal internacional en El Cairo, Reza Sayah.

‘El último clavo’ en el ataúd de la primavera árabe

Si el caos y la violencia reinaran en Egipto, los efectos mundiales podrían ser radicales. “Uno de los grandes triunfos de la primavera árabe fue que demostró que los islamistas estaban preparados para incorporarse al proceso político y a aceptar la vía democrática para avanzar y no el violento futuro yijadista que Osama bin Laden y al-Qaeda planteaban”, dice Amanpour.

Morsi ganó una elección democrática y fue depuesto por medios no democráticos. “¿Qué les dirás a los islamistas? ¿Que la democracia es para todos menos para ellos?”, preguntó Amanpour.

El golpe “bien podría predecir el fin del incipiente experimento democrático en el país árabe más poblado que, al derrocar a su antiguo dictador hace apenas un par de años, inspiró a los movimientos democráticos en todo el mundo árabe”, dice Mohamed Ayoob, del Instituto para las Políticas y el Entendimiento Social, en una columna para CNN.

“Si se permite que las fuerzas armadas de Egipto salgan libres de este acto anticonstitucional, podría significar el fin de la democracia en Egipto por mucho tiempo”, dijo. “También será el último clavo en el ataúd de la primavera árabe que ya tiene un pie en la tumba por la sangrienta guerra civil que se libra en Siria, la brutal represión de los activistas por la democracia en Bahrein y la proximidad del caos en Libia y Yemen”.

Compromiso y una constitución justa

Los expertos dicen que hay una posibilidad más positiva si Egipto toma las medidas correctas. “Varios partidos políticos tendrán que aprender a comprometerse”, dijo Lee. La Hermandad Musulmana tiene que involucrarse, no marginarse.

Mohamed Kamel Amr, ministro del Exterior interino de Egipto, dijo a Amanpour que se ha tendido la mano a la Hermandad para mantenerlos en el proceso político. Eso tal vez no sea suficiente para apaciguar su ira ni la de los simpatizantes de Morsi, quienes han dicho que “solo se sentirán satisfechos si se restaura a Morsi en la presidencia”, dijo Sayah.

Sin embargo, redactar una constitución de tal forma que se demuestre que existe el compromiso para representar la voluntad del pueblo podría tener un gran impacto, dijo Isobel Coleman, becaria senior del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, en una columna para CNN. “Si los egipcios la aprueban (...) la nueva constitución reduciría el rol del Islam, le restaría impulso no solo a la Hermandad Musulmana, sino al Islam político en toda la región”.

Los disturbios por pan y las guerras por agua

Muchos de los observadores de la región dicen que la cuestión principal en el futuro de Egipto se resume en el viejo adagio de la era de Clinton: “Se trata de la economía, estúpido”. En un país que lucha contra la pobreza y el desempleo, cualquier nuevo gobierno que quiera conservar el poder debe trabajar rápido.

Si la situación empeora, “la gente podría levantarse porque el precio del pan es demasiado alto y simplemente no pueden alimentar a sus familias”, dijo Wedeman. “Si eso ocurre, será el caos total… regresaremos a 1977 y a los disturbios por el pan en El Cairo… Eso es lo que más preocupa a todos”.

Mientras tanto, la creciente población de Egipto y el suministro limitado de agua “podrían provocar que en adelante sean probables las guerras si los países de la cuenca del Nilo, como Etiopía, desvían el flujo del Nilo”, dice Lee.

El país necesita poner orden en las calles de inmediato, aumentar la presencia policiaca a pesar de su baja popularidad, dijo Lee. “En realidad todo se resume a la economía y la seguridad”.

Washington presiona

La suspensión de la asistencia estadounidense “hundiría en un mayor caos al país, ya en bancarrota”, escribió Fareed Zakaria, conductor del programa de CNN, Fareed Zakaria GPS. “No obstante, Washington debería anunciar que mantendrá la asistencia por un tiempo limitado, mientras se determina si el nuevo gobierno está haciendo algo para restaurar la democracia en Egipto”.

Estados Unidos debería exigir que se ponga fin a los arrestos arbitrarios; a que se inicie un proceso constitucional que incluya “a todas las voces principales de Egipto”, y que haya elecciones abiertas para todos, “incluso y especialmente para la Hermandad Musulmana”, dice Zakaria.

Sin embargo, no se puede esperar que Washington tome medidas preventivas, dice Whiton, el exasesor del Departamento de Estado.

La voluntad que Estados Unidos y sus aliados tienen para ayudar a que los laicos se organicen “y las herramientas para hacerlo parecen estar de reserva”, escribe y agrega: “Washington nunca volverá a dejar al azar los asuntos cruciales”.

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