George W. Bush sugiere inclinarse a favor de la reforma inmigratoria

En una ceremonia de naturalización de 20 inmigrantes, el expresidente dijo que espera una resolución positiva sobre el debate en el Congreso
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Jim Acosta y Paul Steinhauser
Autor: Jim Acosta y Paul Steinhauser
DALLAS (Reuters) -

No hubo un llamado apasionado a aprobar la reforma inmigratoria, pero la imagen era clara. 

La escena del expresidente George W. Bush dando la bienvenida a nuevos ciudadanos en una ceremonia de naturalización en su biblioteca y museo en Dallas, este miércoles, ofreció un contraste con la oposición a la legislación inmigratoria en Washington. 

Durante los cinco minutos que duró su discurso, Bush criticó el sistema inmigratorio que sin éxito intentó reformar durante su segundo periodo de gobierno. 

"Las leyes que regulan el sistema de inmigración no están funcionando, El sistema está roto", dijo Bush a la audiencia. "No pretendo inmiscuirme en la política ni en los puntos específicos de la reforma, pero definitivamente espero que haya un fallo positivo en el debate", agregó el expresidente, como un ligero respaldo a los esfuerzos de reforma en el Capitolio.

Veinte nuevos ciudadanos de 12 países distintos, incluidos dos miembros de las Fuerzas Armadas, juramentaron en una ceremonia de naturalización encabezada por funcionarios del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EU. "Es un honor llamarlos compatriotas estadounidenses", dijo Bush.

Después del discurso del expresidente, los nuevos ciudadanos se formaron para recibir su certificado y saludar a Bush, quien tras su salida de la Casa Blanca, en enero de 2009, se ha mantenido fuera de la política interna.

Aparentemente, el discurso de Bush y la reunión de la Cámara de Representantes para discutir el asunto coincidieron. De acuerdo con la vocera del exmandatario, Hannah Abbey, el evento en Texas se había planeado desde hace dos meses.

El expresidente republicano intentó que se aprobara una reforma inmigratoria en su segundo periodo en la Casa Blanca, en parte debido a la oposición de sus correligionarios en el Congreso.

'Es una larga espera. Es una difícil espera'

Danny Diaz estaba entre los nuevos ciudadanos que participaron en la ceremonia en el George W. Bush Center.

Ella admitió haber cruzado la frontera entre México y EU de manera ilegal en 1994, después de dejar su natal Guatemala. Le tomó casi una década recibir sus documentos de residente legal y, finalmente, la ciudadanía.

"Es una larga espera. Es una difícil espera, también", dijo Díaz. "Pero si trabajas por ello y pruebas que sabes cómo comportarte en este país, todo se resuelve", agregó.

Díaz calificó la reforma inmigratoria como "algo bueno".

"Hay mucha gente buena aquí que no tiene documentos", dijo.

Antonio Miguel Villaceran, reserva de la Marina de Estados Unidos, no sabía que Bush estaría presente. "Me encanta lo que está haciendo George Bush ahora", comentó.

Akshaya Bandaru, proveniente de India, participó en una reunión privada con el expresidente, a quien describió como gracioso. "Le dije que ingresaría la escuela de Medicina y me dijo: 'espero que sea geriatría'", contó Bandaru.

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En una entrevista con la cadena ABC la semana pasada, Bush destacó la importancia de arreglar un "sistema roto" y dijo que la reforma "tiene oportunidades de ser aprobada".

La reforma aprobada por el Senado el mes pasado incluye un camino a la ciudadanía para 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos. Pero la medida es rechazada por muchos republicanos que la consideran una "amnistía".

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