El liderazgo de los presos: la "única" opción para el orden en Honduras

Las autoridades hondureñas reconocen que el autogobierno de las prisiones es un “mal necesario”, según un reporte de la OEA
Sin responsables por incendio en Comayagua
Autor: Catherine E. Shoichet
(Reuters) -

Dan comida, imponen multas, castigan a los transgresores y tienen su propio juego de llaves.

Suena como el trabajo de un guardia, pero un nuevo reporte indica que en las prisiones de toda Honduras, son los internos los que están a cargo.

“El control interno de las prisiones se cedió a los mismos presos”, señaló la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a través de un reporte que se publicó la semana pasada, en el que se afirma que la situación se ha generalizado en las 24 prisiones del país y es uno de los problemas más graves a los que esa nación se enfrenta. El gobierno hondureño no lo niega.

El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, envió tropas a una prisión el sábado, luego de que estallaran los disturbios; dijo que era una “situación inaceptable” y reconoció que “el reino interno del crimen” plaga al sistema penitenciario del país.

Durante una reunión celebrada el lunes, el presidente dijo que las autoridades presentarán propuestas para terminar con el dominio criminal. Mientras tanto, se reporta que los presos dirigen los complejos en todo el país. En el reporte que la Organización de Estados Americanos publicó la semana pasada se detalla la operación.

‘La línea de la muerte’

En una enorme prisión de la capital de los homicidios del mundo, una línea amarilla pintada en el piso separa a los internos de los guardias.

En la prisión de San Pedro Sula la llaman “la línea de la muerte”, según el reporte de derechos humanos. “Los guardias de la prisión saben que no deben entrar al patio sin la autorización de los internos, mientras que estos se niegan a salir del perímetro exterior bajo custodia policial”, indica el reporte.

Hay dos candados en la cerca de la prisión. Los guardias cierran el externo y los presos cierran el interno. La situación es simple, según dijo un oficial de la prisión a los investigadores. Dijo que las autoridades “no tienen el poder de cambiar nada”.

En una celda hay adornos y muros de madera

Dentro de una celda, en otra prisión, los investigadores de la comisión de derechos humanos dicen haber visto algo totalmente diferente a las condiciones típicamente precarias: muros cubiertos de paneles de madera barnizada.

El preso tenía un retrete privado, una cama grande, aire acondicionado a control remoto y su propio televisor. ¿Por qué? Lo conocen como “el coordinador”, una figura clave en la jerarquía de la prisión.

Según el reporte, entre sus responsabilidades están: aplicar las sanciones disciplinarias, establecer el precio que los internos pagan para vivir en las celdas, distribuir y fijar los precios de los alimentos y resolver los conflictos que surjan en la vida cotidiana en la prisión.

El reporte indica que “principalmente, los ‘coordinadores’ fungen como voceros o enlaces con las autoridades de la prisión y son prisioneros realmente privilegiados que tienen cierto grado de poder de decisión en las prisiones y que a menudo comparten los beneficios con las autoridades de las prisiones”.

Mercados en la prisión

Dentro de las muchas prisiones del país, los internos compran y venden alimentos, ropa y artículos domésticos en mercados no regulados, indica el reporte.

El sistema tiene consecuencias graves, afirma el reporte, porque promueve la corrupción y permite que entren bienes ilícitos en las instalaciones.

En San Pedro Sula, por ejemplo, en el patio de la prisión hay un gran bazar.

Según el reporte, hay “barberías, cafeterías, panaderías, se venden frutas y alimentos de todas clases, medicamentos y ropa; hay sastres, zapateros, peleteros, carpinteros, artesanos, se fabrican espejos, mesas de billar, mesas para juegos y hay muchas máquinas expendedoras de refrescos”.

¿Un mal necesario?

A lo largo de la investigación de la comisión de derechos humanos en Honduras, las autoridades dijeron que el autogobierno de las prisiones es un “mal necesario”, según el reporte.

“Se observó que las autoridades de la prisión aceptan este sistema como la única forma viable de mantener el orden y la estabilidad entre ellos y los presos; se considera a los ‘coordinadores’ como colaboradores e incluso aliados de las autoridades”. Sin embargo, las autoridades reconocieron que el control generalizado de las prisiones a manos de los presos es un factor importante en la proliferación de la corrupción en el sistema penitenciario.

Un año después de un mortífero incendio

Los hallazgos del reporte de derechos humanos salieron a la luz a un año de que un letal incendio en una prisión hondureña revelara las condiciones de las prisiones del país.

En ese entonces, los analistas dijeron que la sobrepoblación de la prisión probablemente contribuyó a la gran cantidad de muertos en el incendio de febrero de 2012 en Comayagua, en el que murieron más de 360 personas. Es un problema que los grupos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han condenado.

La sobrepoblación es galopante, señala el reporte, ya que las obsoletas instalaciones albergan a muchos más internos de los que su diseño permite.

En el reporte se enumeran como problemas considerables “la falta de instalaciones físicas adecuadas y seguras, las condiciones deplorables de salud e higiene, el suministro inadecuado de alimentos y agua potable y la falta de atención médica”.

En el reporte se señala que “las graves deficiencias… provocaron la muerte de las víctimas del incendio”, y se mencionó la sobrepoblación, los riesgos de incendio y la falta de señalización de las rutas de evacuación.

A 18 meses del incendio, el gobierno aún no ha proporcionado una explicación clara sobre lo ocurrido, señala el reporte.

“Una de las hipótesis que se pidió a la comisión que estudiara fue la posible intervención criminal en la tragedia… realmente lo que vemos es que hasta ahora no ha habido una investigación que haya arrojado resultados proporcionales al deber que el Estado tiene de investigar”, dijo Rodrigo Escobar Gil, relator de los derechos de los presos para la comisión.

En una prisión se escuchan tiros y el ejército toma el control

Luego de que el sábado 15 personas resultaran heridas y murieran tres personas durante los enfrentamientos en la Penitenciaría Nacional en Tamara, Honduras, el presidente dijo que enviaría tropas para recuperar el control.

Por medio de un comunicado, su oficina anunció el que el gobierno había tomado medidas para desarmar a los presos e implantó otras medidas de seguridad en las prisiones de todo el país. Sin embargo, no han podido detener el “reinado criminal” dentro de las prisiones, según el comunicado.

En el reporte de la semana pasada se enumeran varias recomendaciones al gobierno hondureño. Entre ellas: reducir la sobrepoblación, mejorar la seguridad y recuperar el control de las prisiones.

Las autoridades hondureñas aceptaron el reporte de la comisión de derechos humanos y se comprometieron a reformar el sistema penitenciario.

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“El panorama que la comisión expuso es la verdad absoluta”, dijo José Augusto Ávila, coordinador de la Comisión de Transición del Sistema Penitenciario de Honduras. “No podemos negarlo”.

Jessica King y Norman Powell, de CNN, y el periodista, Elvin Sandoval, colaboraron con este reportaje.

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