La desconfianza entorpece la asistencia de EU a los rebeldes sirios

El gobierno de Obama quiere impedir que cualquier asistencia a los rebeldes sirios caiga en las manos de sus enemigos en la región
Video-Siria-AFP  AFP
Autor: Dan Merica | Otra fuente: CNN

El gobierno de Estados Unidos probablemente se encontrará de nuevo bajo presión para tomar medidas más decisivas luego de que la oposición afirmara que el gobierno de Bachar al Asad usó armas químicas para matar a cientos de personas.

Aunque el régimen sirio negó las nuevas acusaciones y CNN no pudo verificar los videos que se acaban de publicar en línea, en los que supuestamente se ve a los civiles que sufren los efectos de los agentes químicos a las afueras de Damasco, las imágenes eran dolorosas y provocaron que Estados Unidos solicitara a la ONU que investigara urgentemente.

“Estados Unidos condena firmemente cualquier uso de armas químicas. Los responsables del uso de armas químicas deben afrontar las consecuencias”, dijo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado.

No se sabe si el último acontecimiento preocupante en una región asolada por una guerra civil que se ha librado durante más de dos años cambiará la estrategia de Estados Unidos. Si es así, ¿cómo se superará lo que algunas personas consideran como una brecha grave y multidimensional en la confianza?

El gobierno estadounidense ha ignorado los llamados a enviar a los rebeldes una asistencia militar más firme y ha optado por buscar una solución política. Las autoridades dicen que también están brindando ayuda humanitaria, logística, armamento limitado y otros equipos.

Sin embargo, persiste un problema clave: la incertidumbre sobre la composición de los rebeldes y si el armarlos más simplemente implique ayudar a los militantes que tengan objetivos inciertos y no a una fuerza que propicie un cambio productivo en Siria.

“El asunto en Siria actualmente no se trata de elegir entre dos bandos, sino de escoger entre varios”, escribió el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Adjunto, en su reporte de esta semana dirigido al asambleísta por Nueva York, Eliot Engel.

“Creo que el bando que elijamos debe estar preparado para promover tanto sus intereses como los nuestros cuando la balanza se incline a su favor. Actualmente no es así”, dijo en la carta con fecha del 19 de agosto.

La asistencia también se ha visto afectada por la desconfianza inherente y las profundas divisiones partidistas en Washington, además de las minuciosas investigaciones que el Congreso estadounidense está llevando a cabo sobre el caso de Siria.

“Queremos asegurarnos de que lo que hagamos, se haga bien”, dijo anteriormente el asambleísta Dutch Ruppersberger, el demócrata más prominente en el Comité de Inteligencia de la Asamblea. “Queremos asegurarnos de que lo que hagamos, de que si entregamos arma alguna no caiga en manos de Al Qaeda, que son nuestros enemigos”.

Además, la desconfianza se presenta en ambos bandos de forma crítica.

Según los expertos que han viajado a Siria a lo largo de la guerra, los grupos de oposición tienen poca fe en Estados Unidos.

“Para empezar nuestra credibilidad no era muy alta y obviamente no mejoró con el tiempo”, dijo David Lesch, profesor de Historia de Medio Oriente en la Universidad Trinity y autor del libro: Syria: The Fall of the House of Assad. “Básicamente les es indiferente y dicen: ‘Bueno, ¿cuál es la novedad? ’. Sienten que están solos en esto”.

Lesch dijo que el gobierno no ha tenido el suficiente contacto con los grupos de oposición desde el principio. “Simplemente no se conoce bien a esos grupos”, dijo. Para el gobierno no sería la primera vez que la presión se intensifique tras los supuestos ataques con armas químicas.

En agosto de 2012, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que el uso de esas armas sería “el límite” y provocaría la respuesta de las fuerzas armadas estadounidenses. Su gobierno confirmó en junio que en abril se usaron agentes químicos.

Un alto funcionario dijo a John King, de CNN, que no se ha confirmado oficialmente la validez de los ataques sirios más recientes, pero que si son ciertos, serían “mayor prueba de la inadmisible brutalidad de un hombre desesperado y un régimen desesperado”.

Andrew Tabler, autor del libro: In the Lion's Den: An Eyewitness Account of Washington's Battle with Syria, dijo que esta mención del “límite” dañó seriamente la credibilidad de Estados Unidos en la región.

“Reaccionar demasiado tarde, esa ha sido nuestra política respecto a Siria durante cierto tiempo”, dijo Tabler. “(La credibilidad de Estados Unidos) está muy baja a causa de su incapacidad para cumplir su promesa. No hemos hecho absolutamente nada para hacer respetar el límite. ¿Qué clase de señal se envía al pueblo Sirio con eso?”.

En su carta, Dempsey advirtió que hasta una acción militar limitada en Siria implicaría una intervención más profunda, argumento que las fuerzas armadas han sostenido anteriormente.

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Un equipo de inspectores de armas químicas de la ONU llegó esta semana a Siria para empezar a estudiar las acusaciones sobre el uso de armas químicas.

Samira Said, Ed Payne, Jessica Yellin, John King y Dana Bash, de CNN, colaboraron con este reportaje.

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