La ubicación de las armas y la guerra dificultan el posible desarme sirio

El conflicto interno y la estrategia siria para resguardar su arsenal químico complican el reto internacional de apoderarse de las armas
Siria y Rusia elaboran plan sobre armas químicas
Tim Lister
Autor: Tim Lister
(Reuters) -

Durante gran parte de la década de 1990, los inspectores de armas de la ONU recorrieron Iraq en busca de los arsenales de armas químicas de Saddam Hussein. Era como jugar al gato y al ratón ya que los inspectores trataron de conciliar lo que el régimen iraquí les decía con la información contradictoria de los servicios de inteligencia de los gobiernos occidentales.

Los inspectores de la Comisión Especial de la ONU (Unscom, por sus siglas en inglés) supervisaron la destrucción de más de 40,000 municiones químicas, unos 500,000 litros de agentes químicos, 1 millón 800,000 litros de precursores químicos y sistemas de lanzamiento como ojivas de misiles balísticos.

Esa experiencia tal vez arroje luz sobre los obstáculos que surgirán al asegurar y extraer o destruir las enormes reservas de precursores de armas químicas de Siria. Según un nuevo estudio del Instituto Internacional para el Contraterrorismo de Israel (IICT, por sus siglas en inglés), "desde la década de 1980, Siria ha acumulado una reserva de aproximadamente 1,000 toneladas de armas químicas y las almacenó en unos 50 sitios distintos".

El ministro del Exterior de Rusia, Sergey Lavrov, dijo el martes que ha estado trabajando en un plan concreto para extraer las armas químicas de Siria. El año pasado, el Departamento de Defensa de Estados Unidos calculó que podrían necesitarse hasta 70,000 soldados para asegurar el arsenal.

Parte del problema es que los agentes químicos no están almacenados en uno o unos cuantos complejos. Son docenas. "El programa sirio de armas químicas en general es grande, complejo y está disperso geográficamente; hay sitios de almacenamiento, producción y preparación", escribió en marzo James Clapper, director de Servicios de Inteligencia Nacional de Estados Unidos.

El despliegue de agentes

La protección de la ONU parece ser esencial y la única forma de inspección aceptable para ambos bandos. Siria y Rusia no aceptarán a inspectores occidentales a menos que estén auspiciados por la ONU. Estados Unidos nunca aceptaría que Rusia controlara la operación.

La ONU también tiene una gran experiencia en desplegar inspectores y poner a prueba sus hallazgos, en gran parte gracias a las operaciones exhaustivas que la Unscom llevó a cabo en Iraq. Tanto los inspectores estadounidenses como los rusos pertenecían a equipos de la Unscom.

Los expertos dicen que extraer los agentes químicos de Siria requeriría de un plan detallado y ambicioso, de cientos de inspectores y técnicos. Francia ha propuesto que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), con sede en La Haya, intervenga de forma importante en Siria.

La OPAQ no forma parte de la ONU, pero coopera con ella íntimamente, según un acuerdo de 2001. Ya tiene cierta experiencia en Siria: el equipo de la ONU que investigó el más reciente ataque químico a las afueras de Damasco contaba con nueve expertos de la OPAQ y tres de la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, la OPAQ ya intervino para limpiar algunos de los residuos de agentes químicos del régimen de Gadafi y aún tiene que destruir varias toneladas de precursores de gas mostaza en Libia. Los inspectores y técnicos en armas químicas calificados no abundan.

La indicación de la ONU

El ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius, dijo el martes que cualquier resolución del Consejo de Seguridad de la ONU tendría que amenazar con consecuencias "extremadamente graves" si Siria violase las condiciones. Fabius señaló que se requeriría de una Resolución por el Capítulo VII, que permite el uso de medios tanto militares como no militares para restaurar la paz.

Para los gobiernos occidentales, el riesgo es que la redacción de cualquier resolución de la ONU provea a los sirios de un espacio para lanzar evasivas. Esta vez, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña estudiarán minuciosamente la redacción. "Todo esto solo tendrá significado si Estados Unidos y otros países que lo apoyan nos dicen que renunciarán a su plan de usar la fuerza contra Siria", dijo el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en entrevista este martes.

En un Hangout de Google+ que se organizó el martes, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, dejó claro que Washington cree que el régimen de al Asad controla el acceso a los sitios en los que se resguardan las armas químicas, "así que creemos que necesitan mostrarnos que tienen un proceso completamente verificable y totalmente estimable en curso con el que sepamos que tenemos todas las armas, acceso a los sitios en cuestión y acceso ilimitado para la investigación".

Se cree que gran parte del arsenal químico en Siria se almacena y se desarrolla en complejos de "uso doble", a los que el régimen quiere proteger. En el Centre d'Etude et Recherche Scientifique (CERS) de Damasco, se desarrollan agentes químicos y biológicos, según los expertos de Occidente. Pero también se cree que es el núcleo de la investigación militar y científica. En un reporte que se publicó a principios de este año, la Iniciativa para la Amenaza Nuclear, un grupo de no-proliferación, describió al CERS como "el centro de investigaciones mejor equipado de Siria, con mejor capacidad técnica y equipo que las cuatro universidades sirias".

Los estudios académicos han identificado que las plantas de fertilizantes y las refinerías de petróleo están relacionadas con el programa de armas químicas de al Asad, por lo que también será necesario inspeccionarlas.

Los obstáculos de la guerra

¿Sería muy difícil para los inspectores cruzar de las zonas del gobierno a las zonas rebeldes en Siria? ¿Podrían realizar inspecciones "sorpresa" para asegurarse de que las armas químicas no se hayan trasladado o escondido? Transcurrieron meses para que se delinearan las condiciones para permitir el acceso del equipo de inspección de la ONU a Siria.

Varios de los sitios en los que se afirma que se almacenan los suministros para la fabricación de armas químicas han sido rodeados o tomados por los rebeldes. Las preguntas se multiplican sobre la localización del arsenal. ¿Se trasladaron esos suministros a sitios más seguros? ¿Cómo pueden entrar los inspectores a verificarlo? ¿Las armas químicas siguen almacenadas principalmente en forma de precursores? ¿Acaso ya se ha desplegado parte del arsenal de Siria (si no se ha usado) en misiles de corto alcance o en proyectiles de artillería?

Según fuentes de la ONU, existen indicios de que el régimen ubicó su arsenal de armas químicas en menos sitios para resguardarlo mejor. Los altos oficiales militares de Estados Unidos dicen desde principios de año que el gobierno sirio ha movido sus reservas de gas sarín y de gas mostaza.

Es muy difícil que los forasteros, incluso Israel y Estados Unidos, estén seguros de lo que está haciendo el régimen sirio y de cuáles son sus intenciones. Las autoridades estadounidenses reconocen que es difícil seguir la pista de los cientos de sitios militares que existen en Siria.

El transporte de cientos de toneladas de sustancias químicas a través de un país asolado por la guerra, en el que los rebeldes se conforman por una variedad de milicias y las rutas principales no están bajo el control del gobierno es un gran reto de logística. Las caravanas necesitarían escoltas, sería necesario asegurar los aeropuertos y/o los cruces fronterizos. ¿Quién se encargará del resguardo? ¿Las tropas sirias? No, a menos que las supervisen las tropas internacionales a cargo de Estados Unidos.

Como alternativa, sería necesario identificar y resguardar los sitios en los que se podrían destruir con seguridad los precursores de armas químicas en Siria, lo que parece la opción preferida del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Aunque los arsenales de armas químicas están relativamente a salvo dentro de las bases del ejército y en los complejos de investigación, hay un mayor riesgo de que caigan en las manos equivocadas, como en manos de los grupos yihadistas. Sin embargo, las armas químicas sirias son armas binarias, lo que significa que se almacenan como ingredientes separados que tendrían que combinarse para ser letales. Su uso no sería fácil para las milicias.

Los plazos del operativo

Los inspectores de la Unscom tuvieron que desafiar en repetidas ocasiones a las autoridades iraquíes con pruebas documentales detalladas de que no se habían declarado todas las armas químicas de Iraq. Hubo incontables reportes ante el Consejo de Seguridad de la ONU y 12 resoluciones del Consejo de Seguridad entre 1991 y 1996 que respaldaban su labor.

Se estima que el proceso completo en Siria llevaría entre tres y cuatro años, y que sería imposible sin un alto al fuego en el que ambos bandos se retiren y permitan que los inspectores hagan su trabajo. En vista de lo que está en juego en el campo de batalla en el que Siria se ha convertido, parece improbable.

En 1989, el entonces director de la CIA, William Webster, dijo que Siria había empezado a producir agentes químicos a principios de la década de 1980. Así que Siria tiene unos 30 años de experiencia en la fabricación de armas químicas y ha construido una red de proveedores en todo el mundo. Los oficiales militares que desertaron han dicho que los expertos iraníes han ayudado al desarrollo del arsenal sirio y de los misiles para desplegar las armas químicas.

Emprender un nuevo programa de armas químicas no sería técnicamente difícil y se podría hacer discretamente, aunque a escala limitada. También podría ser tentador para un régimen cuya fuerza militar convencional se ha visto mermada.

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Los analistas militares señalan que Siria empezó a desarrollar armas químicas hace décadas para contrarrestar la superioridad militar de Israel. Esa superioridad es aún mayor hoy y el régimen de al Asad tal vez un día crea que la posesión de armas químicas es esencial para su supervivencia.

Nick Paton Walsh y Jim Clancy colaboraron con este reportaje.

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