Angela Merkel, la mujer pragmática acostumbrada a decir "no"

Aunque se sabe poco sobre la vida privada de la canciller alemana, su estilo práctico y firme le ha valido el apoyo del pueblo alemán
Angela Merkel da una clase de historia en Alemania
Autor: Ivana Kottasová
(Reuters) -

En Alemania es muy querida, pero en los países atormentados por la crisis de Europa la odian. La canciller Angela Merkel es la figura principal en la lucha contra la crisis financiera regional y está habituada a responder con negativas a sus interlocutores.

Ha impedido rescates, ha rechazado propuestas, negado peticiones y se ha mostrado firme ante el resto de Europa. Por sus esfuerzos se ha ganado los elogios en su país, en donde la llaman cariñosamente Mutti (Mami), y provoca animadversión en el extranjero.

Durante las protestas contra las medidas de austeridad en toda Europa, regularmente circularon fotos manipuladas de Merkel en las que le ponían cuernos de diablo o un bigote estilo Hitler. Recibió amenazas e incluso un paquete bomba.

Sin embargo, a Merkel, a quien llaman frecuentemente la Dama de Hierro de Alemania, apodo que ella rechaza firmemente, no le asustan las multitudes. Es la primera mujer electa como canciller en Alemania y la primera persona procedente de la antigua Alemania del Este en ocupar el cargo.

Ostenta el segundo lugar en la lista más reciente de las personas más poderosas de Forbes, solo detrás del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Mientras sus críticos la atacan por ser propensa a la indecisión y a la cautela. Entonces, ¿cómo se convirtió en la mujer más poderosa del mundo?

Merkel, de 59 años, es hija de un ministro protestante y creció en un pueblito de la entonces Alemania del Este comunista. Estudió Física antes de dedicarse a la política como portavoz del movimiento de oposición de la Alemania del Este, Despertar Democrático.

Entró al Parlamento en la primera elección posterior a la unificación, ocupó varios cargos ministeriales y fue líder de la oposición hasta que finalmente la eligieron como canciller en 2005.

Su ascenso al poder se ha regido por los mismos principios que defendió durante la crisis de la zona euro: sin atajos. Su forma de hacer las cosas refleja su preparación científica: es sistemática, analítica, va paso a paso… sin sorpresas y definitivamente sin extravagancias.

"Si dices que vas a hacer algo, entonces tienes que hacerlo" es su máxima favorita, según su biografía autorizada que se publicó recientemente y en la que se reconoce que el perfil político de Merkel es "casi aburrido".

En el resto del mundo occidental, tal postura "aburrida" respecto a la política tal vez no funcione. Sin embargo, los comentaristas indican que su forma tranquila y metódica de gobernar fue precisamente lo que los alemanes estaban buscando tras varios años turbulentos bajo el gobierno del extravagante canciller Gerhard Schröeder.

El apoyo en las cifras

Su estilo ha funcionado hasta ahora: la reeligieron en 2009 y aseguró el tercer mandato, de acuerdo a los resultados preliminares dados a conocer este lunes.

La popularidad de Merkel es lo que ayudó a que su partido resultara victorioso en estas elecciones. No es coincidencia que en la mayoría de los carteles electorales del partido de los Demócratas Cristianos figure una enorme foto de Merkel y un logotipo del partido bastante pequeño. La gente vota por Angie y no necesariamente por el CDU/CSU.

En los índices de popularidad que el Instituto Forza calculó para la revista alemana Stern, Merkel obtuvo el índice más alto de todos los líderes políticos alemanes: el 70% de los electores asegura que está satisfecho con su trabajo.

A pesar de su prominencia, poco se sabe acerca de la vida privada de la canciller. Tomó su apellido, que ahora es casi una marca política, de su esposo Ulrich, a quien dejó casi de la noche a la mañana tras cuatro años de matrimonio, según sus biografías.

Sus asistentes cercanos dicen que nunca grita, sino que recurre al sarcasmo. Las numerosas biografías sobre la canciller alemana indican que es una jefa bastante pragmática y que rutinariamente se deshace de las personas a las que ya no necesita.

Le aterran los perros y los caballos, disfruta de las óperas de Wagner, descansa en su cabaña los fines de semana y le gusta ver los partidos de futbol: se sabe que es gran aficionada de la selección alemana y a menudo apoya al equipo en el estadio. Su segundo esposo, Joachim Sauer, es un científico que se mantiene lo más alejado posible de las cámaras. La pareja no tiene hijos.

Durante la crisis de deuda de Europa, demostró ser una líder un tanto reticente, de acuerdo con su biógrafo, Stefan Cornelius, quien escribe que "no buscó la crisis, la crisis llegó a ella".

No tenía elección: como líder de la economía más poderosa de Europa, la "catapultaron al liderazgo y debió rechazar constantemente las acusaciones de que su único objetivo es que Europa sea más alemana", dice Kornelius.

Mientras que José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisió Europea, o Herman van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, son prácticamente desconocidos fuera de Europa, a la canciller la reconocen al instante.

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Algunas de las negociaciones más importantes sobre el futuro de Europa se llevaron a cabo en Berlín y no en Bruselas, por lo que se ganó apodos como La nueva Bismarck, o La reina de Europa. En gran medida son el resultado de la maldición alemana del poder: primero le piden que actúe y luego la acusan de querer apoderarse de Europa.

Angela Merkel está cerca de convertirse en la política más exitosa de la historia. Además de los cargos políticos y los títulos académicos, de las valoraciones y del reconocimiento internacional, se creó una muñeca Barbie inspirada en ella. ¿Cuál es el mensaje para las niñas? Con tesón y trabajo duro pueden ser lo que quieran. Igual que Angela Merkel.

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