El debate sobre el control de armas en EU gira hacia la salud mental

Los dos últimos tiroteos impulsan posturas que ponderan los problemas psicológicos de los potenciales portadores de armas
El tiroteo en Texas, causado por un enfrentamiento
Autor: Ashley Killough
(Reuters) -

Los tiroteos de esta semana en Washington y en Chicago han desempolvado el debate en el Congreso de Estados Unidos sobre las leyes que permiten disponer de un arma en el país. Los legisladores plantean un nuevo ángulo en sus argumentos: la salud mental de los atacantes.

Aaron Alexis entró en el complejo de la Marina en Washington y disparó a 12 personas. La investigación apunta a que el atacante sufría trastornos mentales provocados por el impacto emocional de los atentados del 11 de septiembre.

La masacre en un cine de Colorado en julio de 2012 derivó en una declaración de demencia por parte del autor material. Tras este tiroteo y el de la escuela Sandy Hook, en Newton, legisladores y defensores de ambos lados del debate sobre armas, exigieron mejores servicios de salud mental.

La petición se ahogó. El debate tornó hacia la verificación de antecedentes y el refuerzo de la seguridad en espacios públicos. La senadora Kelly Ayotte, que lideró la iniciativa sobre la salud mental, quiere presentarla nuevamente después de que a principios de año lograra un gran apoyo.

El senador Richard Blumenthal considera que la propuesta debería ser la “pieza principal” de cualquier esfuerzo nuevo para detener la violencia con armas. Otros legisladores desconfían de algún avance después del fracaso de la legislación sobre el control de armas.

En el caso de Alexis, el atacante fallecido había contactado con dos hospitales del Departamento de Asuntos para Veteranos por problemas psicológicos y mostraba señales de tener problemas mentales.

Su padre dijo que sufría estrés postraumático por haber trabajado en los esfuerzos de rescate del 11S. Dejó la Marina después de ocho incidentes de mala conducta, según dijeron los funcionarios de la Marina.

Los activistas que están a favor del derecho de tener de armas han apoyado fervientemente la idea de que la violencia con armas proviene de las mentes enfermas de algunos individuos y de que las nuevas restricciones sobre las armas no ayudarán a disminuir las matanzas.

¿Quién puede tener un arma?

La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) ha apoyado desde hace tiempo las leyes para evitar que las armas lleguen a manos personas con incapacidad mental.

Después de la masacre en Virginia Tech, la NRA apoyó una ley de 2007 que exhortaba a los estados a entregar registros de individuos con enfermedades mentales peligrosas al National Instant Criminal Background Check System, el órgano que verifica los antecedentes del potencial comprador o portador. “Las personas que han estado involucradas en estos tiroteos han sido personas que tienen una enfermedad mental grave", dijo en enero David Keene, entonces presidente de la NRA.

Los datos publicados el año pasado por el FBI muestran que, de casi un millón de rechazos federales de intento de compra de armas entre 1998 y 2012, cerca de 5,481 se relacionaron con la salud mental.

El 46% de la población de Estados Unidos considera que mejores servicios de salud mental podrían ayudar “mucho” a resolver el problema; el 35%, que “algo” y el 9%, que “no mucho”, de acuerdo con una encuesta de CBS News de febrero de 2013, el clímax del debate sobre el control de armas de este año. Un 21% dijo que leyes más estrictas contribuirían "mucho" a la seguridad.

Cuando el presidente Barack Obama anunció una serie de 23 acciones ejecutivas en su propuesta de control de armas este año. Cuatro de ellas se enfocaban en componentes de salud mental.

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Tras el tiroteo en el Complejo Naval de Washington de este lunes, un reportero preguntó al vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, si Obama impulsaría una nueva iniciativa sobre la salud mental y el control de armas, o si el presidente acepta los ataques como algo normal.

“Bueno, no acepta que esto es normal. Está convencido de que los estadounidenses no pueden, ni deben aceptarlo”, dijo Carney. “Seguimos solicitando al Congreso que escuche las voces de los votantes y legisle de acuerdo con ellas. Y eso incluye los temas de salud mental”.

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