China lucha por erradicar de raíz la corrupción en altas esferas

Xi Jinping debe fortalecerse e implementar profundas reformas políticas en el país asiático para combatir el enriquecimiento ilícito
Xi Jinping Partido Popular  (Foto: EFE)
Kristie Lu Stout
Autor: Kristie Lu Stout
HONG KONG (Reuters) -

En China, un escándalo sexual a menudo es más que eso, porque con frecuencia hay dinero público involucrado. Las amantes despechadas se han prestado para atrapar a quienes se enriquecen de forma ilícita como parte de la lucha del país contra la corrupción.

Tomemos por ejemplo el caso de Liu Tianan. El funcionario del partido perdió su empleo a principios de este año luego de que una antigua amante revelara que había desviado 200 millones de dólares (2,600 millones de pesos) de los bancos.

"Se han convertido en la forma más eficaz para combatir la corrupción", dice la comentarista social y escritora Lijia Zhang. "El que estas amantes sean la forma más eficaz significa que los esfuerzos del gobierno no han sido muy efectivos".

La campaña contra la corrupción en China ha puesto la mira sobre los llamados "tigres y moscas": los líderes poderosos y los funcionarios de bajo nivel que defraudan a la nación.

El partido está en riesgo

La legitimidad misma del partido está en riesgo y la lucha contra la corrupción ha sido uno de los objetivos principales del presidente de China, Xi Jinping, quien tiene de su lado al zar anticorrupción, Wang Qishan.

Pero, ¿ha sido eficaz? Si dejamos de lado la muy sonada caída de Bo Xilai, a la que muchas personas consideran como el resultado de una lucha interna por el poder, el Partido aún tiene que hacer una cantidad considerable de arrestos por corrupción en las altas esferas.

"Xi Jinping solo ha capturado a un tigre, a un exlíder muy poderoso de la Corporación Nacional del Petróleo de China (CNPC, por sus siglas en inglés)", dice el analista y experto en política Willy Lam haciendo referencia a Jiang Jiemin, el exjefe de CNPC, quien también tenía un gran control sobre las empresas estatales de China.

Los observadores de China están vigilando muy de cerca a una bestia mucho mayor: el exjefe de seguridad de China, Zhou Yongkang. "Al menos la mitad de los funcionarios de nivel viceministerial y ministerial que Xi Jinping ha llevado ante la justicia tienen lazos cercanos con Zhou Yongkang", me dice Lam. "Esta es una prueba decisiva para saber si Wang Qishan y Xi Jinping están dispuestos a romper ciertos acuerdos".

"Solo hay un acuerdo bien conocido en el Partido Comunista… los funcionarios actuales y anteriores del Comité Permanente del Politburó son intocables".

Sin Estado de derecho

Son intocables porque no hay un sistema de control y contrapesos en China. "Es como si una persona que está enferma se tomara el pulso, se recetara su propia medicina, se tomara una placa de rayos X y luego, si fuera necesario, se operara a sí misma", dice el corresponsal de la agencia noticiosa Reuters en Beijing, Benjamin Lim. "Eso no es posible, pero está ocurriendo en China".

La élite política de China también es intocable gracias a que en China no hay Estado de derecho. "No hay Estado de derecho, así que la gente que tiene buen guanxi, la gente que tiene buenos contactos entre la llamada 'aristocracia roja' —los altos funcionarios— pueden sobornar a los funcionarios para logar sus objetivos y saltarse la fila", dice Lam.

Sin Estado de derecho o de una organización independiente y poderosa que combata la corrupción, son pocas las posibilidades de lograr una reforma en China. "No habrá una reforma significativa real", dice Zhang. "Porque una reforma general requeriría de un líder que tenga el valor y que afecte los intereses de su familia y amigos".

"Xi Jinping tiene que fortalecerse para reformar", agrega Lim. "Claro que si se fortalece, tal vez no reforme".

Blancos fáciles

Mientras tanto, el Partido concentra su atención en blancos de menor nivel y más fáciles de atrapar: van tras de los mandos medios con una campaña de austeridad que busca combatir los gastos de lujo.

"A final de cuentas, la política de Xi Jinping de restringir los consumos llamativos, de poner fin a los banquetes y a los hoteles de seis estrellas, es popular", dice Lam. "Sin embargo, en lo que respecta a la corrupción de alto nivel que implica sobornos de miles de millones de yuanes, todo eso sigue ocurriendo".

La guerra de China contra la corrupción es tan solo como aplastar moscas.

Ahora ve
No te pierdas