El equipo de armas químicas de la ONU afronta una misión "sin precedentes"

Los inspectores para el desarme sirio encaran una labor con graves peligros por la guerra y el tipo de armamento, según advirtió Ban Ki-moon
Siria coopera en el desarme químico
Autor: Laura Smith-Spark
(Reuters) -

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, señaló en una carta dirigida al Consejo de Seguridad de la ONU que la misión internacional para destruir las armas químicas de Siria no tiene precedentes y que el equipo se enfrenta a peligros graves.

La misión conjunta, compuesta por el personal de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) y de Naciones Unidas, tiene la tarea de supervisar la eliminación de todas las armas químicas de Siria hasta mediados del año próximo.

Los sirios empezaron a desmantelar el programa de armas químicas de su país el domingo, bajo la supervisión de un equipo de avanzada de inspectores de la OPAQ —el órgano supervisor de las armas químicas— y del personal de seguridad de la ONU, dijo Ban. El equipo pasará de 35 a 100 miembros.

Se enviará a un segundo equipo de expertos a Siria para ampliar el equipo de expertos en el país, señaló la OPAQ el martes. No se dio una fecha para su despliegue. En su carta, que envió la noche del lunes, Ban delineó las tres fases de la misión: establecer una presencia inicial y verificar la veracidad de la declaración sobre los arsenales del gobierno sirio; supervisar la destrucción de las armas químicas, y verificar la destrucción de cualquier programa o material relacionado con las armas químicas.

Se enfrentan a un entorno "peligroso y volátil", particularmente en zonas urbanas como Damasco, Homs y Alepo, advirtió el secretario general. "La artillería pesada, los ataques aéreos, los bombardeos con morteros y los ataques indiscriminados contra las zonas civiles son comunes y las líneas de batalla cambian rápidamente", dijo.

La misión "establecerá una 'zona de acción reducida' en Siria y solo se desplegará el personal cuya presencia sea necesaria en el país para efectuar sus tareas", explicó Ban.

Plazos precisos

En la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se autorizó la misión, se estableció que Siria tiene hasta mediados de 2014 para destruir sus armas químicas o atenerse a las consecuencias. El 1 de noviembre los inspectores deben haber completado las inspecciones iniciales de todas las armas químicas e instalaciones de almacenamiento, y haber terminado la erradicación de los complejos de producción y mezcla de sustancias químicas.

Ban advirtió que la fase final de la misión "será la más difícil y desafiante". Se espera que a lo largo de los ocho meses el equipo "apoye, vigile y verifique la destrucción de un programa complejo de armas químicas que comprende varios lugares esparcidos a lo largo de un país sumergido en un conflicto violento".

Esto contempla unas 1,000 toneladas métricas de "armas, agentes y precursores peligrosos de manejar, peligrosos de transportar y peligrosos de destruir", señaló. El plazo para esa fase sería ambicioso en las circunstancias más pacíficas, dijo, pero bajo las condiciones actuales, se trata de "una operación que simplemente no se había intentado antes".

La clave del compromiso sirio

Siria señaló que cooperaría con la misión internacional y presentó una declaración de sus sitios de armas químicas. Ban subrayó que el éxito de la misión dependería "principalmente y sobre todo" de un "compromiso sostenido y genuino" de parte del gobierno sirio.

Zaher al Sakat, un general brigadier sirio que desertó, dijo a Christiane Amanpour de CNN que además de los cuatro sitios secretos en Siria, el régimen está trasladando sus armas químicas a Iraq y Líbano, afirmación que el comandante del opositor Ejército Libre de Siria también expresó recientemente a Amanpour. Iraq y Líbano han negado las afirmaciones.

La resolución de la ONU, culminación de un mes de diplomacia radical, se basó en un acuerdo al que llegaron Estados Unidos y Rusia, con el que se evitó un ataque militar estadounidense a causa de las acusaciones de que el gobierno sirio había usado gas sarín, un agente neurotóxico, en un ataque contra un suburbio de Damasco, ejecutado el 21 de agosto.

Los funcionarios estadounidenses señalaron que en el ataque habían muerto al menos 1,400 personas. Siria negó su responsabilidad y culpó a las fuerzas rebeldes.

Joe Sterling y Larry Register colaboraron con este reportaje.

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