La 'Viuda blanca', una fugitiva británica en Kenya

La policía internacional busca a Samantha Lewthwaite por su supuesta relación con los ataques terroristas en un centro comercial de Nairobi
Autoridades de Kenya controlan plaza comercial
Nic Robertson
Autor: Nic Robertson
NAIROBI, Kenya (Reuters) -

Fuentes policiales de Kenya revelaron la semana pasada que los funcionarios que investigan la masacre en el centro comercial Westgate de Nairobi fueron convocados a una reunión para explicar la razón por la que Samantha Lewthwaite, la llamada Viuda blanca continúa eludiéndolos.

Hay mucha presión y casi la capturaron hace dos años en una serie de redadas en la ciudad costera de Mombasa. Se les escapó de las manos, aunque dejó pistas en su computadora portátil sobre su vida como fugitiva.

Desde entonces ha sido el juego del gato y el ratón. Lewthwaite cobró fama por primera vez en Gran Bretaña hace ocho años, cuando su esposo y padre de dos de sus hijos se hizo estallar en un tren del metro de Londres lleno de gente, matando a 26 personas el 7 de julio de 2005. Aseguró estar impactada por el suicidio, pero desde entonces ha desaparecido y su nombre ha resurgido en conexión con el grupo terrorista somalí al Shabaab, aliado de al Qaeda.

En junio de este año, un documento del gabinete keniano entregado a los funcionarios calificaba a Lewthwaite de sospechosa y miembro de un plan terrorista en Kenya en 2011 aprobado por los líderes de al Qaeda en Pakistán que tenía como blancos edificios gubernamentales, oficinas de la ONU y políticos importantes. Pero parece que ella va un paso adelante de la ley.

Cuando los servicios de seguridad llegaron a los lujosos apartamentos de Oakpark en Nairobi hace dos años, ella se había ido. De acuerdo con el administrador del edificio, quien desea permanecer anónimo, ella había dejado la propiedad de 1,000 dólares al mes con lágrimas en los ojos sólo una semana antes. Recuerda bien a Lewthwaite, que huyó sin cumplir con su contrato de alquiler. Mientras negociaba con el casero, trataba de huir manejando y lo atacaba, dice. “Bajó la ventanilla del auto y dijo, ‘Puedo matarte ahora y la gente se olvidará de ti'".

Cuando pregunté a David Kimaiyo, inspector general de la policía de Kenya, sobre la estancia de siete meses de Lewthwaite en el vecindario de clase media, me dijo: “No sabía que había estado ahí. Son rumores”. El administrador de Oakpark estaría en desacuerdo. Lewthwaite y el hombre que parecía ser su esposo le pedían trabajos muy extraños, desde arreglar las tuberías de agua hasta conseguirles comida, dice.

El administrador del edificio me dijo que solía cambiar su número telefónico varias veces al día. “Podía darme un número a las ocho de la mañana. Si la llamaba a las nueve, el número había cambiado, a las 10 o a las 11, otro número, a las cuatro de la tarde, otro más”.

Su departamento tenía vista al centro comercial Junction, uno de los lugares más lujosos de la ciudad para hacer compras. El administrador dice que ella pasaba mucho tiempo ahí, solo viendo a las personas. Mick, el supuesto esposo, le pedía que observara el centro comercial y calculara cuántos musulmanes lo utilizaban. "Me preguntaba: ¿Puedes monitorear a las personas que van a Nakumatt? ¿Son musulmanes? ¿Puedes decirme quiénes de esas personas vienen en grupos?", detalla el administrador. El centro comercial Junction es muy parecido al centro comercial Westgate, que fue atacado por terroristas el mes pasado y hubo 67 muertos. Los terroristas perdonaron la vida a quien pudiera demostrar que era musulmán. Nadie en Kenya duda de que Lewthwaite haya participado en el ataque.

Nunca se le ocurrió al administrador del edificio que Lewthwaite pudiera ser algo diferente a lo que ella decía: empleada de una compañía francesa de comunicaciones. Le había explicado al administrador que aunque era musulmana, su madre era cristiana y por eso le había puesto nombres cristianos a sus hijos. Ahora, el hombre sabe que eran mentiras.

El nombre que ahora usan Lewthwaite y su familia es un secreto. En Oakpark firmó el contrato de renta utilizando un pasaporte sudafricano falso con el nombre de Natalie Faye Webb, una enfermera británica de Essex. La policía confiscó el pasaporte en la redada en Mombasa en la que encontraron su computadora hace algunos meses.

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Después del ataque al centro comercial Westgate, las autoridades kenianas solicitaron a la Interpol ayuda para rastrearla. Y emitieron rápidamente una nota exigiendo que sea detenida en cualquier frontera que trate de cruzar.

Si todavía está en Kenya, y ciertamente parece que ésta es una suposición correcta de la policía, encontrar un lugar para esconderse no será fácil. Una mujer blanca con cuatro niños cuyas edades están bien documentadas parecería fácil de identificar. De momento, no lo ha sido.

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