El Papa pide a todos ser responsables por la desigualdad en las ciudades

En su mensaje de víspera de año nuevo, Francisco dijo que cada persona es responsable por el bien y el mal que ocurre en su localidad
El primer año del papa Francisco
(Reuters) -

El papa Francisco advirtió este martes que la mayor responsabilidad del contraste entre la riqueza y la miseria que existen en las grandes ciudades es de las autoridades públicas, "pero también cada uno de nosotros es corresponsable, en el bien y en el mal".

El pontífice, ataviado con capa pluvial, mitra color crema y sujetando el báculo, llegó a pie hasta el sillón pontificio, donde, por primera vez en su pontificado presidió las Vísperas y la solemne ceremonia del Te Deum en la Basílica de San Pedro, como es habitual cada 31 de diciembre, una tradición que inició el papa Pablo VI en su Marialis Cultus.

Tras el canto de los salmos, Francisco dirigió su alocución ante cardenales, obispos y autoridades civiles y religiosas y con la destacada presencia del consistorio romano, con su alcalde a la cabeza, Ignazio Marino, quienes acudieron a una abarrotada Basílica de San Pedro para acompañar a su obispo, Francisco.

En la primera parte de su alocución, el Obispo de Roma hizo un repaso del 2013 y aconsejó que los católicos recojan, "como en un cesto", los días, las semanas, los meses que han vivido, para ofrecer todo a Dios.

Y pidió que se pregunten cómo han vivido el tiempo que Dios les ha dado. Si lo han usado para ellos mismos, para sus intereses, o han sabido usarlo para el bien de los otros.

En la segunda parte de la homilía, el Papa hizo varias reflexiones sobre las diferencias sociales en la capital italiana extensibles a todas las grandes ciudades del mundo.

"El rostro de una ciudad es como un mosaico cuyas piezas son todos los que viven allí", refirió el Papa.

Recordó a los presentes "que el que está investido de autoridad tiene mayor responsabilidad, pero también cada uno de nosotros es corresponsable, en el bien y en el mal".

Reconoció que Roma es una ciudad de "belleza única", pero "incluso en ella hay tantas personas marcadas por la miseria material y moral, personas pobres, miserables, sufridoras, que apelan a la conciencia no sólo de los responsables públicos, sino de cada ciudadano", dijo.

Y despidió "el Año de Nuestro Señor 2013" agradeciendo por todos los beneficios que "Dios ha derramado sobre nosotros" y pidiendo perdón. La alocución papal fue el canto del Magnificat entonado por las voces del coro de la Sixtina.

Tras la exposición y adoración del Santísimo ante el que oró, se procedió al canto del Te Deum de Acción de Gracias, para luego finalizar con la Bendición Eucarística del Papa con el canto del Tantum Ergo, himno eucarístico compuesto por santo Tomás de Aquino.

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Una vez finalizada la ceremonia, Francisco salió a la plaza de San Pedro para rezar ante el pesebre que este año fue un regalo del cardenal napolitano Crescenzio Sepe y que respeta perfectamente el estilo de los nacimientos del siglo XVII.

El Obispo de Roma se dirigió después hacia los cientos de fieles que no quisieron perder la ocasión de verlo, como ya es habitual, Francisco besó y abrazó a los más pequeños y dio la mano a los allí congregados.

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