Tribus iraquíes se oponen a aliarse con al Qaeda en la provincia de Aqbar

Tribus sunitas colaboran con las fuerzas del gobierno tras rechazar la ayuda de los terroristas en la región, con una violencia creciente
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Autor: Chelsea J. Carter y Mohammed Tawfeeq
(Reuters) -

Los combates se intensifican entre los militantes que cuentan con el apoyo de al Qaeda y las fuerzas de seguridad de Iraq con el fin de tomar el control de dos ciudades clave en la turbulenta provincia de Ahbar, al tiempo que las tribus sunitas llegaron a un acuerdo para oponerse al grupo terrorista y colaborar con la policía iraquí.

La violencia renovada en la provincia sunita ha causado inquietud acerca de la estabilidad del gobierno ya que el grupo terrorista y las fuerzas de seguridad se disputan el control de Falluyah y Ramadi.

Murieron al menos 80 personas en los enfrentamientos que ocurrieron el viernes en toda la provincia, de acuerdo con las declaraciones que hizo a CNN un alto funcionario del Ministerio del Interior iraquí; unas 60 víctimas pertenecían a al Qaeda.

Al parecer algunos de los combates más importantes ocurrieron en Falluyah, en donde las fuerzas armadas estadounidenses libraron una de las batallas más sangrientas de la guerra de Iraq; los militantes izaron banderas de al Qaeda en los edificios.

Los pistoleros —que se autoproclamaron Estado Islámico de Iraq y el Oriente, grupo al que anteriormente se conocía como al Qaeda en Iraq— subieron a un escenario ante miles de sunitas durante las oraciones del viernes en Falluyah. "Los exhortamos a unirse a nosotros en la lucha contra el gobierno de Nuri al Maliki", dijo uno de los pistoleros a través de un megáfono. Más de dos terceras partes del público se fueron una vez que el militante inició su discurso, de acuerdo con un periodista que trabaja para CNN.

De acuerdo con el periodista, al que no se identificará por razones de seguridad, el pistolero ordenó a los periodistas que no cubrieran su discurso y amenazó con matar a cualquiera que intentara filmar o grabar el evento.

La policía informó a CNN que también se desarrollaban combates en Ramadi, aunque no ofrecieron una cifra específica de víctimas. En esa zona, los líderes tribales han pedido a sus combatientes que no se cubran el rostro para que puedan reconocer a su gente.

La violencia con la que se enfrentan los militantes sunitas contra las fuerzas chiitas recuerda al combate sangriento que se desarrolló durante el punto más álgido de la guerra de Iraq y que casi destruye al país.

La vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, Marie Harf, desechó las insinuaciones de que Estados Unidos había abandonado a Iraq tras el retiro de sus tropas en 2011.

"Dejemos claro quién es el responsable de la violencia. Los terroristas están detrás de eso", dijo a la prensa durante una conferencia informativa en Washington. "Por eso nos estamos asociando íntimamente con el gobierno iraquí, para combatir esta amenaza conjunta. A final de cuentas, ciertamente podremos ayudarlos a pelear, pero también queremos ayudarles a desarrollar su capacidad de hacerlo solos".

Estados Unidos envía armas —entre ellas misiles Hellfire y drones (naves robot no tripuladas)— para ayudarlos en su campaña contra el terrorismo, de acuerdo con las autoridades. Harf señaló que hay varios oficiales estadounidenses en el terreno en Iraq y en Washington "que siguen en contacto con todas las facciones en Iraq".

Tras llegar a un acuerdo el jueves por la tarde, las tribus sunitas empezaron a luchar del lado de las fuerzas de seguridad iraquíes de la provincia el viernes para tratar de contrarrestar la violencia de los militantes. El acuerdo puede compararse con el pacto estadounidense de 2007 en el que los sunitas se pusieron en contra de al Qaeda y del lado de las fuerzas estadounidenses e iraquíes para poner fin al terrorismo.

La ronda más reciente de hechos violentos estalló la semana pasada luego de que las fuerzas de seguridad efectuaran una redada en la casa del prominente legislador sunita, Ahmed al Alwani, uno de los principales organizadores de las protestas en contra del gobierno que se realizaron en la provincia de Anbar.

Durante la redada murieron el hermano de Alwani y cinco de sus guardaespaldas; hubo al menos 16 personas heridas, según las autoridades. A este suceso siguió una maniobra contra dos campos de protesta cercanos que se establecieron el año pasado como parte de las constantes manifestaciones contra el gobierno chiita que, de acuerdo con los manifestantes, ha marginado a la minoría sunita del país.

Un alto funcionario del Ministerio del Interior iraquí en Bagdad dijo a CNN que al Qaeda ha aprovechado el vacío de seguridad que crearon los combates entre las fuerzas iraquíes y los sunitas. Las tensiones entre sunitas y chiitas se han intensificado desde el año pasado luego de que las fuerzas de seguridad irrumpieran en un campo de protestas en Hawija. En la redada murieron decenas de personas; los periodistas locales cubrieron el suceso.

Ashley Fantz y Salma Abdelaziz contribuyeron con este reportaje.

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