Las mujeres guardaespaldas suponen una opción en auge en la élite china

El desempleo, su seguridad y el atractivo del puesto convierten a la mujer en candidata ideal para proteger y acompañar a millonarios
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Autor: Feng Ke y Katie Hunt
(Reuters) -

Yang Donglan ha tenido una carrera inusual. Esta chica de 22 años se ganaba la vida vendiendo cosméticos, pero hace un año cambió sus pinceles por chacos, el arma oriental de dos palos unidos con una cadena, y se sometió a un arduo programa de entrenamiento para convertirse en guardaespaldas.

Yang terminó un curso en la Academia de Seguridad Internacional Tianjiao, un campamento de entrenamiento que se creó en Beijing en 2008 para entrenar a guardaespaldas capaces de atender a la creciente élite de China.

Tuvo que arrastrarse por el lodo bajo el frío inclemente del invierno, aprender a manejar un arma de fuego y a mantenerse despierta durante 24 horas. Ella lo denomina un "entrenamiento del demonio". "No hacía mucho ejercicio antes y cuando empecé tuve problemas para respirar mientras corría, pero a final de cuentas me emparejé", dijo.

Un mercado floreciente

Chen Tongquing, fundador de la academia y exguardaespaldas, dijo que detectó una oportunidad y decidió incorporarse a lo que ahora es un mercado floreciente.

En 2013 había 317 multimillonarios en China (fortunas calculadas en dólares) —cifra superada solamente en Estados Unidos—, según una clasificación de la publicación Hurun Report, la versión China de la lista de los hombres más ricos de Forbes.

"No solo damos entrenamiento físico a nuestros guardaespaldas, también se los capacita en cosas como cata de vinos para que puedan comunicarse eficazmente con sus jefes", dijo. "No solo sirven como guardaespaldas, sino que a veces como asistentes personales".

Chen dice que está aumentando la cantidad de mujeres reclutas y agregó que estas cuentan con una ventaja sobre los varones, particularmente conforme crece la cantidad de mujeres millonarias y multimillonarias.

"Las mujeres guardaespaldas son más atractivas para las jefas o para los familiares de los jefes", dijo. Yang señala que los jefes prefieren mujeres guardaespaldas porque no sobresalen. "Es más fácil escondernos. La gente no se da cuenta de que somos guardaespaldas", dice. "Algunos hombres son realmente altos; puedes darte cuenta fácilmente de que es un guardaespaldas. Además, las chicas tendemos a ser mejores para cuidar a la gente".

Ella se muestra reacia a revelar detalles sobre su propio jefe y explica que en su trabajo "la lealtad lo es todo". El entrenamiento, que duró tres semanas y cuesta hasta 12,800 yuanes (26,250 pesos), no es para los débiles de corazón y atrae a mujeres de todos los ámbitos.

Un entrenamiento brutal

Xu Si y Zhang Min se graduaron recientemente y aspiraban a unirse a las fuerzas armadas cuando eran más jóvenes; sin embargo, trabajaban en ventas y como maestras antes de convertirse en guardaespaldas.

Xu dice que el entrenamiento es brutal. En los primeros días, tuvo que arrastrarse por el lodo y zambullirse en aguas heladas. "Estaba temblando; un chico de 18 años renunció a media prueba", dijo Xiu. Agregó que las otras reclutas fueron su principal incentivo. Otras se enlistan solo por la experiencia.

Dong, una profesionista que solo dio su apellido, dijo a CNN que no había decidido si quería ser guardaespaldas, pero cree que la experiencia es valiosa y le permitía aprender a ser dura y persistente.

Chen dijo que muchos factores provocaron la proliferación de las mujeres guardaespaldas: una baja tasa de empleo, buena paga y la oportunidad de conocer personas importantes y tener otras experiencias reveladoras; sin embargo, el más importante, explicó Chen, es que la confianza de las mujeres ha crecido en China.

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"Las mujeres de hoy muestran más decisión en carreras que usualmente se consideran dominio de los varones"; dijo Chen. Contrariamente a lo que se cree, Chen dice que las mujeres renuncian al curso con menor frecuencia que los hombres. "La mayoría de nuestras chicas se queda hasta el final", dijo.

Yang ha estado trabajando como guardaespaldas durante casi un año y dice que no planea cambiar de carrera a pesar de los riesgos. "Es mi deber proteger y actuar rápido", dijo Yang. "Creo que sin duda me quedaría con este trabajo".

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