La explosión urbana en China olvida el desarrollo social

La rápida expansión de las poblaciones urbanas gracias a la llegada de trabajadores migrantes representa un reto social para China
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Autor: Kristie Lu Stout
(Reuters) -

Imagina que el impulso urbanizador de China es como el videojuego SimCity con esteroides. El objetivo principal del juego es construir una metrópoli, respetar el presupuesto y mantener felices a los habitantes.

China lo ha hecho a una escala enorme durante las últimas tres décadas, pero con resultados decepcionantes. Para empezar, los gastos ineficientes provocaron la proliferación de grandes centros comerciales vacíos y los titulares de los diarios hablan de las "ciudades fantasma".

En esas zonas urbanas abundan los problemas. Los habitantes se ven obligados a vivir en un duro entorno de concreto con cielos contaminados y embotellamientos permanentes.

"Desde 1980 se han mudado 500 millones de personas a las ciudades", dice James McGregor, escritor y presidente de la empresa consultora APCO Worldwide, que vive en Beijing. "Es increíble la vida que han logrado construir. Pero la pregunta es: ¿Se puede vivir así?"

El impulso urbanizador de China inició hace unas décadas, cuando el 80% de la población vivía en el campo. Actualmente, China tiene más de 160 ciudades con más de un millón de habitantes y una población urbana de unos 700 millones de personas que representan a más de la mitad de la población total.

A pesar de la falta de reflexión en la construcción y de la planeación urbana caótica, China ha logrado esquivar al menos una bala: no hay grandes barrios bajos. No hay favelas en las ciudades de China.

Los nuevos habitantes urbanos de China, sus trabajadores migrantes, tienen empleo para mantenerse, pero no tienen derecho a los beneficios sociales de las ciudades en las que trabajan.

"Hay 260 millones de personas que tienen trabajo (en las ciudades)", dice Tang Min, asesor económico del Consejo de Estado de China y execonomista jefe del Banco de Desarrollo de Asia. "Sin embargo, aún no tienen seguridad social".

El primer ministro de China, Li Keqiang, dijo que quiere que el impulso urbanizador de China se enfoque más en las necesidades humanas y que sea amigable con el ambiente. Su prioridad es la reforma a la seguridad social urbana.

"El nuevo impulso urbanizador de Li Keqiang trata principalmente de abordar a las personas que ya están en la ciudad y que no se han integrado por completo a las ciudades, a aquellos que no tienen derechos totales a la seguridad social urbana", señaló Tang.

El gobierno anunció recientemente que planea reformar el sistema de registro de hogares, conocido como hukou, para permitir gradualmente que los migrantes que cumplan con los requisitos reciban beneficios como educación y servicios de salud en sus nuevos hogares.

"Poco a poco, partiendo de las ciudades pequeñas, las medianas y luego las grandes, se están aligerando los requisitos de registro", explica Peggy Liu, fundadora de JUCCCE, una empresa no lucrativa de Shanghái que se dedica al desarrollo sustentable en China.

"En ciertas ciudades como Shanghái puede haber un sistema de puntos para entrar al sistema hukou". China ha tomado medidas menores para lograr una reforma completa para 2020 ya que hay inquietudes específicas acerca del impacto de un sistema hukou totalmente abierto.

"Esto es muy delicado", me dijo Tang. "Aquellos que ya cuentan con un hukou urbano, tal vez lo venderían si existiera el mercado. Para quienes no tienen aún la ciudadanía urbana, si venden (sus tierras rurales) y de pronto pierden su empleo, no tienen a dónde ir. Por eso el gobierno es tan cauteloso con esto".

Si la reforma de tierras se apresura, China perdería el único amortiguador del desempleo: las casas rurales de los trabajadores migrantes, a donde pueden regresar si pierden su empleo.

Una población de migrantes desempleados en las ciudades amenazaría la estabilidad. Ese es el temor de Beijing. Pero, por el otro lado, el gobierno está bajo una aguda presión económica para dar prestaciones sociales a los trabajadores migrantes en sus nuevos hogares.

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"El modelo económico actual de planeación estatal, los bancos estatales, la industria estatal y todos esos megaproyectos se están quedando sin combustible. Si tienen que mantener el crecimiento, tendrá que ser con los consumidores, así que todo esto trata sobre crear consumidores", explicó McGregor.

"La gran historia de justicia social en China dice que para crecer tienes que transformar a estos migrantes en ciudadanos con derechos totales y consumidores". La versión de alto riesgo de SimCity en China ha llegado a un nuevo nivel. Que empiece el juego.

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