El náufrago salvadoreño padece de fobia al mar por "estrés postraumático"

Los médicos recomiendan José Salvador Alvarenga que siga más tiempo en el hospital, antes de pensar en regresar a su pueblo costero
El náufrago salvadoreño regresa a casa
(Reuters) -

El náufrago salvadoreño que dice haber pasado 13 meses en el Pacífico padece de fobia al mar, por lo que los médicos que lo atienden no recomiendan que regrese en el corto plazo al pueblo costero donde nació.

José Salvador Alvarenga, de 37 años, padece un "estrés postraumático" que puede prolongar su estancia en el hospital, declaró este jueves el psiquiatra que le atiende, Angel Fredi Sermeño.

"Le ha quedado una talasofobia, que es un miedo al mar, no quiere saber nada del mar, tiene una conducta evitativa", señaló.

Alvarenga llegó el martes a El Salvador desde Islas Marshall, donde fue rescatado el 30 de enero pasado.

Ante este diagnóstico "no es recomendable por ahora" que regrese a su natal Garita Palmera, un pueblo costero ubicado 118 kilómetros al suroeste de la capital, donde vive su familia y es esperado por los vecinos.

Pese a al miedo al mar, el médico destacó que Alvarenga "no padece delirios" y "no presenta trastorno mental grave".

El náufrago es atendido en el hospital público San Rafael, en Santa Tecla, 12 kilómetros al oeste de San Salvador, donde es acompañado por sus padres y su hija de 14 años.

"El aislamiento y la situación de peligro afecta al individuo y puede hacer más lento el proceso de recuperación", destacó el jefe de Salud Mental del ministerio de Salud, Carlos Escalante.

"Es necesario ver la evolución de orientación, ver sus funciones intelectuales y de juicio y concentración para determinar si necesita una intervención terapéutica o farmacoterapeútica", señaló el funcionario.

Escalante valoró que Alvarenga mostró una fortaleza psicológica especial ante la situación de aislamiento y de miedo permanente que vivió en el mar durante 13 meses.

El especialista recordó que El Salvador figura entre 15 países latinoamericanos donde se vive en un permanente "estrés postraumático" por la guerra civil que vivió (1980-1992) y por tragedias naturales como terremotos e inundaciones, lo que podría explicar la capacidad de superación que muestra el náufrago.

La ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, quien habló con el náufrago el miércoles, relató que varios barcos le negaron el auxilio al salvadoreño mientras estuvo en el oceáno.

"Nos contó cómo pasaron varios barcos, incluso cerca de él, pidió auxilio y no se lo quisieron conceder", comentó.

Alejado de la prensa

A su llegada a El Salvador, Alvarenga pidió "tranquilidad" para recuperarse del trauma por lo que permanece en el hospital en un área aislada del resto de los pacientes. Solo se permite que lo vean sus padres e hija, con quienes se reencontró la noche del martes.

Alvarenga intentó dar una declaración a la prensa cuando llegó al aeropuerto pero la emoción le impidió hablar.

En el hospital, Alvarenga se baña, camina y come con normalidad, según personal del centro.

El salvadoreño dice que salió en diciembre de 2012 a pescar tiburones en la costa mexicana del Pacífico, donde se había quedado a vivir desde que emigró hace unos 15 años con la intención de llegar a Estados Unidos.

La pequeña lancha de siete metros de eslora se averió y quedó a la deriva con otro pescador, un mexicano de 24 años que –dijo Alvarenga– murió por negarse a comer pescado y aves crudos y a beber sangre de tortuga, como hizo él.

Trece meses después apareció en Islas Marshall, a 12,500 kilómetros de su punto de salida.

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