Soldados y ciudadanos temerosos, dos posturas que chocan en Crimea

Las tensiones crecen en Crimea mientras unos soldados no identificados toman las bases militares de la región
Crimea militares protestas 9  Crimea militares protestas 9  (Foto: CNN)
Autor: Elizabeth Landau, Diana Magnay y Ben Wedeman
(Reuters) -

Las tensiones continúan en Crimea, soldados vestidos con uniformes verdes sin insignias están estacionados en las bases militares y en las principales ciudades mientras los ciudadanos esperan temerosos la resolución del conflicto.

Aunque el presidente de Rusia, Vladimir Putin, dice que estos soldados no pertenecen a Rusia, las placas de sus vehículos militares —e incluso las placas de identificación de algunos de los soldados— indican otra cosa. En el puerto de Kerch, en donde hay unos 100 soldados, un comandante dijo abiertamente a CNN que él y sus hombres pertenecen a la Flota del Mar Negro, que tiene una base en el puerto de Sebastopol en Crimea.

Desde el miércoles han impedido que una mujer y su hija lleven sopa y albóndigas a su esposo que está adentro del cuartel general de la Armada ucraniana en Sebastopol. Los simpatizantes de Rusia arremetieron furiosos contra ella, la llamaron "provocadora" y la acusaron de recibir dinero a cambio de causar problemas.

"Estoy aquí para darles comida porque tienen hambre", dijo, refiriéndose a la gente que está dentro. "Nadie los está alimentando. No pueden entrar ni salir".

Desde la semana pasada, los miembros de la autoproclamada fuerza civil de defensa —voluntarios que apoyan a Rusia— bloquearon la entrada del cuartel general con el apoyo de hombres armados y enmascarados, vestidos con uniformes de combate color verde; se cree que son soldados rusos.

Los hombres que obstruyen la entrada del cuartel general de la Armada obligaron a retirarse a un trabajador de la Cruz Roja de Sebastopol que trató de llevar suministros. "No hay problemas con los alimentos", le dijo uno de los hombres. "Cualquiera que quiera comer puede irse a casa".

Al otro lado de la calle, las esposas y madres se han reunido para saludar a los hombres que están atrincherados adentro.

Maria Zaborovska, de 24 años, observaba una pequeña manifestación el miércoles, en Simferópol. Participaban principalmente mujeres que protestaban contra una guerra en Crimea. Llevaban letreros con mensajes como: "Putin, quita tus manos de Crimea". Los activistas prorrusos empujaron a los manifestantes desde donde se encontraban y rompieron sus letreros, dijo Zaborovska.

Antes de la invasión, las unidades militares ucranianas y rusas interactuaban en lugares como Sebastopol, dijo Zaborovska, quien ha estado traduciendo para los periodistas de la radio internacional esta semana; sin embargo, los soldados que invadieron las bases militares al parecer se han mantenido alejados.

Las autoridades ucranianas señalan que las fuerzas rusas —16,000 soldados en la última semana— han rodeado o tomado el control de 10 complejos militares. "O te rindes o te encuentras frente al cañón del arma de tu examigo", dijo Zaborovska.

En una base aérea ucraniana en Belbek, cerca de Sebastopol, el comandante Yuli Mamchur decidió enfrentar pacíficamente a los soldados vestidos de verde el martes. Mientras los ucranianos se acercaban, los intrusos hicieron disparos de advertencia, como se ve en un video que tomó uno de los soldados ucranianos. "Deténganse o me veré obligado a dispararles a las piernas", dijo en ruso uno de los soldados intrusos.

"Ustedes están allí parados con ametralladoras", dijo Mamchur, "y nosotros estamos aquí sin armas". Ese enfrentamiento se resolvió pacíficamente, pero demuestró la tensión que reina en el conflicto y que podría hacerse violento pronto.

Decenas de familias de militares viven en Belbek y se encuentran entre la espada y la pared. "Pedimos a nuestro gobierno y al gobierno ruso que se reúnan lo más pronto posible para resolver esto", dijo Valya Bondarenko, esposa de un soldado ucraniano.

Las mismas tensiones se desarrollan en la base militar de Perevalnoye: un ejército no identificado —se presume que son rusos— se enfrascó en un enfrentamiento misteriosamente cordial con los soldados ucranianos.

Las esposas de los soldados están nerviosas por que se desate una guerra. Dicen que Sergei Aksyonov, el recién instaurado líder prorruso de Crimea, colocó a sus esposos en una situación imposible. "Si no prestan juramento ante las nuevas autoridades de Crimea, entonces habrá combates", dijo una mujer a Diana Magnay de CNN. "Si en alguno de los bandos se derrama sangre, entonces responsabilizarán a nuestros esposos".

Putin dijo el martes que los ucranianos de la ciudad pidieron ayuda a Rusia y que su ejército no planea tomar la península de Crimea. Cualquier acción sería "solo para proteger a la gente local", dijo.

Sin embargo, Putin ha negado que las tropas que se encuentran en Crimea sean rusas; dijo que los hombres armados son "fuerzas de autodefensa locales" y no tropas rusas.

Antes de que estallara la crisis, una cantidad considerable de soldados rusos ya se encontraba estacionada en Crimea gracias a un acuerdo al que Ucrania y Rusia llegaron en la década de 1990. Parece que en los últimos días los han desplegado en lugares como Kerch —un puerto del estrecho que conecta el mar Negro con el mar de Azov— y Belbek, pero no se sabe cuántas fuerzas más llegaron directamente desde Rusia.

En Simferópol, la capital de Crimea, en el edificio del gobierno regional ondea una bandera rusa al lado de la bandera de Crimea; arriaron la bandera ucraniana, según reportes de Anna Coren, de CNN.

Muchas personas de Crimea dicen que quieren que los soldados rusos que están allá "los salven de los 'fascistas'", dijo Coren, quien subrayó el nombre que se ha usado para describir al gobierno ucraniano pro-Occidente que tomó el poder tras el derrocamiento del presidente Víktor Yanukovych.

Pero no todos comparten esa postura. Alex Shiroki, de 35 años, proviene de la ciudad costera de Yalta, en Crimea; dice que los simpatizantes de los rusos de su región suelen ser mayores de 30 años, mientras que parece que la gente más joven apoya menos a Rusia.

Shiroki no cree que la invasión esté justificada y no puede entender por qué las tropas rusas llegaron a Crimea. No hay "fascistas", dice.

"Aquí solo hay gente local… es todo lo que tenemos", dijo.

Zoborovska dijo que la idea de que hay fascistas en Ucrania es parte de la "propaganda" rusa. Al igual que Shiroki, está en contra de la invasión.

"La gente que comparte mi punto de vista teme por su bienestar", dijo.

Hasta el martes por la noche, Shiroki no había visto soldados rusos en Yalta ni pruebas directas de la presencia militar rusa, pero la situación le preocupa.

La gente de Crimea ha dicho a los reporteros de CNN que no pueden dormir por la noche. Shiroki también está asustado. "Siento que la situación es tan incierta que no puedo planear mi vida", dijo. "No puedo decir qué podría ocurrirme mañana".

Anna Coren, Laura Smith-Spark, Michael Holmes, Chelsea J. Carter y Victoria Eastwood contribuyeron con este reportaje.

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