Los rebeldes de Sudán del Sur niegan haber cometido masacres en Bentiu

El líder de las fuerzas opositoras culpó al Ejército del gobierno del asesinato de cientos de personas denunciado por Naciones Unidas
Sudán del Sur al filo de una crisis humanitaria
(Reuters) -

Los rebeldes sursudaneses liderados por el exvicepresidente Riek Machar negaron este martes haber masacrado a cientos de civiles en Bentiu, y acusaron de ello a las tropas gubernamentales y a sus aliados, contra los que luchan desde diciembre.

La ONU acusó el lunes a las tropas leales a Machar de haber matado a cientos de civiles cuando arrebataron el control de Bentiu al ejército gubernamental. Según la Misión de la ONU en Sudán del Sur (Minuss), las matanzas comenzaron el 15 de abril.

La rebelión respondió este martes denunciando unas "acusaciones sin fundamento" y unas "alegaciones ridículas elaboradas por (sus) enemigos", al tiempo que acusó a las fuerzas progubernamentales de ser "enteramente responsables de las matanzas sistemáticas de civiles sursudaneses y extranjeros en Bentiu" y de haber "cometido crímenes odiosos al replegarse".

El 15 de abril, las fuerzas pro Mashar anunciaron que habían terminado con "las operaciones de limpieza" y asegurado Bentiu, capital del estado petrolero de Unidad, y sus alrededores.

Ese mismo día, según la ONU, masacraron a más de 200 civiles refugiados en una mezquita, después de seleccionarnos por etnias, y mataron a más civiles en una iglesia católica.

Cuando las tropas de Mashar tomaron Bentiu "registraron una serie de lugares donde se habían refugiado centenas de civiles sursudaneses y extranjeros", indicó la ONU. "Luego mataron a centenas de civiles después de haber establecido su origen étnico o su nacionalidad", agregó.

En un hospital de la ciudad mataron también otros civiles, incluidos a personas de la etnia de los nuers la misma a la que pertenece Mashar y que forma el grueso de sus tropas por no celebrar la entrada a la ciudad de las fuerzas del líder rebelde, según la ONU.

También fueron asesinados residentes de Darfur, región sacudida por la rebelión contra Jartum, a la que los insurgentes de Sudán del Sur acusan de ayudar al ejército sursudanés.

Al conflicto en Sudán del Sur, que se inició como una disputa interna entre Kiir y Mashar, se han sumado viejas querellas étnicas entre el pueblo dinka de Kiir y el nuer de Mashar, que se remontan a la guerra civil sudanesa contra Jartum (1983-2005), de la que Kiir y Mashar son dirigentes históricos y que desembocó en la independencia de Sudán del Sur en julio de 2011.

Los combates, que han dejado miles de muertos desde el estallido del conflicto el 15 de diciembre, se acompañan a menudo de masacres de carácter étnico.

El gobierno y los rebeldes tienen previsto reanudar antes de finales de mes en Addis Abeda las negociaciones de paz.

Un alto el fuego firmado el 23 de enero en la capital etíope no llegó a aplicarse y el ejército sursudanés afirmó el martes que seguían registrándose combates en los estados petroleros de Unidad y de Alto Nilo, así como en el estado de Jonglei.

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El vocero del ejército, Philip Aguer, admitió también que las tropas tuvieron que retirarse de la localidad de Mayom, a unos 50 kilómetros al oeste de Bentiu, pero aseguró que seguían controlando los principales pozos petroleros y refinerías de Unidad, una afirmación imposible de verificar con fuentes independientes.

Los rebeldes han manifestado que su ofensiva en curso tenía como objetivo recuperar el control de los pozos petroleros, que antes del conflicto aseguraban el 98% de los ingresos del nuevo país.

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