India, la mayor democracia del mundo, en manos de Narendra Modi

La sociedad india está a la expectativa por el nuevo enfoque que el empresario hindú dará al gobierno
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Tim Hume y Sumnima Udas
Autor: Tim Hume y Sumnima Udas
(Reuters) -

¿Cómo será la India de Narendra Modi?

El primer ministro electo del país, un acérrimo nacionalista hindú y gobernador del estado occidental de Gujarat desde 2001, es un personaje profundamente polarizador.

Los analistas predicen que su llegada a la principal magistratura del país traerá consigo un marcado cambio en el rumbo del país democrático más poblado del mundo, cuyo carácter moderno se ha definido gracias al enfoque incluyente, laico y liberal del Partido del Congreso que ha gobernado durante la mayor parte de la época posterior a la independencia.

La única pregunta, dicen, es qué tan diferente será el gobierno de Modi respecto a lo que ha habido antes.

"Habrá un gran cambio", dijo a CNN la analista y periodista Arati Jerath antes del anuncio del triunfo arrasador de su partido Bharatiya Janata (Partido Popular Indio) en las urnas.

"El deseo de cambio, está muy claro (que está presente)… Creo que la gente busca otra clase de gobierno. Su visión para India no es la visión incluyente y laica a la que estamos acostumbrados… es una visión prohindú mucho más de derecha", dijo.

"Yo… veo un aumento en la tensión social con los grupos a los que no incluye en su visión".

Administrador en jefe

La inmensa popularidad del exvendedor de té de 63 años —en una encuesta que Pew hizo antes de las elecciones se determinó que casi el 80% de los participantes tenían una opinión positiva de él— surge en gran medida de su reputación de administrador severo y capaz, de ser el hombre que tiene el remedio para reactivar la economía trastabillante de India.

"Modi es buen administrador", dijo Ramesh Menon, autor de una biografía no autorizada del político. "Es muy estricto, hace que las cosas se hagan. Hay un elemento de temor".

Su popularidad surge a pesar de que su personalidad no es muy carismática. Se considera que Modi es trabajador y conservador y no logró establecer una "conexión sentimental" con los votantes durante su campaña, dijo Jerath.

Su apuesta por llegar a la máxima magistratura de su país descansó en gran medida en su carrera desde 2001 como gobernador de Gujarat, un estado con unos 60 millones de habitantes cuyas tasas de crecimiento (similares a las de China) despiertan la envidia del resto del país.

'El modelo Gujarat'

El llamado modelo Gujarat para el desarrollo se traduce en un enfoque en la infraestructura, la urbanización y la erradicación de los trámites burocráticos, lo que se considera como un remedio muy necesario para un país al que el Banco Mundial clasifica como el 179º del mundo en cuanto a requisitos para iniciar un negocio.

Se ha demostrado que el enfoque radicalmente opuesto a las tácticas tradicionales del Partido del Congreso que deja el poder —que se ha concentrado en promover el crecimiento incluyente por medio de una amplia variedad de sistemas de asistencia pública— es sumamente atractivo para los negocios. El mercado accionario de India creció casi un 18% este año ante la posibilidad de que Modi encabezara el gobierno.

El mayor conglomerado empresarial de India, el Grupo Tata, mudó una armadora de autos al Estado hace cuatro años, maniobra que el exdirector de la empresa, Ratan Tata, atribuye en parte a la participación de Modi.

"En efecto, (Modi) logró hacer en tres días lo que otros estados que también trataban de atraernos solo prometían que intentarían hacer", dijo a Fareed Zakaria de CNN. "Sin tratos adicionales, sin intercambios".

La promesa del desarrollo económico también es seductora para el público y resuena particularmente entre los 100 millones de electores jóvenes que pudieron votar por primera vez en 2014, señaló Dilip Dutta, director del Grupo de Estudios del Sur de Asia en la Universidad de Sidney, Australia.

"Estos jóvenes electores están expuestos a todo el mundo a través de los medios electrónicos y sueñan con avanzar… con no rezagarse como ha ocurrido con sus padres y sus abuelos desde hace décadas".

¿Mayor desigualdad?

Pero no todos están convencidos de la receta económica de Modi.

Mohan Guruswamy, analista de política del Centro para las Alternativas Políticas de Delhi, dijo a CNN que se ha exagerado la trayectoria de Modi en Gujarat.

"No existe el modelo Gujarat y hay otros estados que han crecido más rápido económicamente", dijo durante una entrevista previa a las elecciones.

Es más, muchas personas creen que el desarrollo económico en el estado se ha distribuido desigualmente y no corresponde con los avances en desarrollo humano.

"En realidad es un modelo que favorece a la gente que ya tiene acceso a cosas como la educación y las posibilidades de negocios", dijo Jerath. "Ofrece muy poco a los pobres, al sector más débil, y creo que esa es una gran debilidad".

Aunque ella creía que el liderazgo de Modi propiciaría un incremento en la inversión extranjera y local, también es probable que su agenda corporativa provoque conflictos con los grupos de activistas de la sociedad civil de India.

"Veo que aumentará la tensión porque la gente se ha vuelto más consciente y no quieren entregar sus tierras tan fácilmente solo porque Modi quiere abrir camino para los negocios", dijo.

"Habrá tensiones por las tierras forestales, habrá tensiones por las tierras agrícolas… Será muy interesante ver cómo maneja los desafíos".

¿Demasiado autocrático?

El estilo de liderazgo pragmático y en ocasiones insensible de Modi también significará un contraste marcado en un país que está acostumbrado a un enfoque más motivado por el consenso, de acuerdo con los analistas.

"Creo que Modi es un hombre extraordinariamente ambicioso, bastante implacable cuando se trata de la satisfacción de sus ambiciones", dijo Jerath.

Guruswamy, quien conoce en persona a Modi, compara su visión de un "estado corporativo autoritario de derecha" con el modelo de China y se pregunta si sus tendencias divisivas y autocráticas se adaptarán bien a un país tan enérgicamente democrático como India.

"No es un país en el que puedas presionar a la gente… tienes que trabajar con ella", dijo. "El primer ministro de India tiene que ser el conciliador supremo, conciliar las aspiraciones y exigencias de miles de grupos. No es como China, en donde puedes desactivar Weibo por un día… no puedes ser autocrático porque te dejarán fuera".

El periodista y bloguero, Sunny Hundal, también cree que Modi es un desafío al orden liberal y laico establecido en el país; escribió para CNN que había indicios de que su gobierno sería "mucho menos tolerante a las críticas, hostil con la libertad de prensa y polarizaría al país aún más en términos religiosos".

Modi y los musulmanes

Las principales inquietudes sobre el mandato de Modi giran alrededor de su capacidad como nacionalista hindú radical para dirigir a un país tan diverso como India en términos de cultura y religión.

Desde que era niño —fue el tercero de seis hijos de una familia de comerciantes de la ciudad de Vadnagar—, Modi ha respaldado al Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), un movimiento social prohindú de derecha.

Sus antecedentes con la comunidad musulmana de India (que cuenta con 180 millones de miembros) están bajo intenso escrutinio.

Menos de un año después de que Modi asumiera el poder en Gujarat, a finales de 2001, el estado sufrió una oleada de violencia en la que murieron más de 1,000 personas, en su mayoría musulmanas.

Modi recibió críticas por no hacer suficiente para impedir la violencia, pero el año pasado, tras una investigación que la Suprema Corte ordenó, lo absolvieron de toda culpa. Más adelante, Modi manifestó que se arrepentía de los disturbios pero lo criticaron por no haber ofrecido disculpas.

El Departamento de Estado de Estados Unidos le negó la visa a Modi en 2005 por ese asunto y desde entonces no ha señalado cómo manejará cualquier solicitud futura de una visa.

Las tensiones no son solo un recuerdo del pasado. Apenas en septiembre de 2013 murieron más de 60 personas y decenas de miles quedaron desplazadas tras los disturbios religiosos en el distrito de Muzaffarngar, en el estado de Uttar Pradesh. La mayoría de los afectados eran musulmanes.

Algunos musulmanes temen el efecto que podría tener el gobierno de Modi en sus comunidades en medio de lo que para muchos es la oleada creciente de intolerancia que los grupos nacionalistas hindúes promueven.

"Todos recordamos lo que hizo en Gujarat", dijo un hombre musulmán a CNN. "Para los musulmanes, Modi representa la muerte".

Jerath dijo que notó que las tensiones religiosas se intensificaron durante el mandato de Modi. "Veo que estos grupos hindúes están más activos; creo que se intensificará el nerviosismo por la construcción del templo en Ayodhya". El terreno, que ha sido el centro de una añeja disputa entre hindúes y musulmanes, se encuentra en Ayodhya, en Uttar Pradesh. Los hindúes radicales destruyeron una mezquita histórica que estaba en el lugar durante un mitin político en 1992, lo que desató disturbios en todo el país en los que murieron más de 2,000 personas.

Un vecindario ruidoso

También es probable que el enfoque nacionalista de Modi —que se basa en "una sensación de ser víctimas, de que hemos sido víctimas de los extranjeros— se refleje en la política exterior de India, dijo Guruswamy a CNN.

"A nivel internacional él sería un poco más radical en todo: Pakistán, China, Estados Unidos. Los intereses de India se establecerían agresivamente", dijo.

Jerath dijo que el foco de la política exterior de Modi se centraría en los países vecinos de India, que han vivido "mucha inestabilidad". "Políticamente es una región muy inestable y muchos de los problemas de terrorismo interno de India surgen de la permeabilidad de nuestras fronteras", dijo.

"Ese debe ser el desafío principal para quien llegue al poder".

Mallika Kapur contribuyó con este reportaje.

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