Los cinco desafíos para Barack Obama en política exterior

El presidente de Estados Unidos tiene una serie de grandes desafíos a causa de las crisis que se desarrollan en distintas regiones
Obama  Obama
Autor: Elise Labott
(Reuters) -

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, defendió su política exterior este miércoles durante el discurso de graduación en la Academia Militar de Estados Unidos en West Point.

El presidente pronunció su discurso en medio de agudas críticas a su política exterior tras un viaje que hizo a Asia el mes pasado.

Obama ha procurado evitar mencionar cualquier clase de enfrentamiento militar en sus respuestas a los desafíos en Siria y Ucrania y respondió a sus críticos que su objetivo es evitar errores costosos en el escenario mundial.

Pero el mundo no espera a nadie. Aunque Obama defienda una política exterior que se opone a los riesgos, tiene una serie de desafíos urgentes que probablemente predominarán durante el resto de su mandato. Estos son algunos de ellos:

Rusia

La crisis política en Ucrania y la anexión de Crimea por parte del presidente de Rusia, Vladimir Putin, han generado tensiones entre Estados Unidos y Rusia que evocan a la Guerra Fría. Dichas tensiones se volvieron rápidamente una crisis para la política exterior del gobierno de Obama y han puesto a prueba el temple de Washington y su alianza con Europa.

Estados Unidos y sus aliados acusaron al gobierno ruso de respaldar a los rebeldes separatistas y de fomentar los conflictos étnicos en el este de Ucrania y al aplaudir las elecciones que se celebraron en Ucrania este fin de semana, acusaron a Rusia de intentar perturbar las votaciones. Rusia quedó expulsada del G-8, el grupo de países industrializados y Estados Unidos y la Unión Europea han aplicado una serie de sanciones contra funcionarios y entidades rusos.

Sin embargo, no se descarta una respuesta militar y parece que ninguna de las partes, a ambos lados del Atlántico, desea aplicar la clase de sanciones focalizadas que disuadirían a Putin.

Estados Unidos señala que Rusia siente la presión económica por las sanciones, pero este mes, Putin firmó en Shanghai un acuerdo con el presidente de China, Xi Jinping, para proporcionarle a China 400,000 millones de dólares (unos 5 billones 200,000 millones de pesos) en gas natural siberiano durante los próximos 30 años.

Es más, Rusia demostró que puede imponer sus propias condiciones. Aunque los gobiernos estadounidense y ruso se aliaron para llegar a un acuerdo para que Siria se deshiciera de sus armas químicas, el respaldo político y militar que Rusia ofrece al presidente de Siria, Bachar al Asad, y su compromiso de suministrar armas a los gobiernos de Medio Oriente siguen provocando frustración en Estados Unidos.

Rusia tiene el derecho de veto en la ONU gracias a su estatus de miembro permanente del Consejo de Seguridad, por lo que puede obstruir las acciones en casos de crisis internacional. Estados Unidos tiene que colaborar con Rusia para llegar a un acuerdo nuclear con Irán y para frustrar las ambiciones nucleares de Corea del Norte. En el mundo de hoy, parece que una Guerra Fría simplemente sería poco práctica.

Siria

Tras tres años de sangrienta guerra civil en Siria, la oposición sigue estando débil y dividida, los extremistas engrosan sus filas e influencia y al Asad sigue firme en el poder. El esfuerzo por llevar a la oposición y al régimen a la mesa de negociaciones por la paz fue un fracaso y parece que la negociación política está más lejos que nunca mientras la catastrófica situación humanitaria sigue agravándose.

A pesar de que Estados Unidos y Rusia acordaron retirar las armas químicas de Siria, se cree que el régimen ejecutó ataques con cloro, mismos que los inspectores de la ONU investigan. El gobierno habla de la necesidad de cambiar la lógica de al Asad, pero Obama se ha resistido a las presiones de muchos de sus principales asesores para involucrar más a Estados Unidos en el conflicto. Si no hay un cambio decisivo en el equilibrio del poder en el ámbito militar, parece improbable que al Asad sienta la necesidad de hacer un trato.

Irán

Faltan poco menos de dos meses para que venza el plazo —el 20 de julio— para que las potencias mundiales lleguen a un acuerdo integral con Irán respecto a su programa nuclear. Se logró un acuerdo temporal con el gobierno iraní en noviembre de 2013, en el que se aligeraron algunas sanciones económicas a cambio de que Irán diera marcha atrás en algunas partes de su programa nuclear cuyo objetivo es producir un arma, según Estados Unidos y otros países. Irán insiste en que sus intenciones nucleares son pacíficas.

Los negociadores estadounidenses dicen que se han logrado avances en varias rondas de negociaciones; el grupo conocido como P5+1 (Estados Unidos, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania e Irán) empezaron a redactar un acuerdo.

Sin embargo, aún hay varios obstáculos, entre ellos el futuro del reactor de agua pesada en Arak, el complejo subterráneo en Fordo y la posibilidad de que Irán conserve el derecho a enriquecer una cantidad pequeña de uranio de baja calidad en su territorio con fines clínicos y de investigación.

Irán ha señalado que todos esos son puntos de conflicto, pero no es probable que Israel y Estados Unidos cedan en su postura.

En un reporte que la ONU publicó recientemente se advirtió que Irán sigue desarrollando la tecnología para los misiles balísticos y que parece que el gobierno iraní no está dispuesto a hablar de ello en las negociaciones nucleares, lo que provoca gran frustración a Estados Unidos y sus aliados europeos. También han surgido nuevas inquietudes por los reportes de que Rusia e Irán discuten un acuerdo de intercambio de petróleo por alimentos, lo que podría violar los términos del acuerdo temporal, evadir las sanciones y arruinar el resultado de las pláticas.

La amenaza del terrorismo

Estados Unidos encontró a Osama bin Laden y disminuyó la capacidad de la dirigencia de al Qaeda en Pakistán; sin embargo, en un reporte reciente del Departamento de Estado de Estados Unidos, se señaló que las filiales de la organización terrorista se han vuelto más letales. Además, una serie de amenazas de al Qaeda contra objetivos estadounidenses y occidentales en Europa ha suscitado gran inquietud entre la comunidad de inteligencia estadounidense.

En el reporte del Departamento de Estado se señaló que la filial yemení del grupo (Al Qaeda en la Península Arábiga) es de las más letales de la red y "sigue siendo la principal amenaza para Estados Unidos"; las amenazas provocaron que se cerrara la embajada estadounidense en ese país.

Las condiciones que ha generado la guerra civil en Siria han permitido que partes de ese país se vuelvan un refugio para los grupos relacionados con al Qaeda y para miles de combatientes extranjeros, situación que podría amenazar el territorio estadounidense, advierten los funcionarios estadounidenses.

La escasa seguridad en la parte oriental del país vecino, Iraq, aunada a los efectos desestabilizadores de la situación en Siria, han permitido que una antigua filial de al Qaeda, el Estado Islámico de Iraq y Levante, cruce la frontera fácilmente para perpetrar sus propios ataques.

Los grupos terroristas del norte y occidente de África representan una peor amenaza que nunca, desde Mali y Libia —en donde Al Qaeda en el Magreb Islámico y otros grupos extremistas adquieren fuerza— hasta Kenia, en donde se culpa a los militantes de al Shabaab, un grupo relacionado con al Qaeda en Somalia, del aumento en los ataques.

El secuestro reciente de cientos de estudiantes nigerianas por parte de Boko Haram dio prominencia repentina a este grupo relacionado con al Qaeda. Mientras las filiales del grupo acaparan los titulares, el núcleo del grupo en Pakistán podría estar a punto de volver a la escena. Las autoridades dijeron a Barbara Starr, de CNN, que el núcleo pretende desplegar agentes para que ataquen blancos en Estados Unidos y en el extranjero.

Asia

La mayor urgencia de las crisis en Ucrania y Siria han impedido que el gobierno de Obama se concentre en el muy esperado "giro hacia Asia", medida a la que se considera un esfuerzo por consolidar la presencia estadounidense en la región para contrarrestar el ascenso de China.

Sin embargo, en la región se vive un caos considerable y controlar a China ha resultado ser un desafío formidable. La tensión sigue creciendo entre Japón y China a causa de un archipiélago aislado en el mar de China Oriental. Beijing también ha aumentado sus intenciones territoriales en el mar de China del Sur: esta semana, un buque chino embistió y hundió a un barco pesquero vietnamita luego de una serie de disturbios anti-China que dejaron cuatro trabajadores chinos muertos y más de 100 heridos.

Los dos aliados de Estados Unidos más cercanos en la región (Japón y Corea del Sur) pelean por lo que para el gobierno surcoreano es un arrepentimiento inadecuado por la brutal colonización japonesa y el uso de coreanas como mujeres de consolación durante la Segunda Guerra Mundial.

En otra parte de la región, las fuerzas armadas de Tailandia tomaron el poder en un golpe de Estado sin derramamiento de sangre.

Al parecer las ambiciones de Washington por aumentar el comercio en la región están estancadas.

Obama viajó a Japón en abril para llegar a un acuerdo con ese país para proceder con la creación de la Asociación Transpacífico de Libre Comercio (TPP, por sus siglas en inglés), pero salió de Tokio con las manos vacías.

Tanta inestabilidad distrae la atención de la amenaza más peligrosa: el impredecible líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, y su arsenal nuclear. El comportamiento errático de Kim y sus amenazas de hacer un cuarto ensayo nuclear provocaron que Estados Unidos y Corea del Sur decidieran suspender la transferencia de Washington a Seúl del control operativo de las tropas en la península de Corea en tiempo de guerra.

Y más…

Persisten muchos otros desafíos: desde el manejo de las relaciones con Egipto luego de la elección casi definitiva del exministro de Defensa, Abdel Fattah al Sisi —a cuyo gobierno interino acusaron de abusos generalizados contra los derechos humanos— hasta salvar el proceso de paz en Medio Oriente luego de que las pláticas se interrumpieran en abril.

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Mientras Obama aplaca la guerra en Afganistán, la violencia aumenta en Iraq, la primera guerra a la que puso fin, lo que sirve como poderoso recordatorio de que se debe manejar con cuidado el retiro de Estados Unidos de Afganistán.

Mientras el presidente de Estados Unidos busca articular una política exterior que evite las intervenciones militares agresivas y contradecir a los críticos que piden una política exterior estadounidense más agresiva, lo cierto es su bandeja de asuntos pendientes seguirá llena.

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