La búsqueda del vuelo 370 de Malaysia Airlines inicia una nueva etapa

Con base en el análisis de datos satelitales, las autoridades encargadas decidieron trasladar la búsqueda a otra zona
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Autor: Jethro Mullen y David Molko
(Reuters) -

¿Qué pasará ahora?

Las autoridades australianas señalaron que no creen que el vuelo desaparecido de Malaysia Airlines se encuentre en la parte del sur del océano Índico, donde detectaron los pulsos en abril.

El primer ministro de Australia, Tony Abbott, dijo a principios de abril que las autoridades "confiaban" en que las señales provenían de las grabadoras de vuelo del avión, lo que para algunos de los familiares de los 239 pasajeros que viajaban en la aeronave representaba una esperanza.

Sin embargo, tras revisar más o menos 1,600 kilómetros bajo el mar durante varias semanas al oeste de Australia con un submarino no tripulado de alta tecnología, los buscadores no encontraron nada y el misterio sobre el destino del Boeing 777 creció.

Un oficial de la Armada estadounidense dijo este miércoles a CNN que ya no creen que los pulsos en los que estaba basada la búsqueda desde hace siete semanas provinieran de las cajas negras del avión. Las autoridades piensan que provienen de alguna otra fuente hecha por el hombre que no está relacionada con la aeronave desaparecida el 8 de marzo, de acuerdo con Michael Dean, subdirector de ingeniería oceánica de la Armada.

Sin embargo, un vocero de la Armada estadounidense dijo que la declaración de Dean era "especulativa y prematura".

Hace más de 11 semanas, el vuelo 370 desapareció de los radares sobre el sureste asiático mientras volaba hacia Beijing.

¿Ahora en dónde se hará la búsqueda?

La búsqueda subacuática abarcó más de 850 kilómetros cuadrados. Ahora que se descartó esa zona, las autoridades australianas —que coordinaron la búsqueda en el sur del océano Índico— señalan que se pondrá atención a una zona de unos 60,000 kilómetros cuadrados.

"La búsqueda será una empresa ardua", señaló esta semana la Oficina de Seguridad en el Transporte de Australia (ATSB, por sus siglas en inglés). "La complejidad y los desafíos que comprende son inmensos, pero no imposibles".

La búsqueda submarina seguirá en la misma región en general, ya que las autoridades se basan en el análisis de los datos satelitales, de radar y otros datos que determinan que el avión terminó en algún punto de una trayectoria que se extiende sobre el océano Índico.

"Lo que no ha cambiado en este punto es que se cree que, tras varias semanas de investigar y volver a analizar, los datos de Inmarsat son correctos y están buscando a grandes rasgos en la zona correcta", dijo Geoffrey Thomas, editor en jefe del sitio web Airlineratings.com, sobre los datos satelitales que proveyó la empresa británica Inmarsat.

"Está claro que esperábamos que los pulsos redujeran esa zona amplia, pero no ha ocurrido así y ahora, desafortunadamente, tenemos que ir por el camino largo", dijo Thomas a CNN.

¿Empezarán a buscar en la zona nueva de inmediato?

No. De hecho, todavía no se mapea por completo.

La ATBS señaló esta semana que está revisando la información que han proporcionado los expertos para demarcar la nueva zona. Mientras tanto, un buque chino especializado, el Zhu Kezhen, empezó a mapear el lecho marino en algunas de las zonas que la ATSB seleccionó. Se contrató un barco comercial de investigación que se unirá a las labores en junio.

No se sabe qué profundidad tienen las aguas en esas zonas porque "nunca se han mapeado", dijo el vice primer ministro de Australia, Warren Truss, a principios de mayo. Las autoridades dicen que es probable que la profundidad exceda los 6,000 metros.

El estudio tomará unos tres meses y "nos brindará cruciales conocimientos sobre el terreno en el fondo marino, necesarios para empezar la búsqueda subacuática", señaló la ATSB.

¿Quién llevará a cabo la búsqueda?

Aún está por decidirse.

La misión terminó para el Bluefin-21, la nave robótica sumergible que proporcionó la Armada estadounidense y que estuvo buscando en la zona en la que se detectaron los pulsos.

Las autoridades de la búsqueda se están reorganizando y preparando para identificar y desplegar otros equipos de alta tecnología. Pero eso tomará algo de tiempo, hasta dos meses (si no es que más), según las autoridades australianas.

Las autoridades dicen que quieren que un solo contratista privado reúna y maneje los distintos equipos submarinos en la zona y encabece la siguiente fase de la búsqueda subacuática, que podría tomar hasta un año.

Los coordinadores de la operación dijeron que buscan un sonar que pueda remolcarse con un barco, un vehículo subacuático autónomo equipado con sonar y equipos ópticos para registrar imágenes.

Algunos sonares remolcados, como el Orion de la Armada estadounidense, pueden transmitir datos a la superficie en tiempo real. También tienen la capacidad de barrer una zona mayor en comparación con el Bluefin, que estaba limitado a unos 40 kilómetros cuadrados por misión.

Solo un puñado de empresas cuenta con esos dispositivos.

Las autoridades australianas señalaron que planean publicar en los próximos días una licitación para la siguiente fase de la búsqueda.

¿Quién lo va a pagar?

Ese es otro asunto que aún no está claro.

El gobierno de Australia calculó que la siguiente fase de la búsqueda costará 60 millones de dólares (unos 780 millones de pesos); aún no se anuncia quién pagará qué.

Aunque en la búsqueda del avión desaparecido han participado 26 países, Malasia, China y Australia han celebrado pláticas de alto nivel sobre el futuro de la búsqueda.

El avión proviene de Malasia, la mayoría de los pasajeros eran chinos y había seis pasajeros australianos a bordo y es el país más cercano a la remota zona del océano Índico en la que se ha concentrado la búsqueda.

Estados Unidos ha contribuido a la búsqueda con equipo diverso, incluido el Bluefin-21, cuya operación diaria cuesta unos 40,000 dólares (unos 520,000 pesos).

¿Los buscadores están en el sitio correcto?

Las autoridades australianas señalan que confían en que el vuelo 370 terminó su viaje en el sur del océano Índico, conclusión a la que llegó un equipo de expertos de Boeing y las autoridades aeronáuticas de todo el mundo, entre ellas las de Estados Unidos y Europa.

A pesar de las dudas de algunos expertos independientes, Inmarsat defendió su análisis de una serie de comunicaciones entre el avión y el sistema satelital de la empresa, que arrojó datos clave para determinar la ruta que siguió la aeronave.

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A principios de esta semana, las autoridades malasias publicaron los datos de los satélites de Inmarsat y respondieron a la solicitud de algunos de los familiares de los pasajeros que no estaban satisfechos con la explicación oficial sobre la suerte que corrió el avión.

Los expertos independientes estudian los datos para ver si coinciden con la postura oficial.

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