Chiitas de Iraq dejan sus vidas para responder al llamado a las armas

Unos 23,000 jóvenes se han ofrecido como voluntarios para defenderse ante los avances de los militantes de ISIS
iraq- crisis  Crece la exigencia de que el primer ministro deje el gobierno.
Autor: Nima Elbagir, Hamdi Alkhshali y Chelsea J. Carter
(Reuters) -

Bajo el sol abrasador, Fallah al Araiby se inclina sobre el capó de un auto y lo talla para quitar el polvo.

Su hijo solía trabajar con él en la esquina de una transitada calle del centro de Bagdad. Ahora trabaja solo. Su hijo es uno de los miles de iraquíes que respondieron al llamado del principal clérigo del país para tomar las armas y proteger a Iraq de los combatientes sunitas extremistas cuyo objetivo es derrocar al gobierno predominantemente chiita del primer ministro Nuri al Maliki y establecer un Estado islámico que abarque desde Iraq hasta el norte de Siria.

Después de tres días de entrenamiento, su hijo Ali, de 25 años, recibió un casco, un rifle, un cartucho de municiones y lo enviaron al frente de batalla, explicó al Araiby.

De acuerdo con el coronel Shihab Hamoud Nasir, unos 23,000 voluntarios se han unido a las fuerzas de seguridad desde que ISIS tomó Mosul, la segunda mayor ciudad de Iraq. En un avance relámpago, ISIS se apoderó de grandes porciones del norte y el oeste de Iraq a principios de junio.

El hijo de al Araiby y muchos jóvenes como él viajaron en autobuses y camiones a la base de entrenamiento de Taji, a 32 kilómetros al norte de Bagdad. Allá, bajo un toldo improvisado, los voluntarios esperan su turno para comenzar el entrenamiento.

Cuando lo llaman, los llevan en formación hacia el sitio en el que marchan —a veces pierden el paso— y hacen prácticas de disparo.

Nasir dijo que les dan entre una semana y 10 días de entrenamiento.

Se ha discutido mucho respecto a si es suficiente entrenamiento para enfrentar a los experimentados combatientes de ISIS, quienes han tenido un éxito considerable al enfrentarse a las fuerzas del presidente de Siria, Bachar al Asad.

Los combatientes de ISIS y los militantes sunitas aliados han emprendido varios ataques contra bases militares y puntos de revisión y han matado a muchos reclutas. El vocero de las fuerzas armadas iraquíes, el general mayor Qassin Atta, detalla la muerte de los combatientes de ISIS durante los reportes militares que se televisan casi a diario, pero no dice casi nada respecto a las bajas en las fuerzas de seguridad iraquíes.

Sin embargo, los reportes esporádicos de la policía y las autoridades locales sobre los combates pintan un panorama a veces sombrío. Tomemos por ejemplo un reporte sobre los combates en una base militar al sur de Bagdad: los combatientes de ISIS atacaron el domingo la base de Jurf al Sakhar, a las afueras de Hilla, base de operaciones de una brigada de infantería. Al menos siete soldados (todos reclutas nuevos) murieron y 15 resultaron heridos, de acuerdo con los agentes de la policía.

Fue el segundo ataque de esa clase en la base en dos días.

No obstante, los voluntarios llegan a Taji por cientos para entrenar.

"Les puedo asegurar que los voluntarios llegan de todas las provincias de Iraq y unos cuantos no tenían la edad suficiente, pero los convencimos de cambiar de idea y regresar con su familia", dijo Nasir.

Aunque Nasir dijo que no se le pregunta a los reclutas cuál es su filiación religiosa, la mayoría son chiitas que respondieron al llamado del ayatolá Ali al Sistani, el principal clérigo chiita del país.

Entre ellos está Mohammed Jassim, de 23 años, quien renunció a su trabajo como taxista en la ciudad de Sadr, en Bagdad, para tomar las armas.

"Es mi primer día aquí y estoy listo para que me envíen al campo de batalla, incluso al frente si eso es lo que se necesita", dijo mientras esperaba a que lo llamaran sentado en una banca de madera.

Mientras Nasir detallaba a CNN el entrenamiento, un hombre de unos setenta y tantos años lo interrumpió para recordarle que ha asistido al centro de entrenamiento durante la mayor parte de las últimas dos semanas.

"¿Cuándo será mi turno?", le pregunta a Nasir. "Cuando sea la voluntad de Dios", responde el coronel. "Cuando sea la voluntad de Dios".

En la esquina de la calle de Bagdad, al Araiby aplaude que su hijo haya decidido ofrecerse como voluntario. No sabe a dónde lo enviaron.

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"No, no temo por él. Es un joven valiente y es su deber obedecer a la autoridad religiosa", dijo. "…Animé a mi hijo a ofrecerse como voluntario porque es nuestra responsabilidad y nuestro deber".

Al Arabiy tiene 50 años y espera unirse a su hijo en el frente de batalla. Dice que solo está esperando a que las fuerzas armadas lo convoquen.

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