Nepal, una 'mina de oro' para los traficantes de órganos

Los traficantes de órganos se aprovechan de las necesidades económicas y del analfabetismo de los habitantes de las aldeas pobres de Nepal
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Autor: Sugam Pokharel
(Reuters) -

En las calles de Katmandú es cada vez más común ver gente que ruega por un tratamiento renal.

No hay diferencia entre la capital de Nepal y otras partes del mundo en las que la población envejece, está mal alimentada y no hay sistemas de seguros de gastos médicos, por lo que aumentan las enfermedades orgánicas.

El órgano con mayor demanda es el riñón y los traficantes del mercado negro la están satisfaciendo. Cada año se obtienen ilegalmente hasta 7,000 riñones, según un reporte de la organización no gubernamental Global Financial Integrity.

El tráfico de órganos es una actividad ilegal, pero está en auge en todo el mundo.

En ese mismo reporte se muestra que el tráfico ilegal de órganos genera ganancias de entre 514 y 1,000 millones de dólares al año (entre aproximadamente 6,682 y 13,000 millones de pesos).

En Katmandú encontramos una pareja que rogaba en la calle por ayuda para el tratamiento renal de su hijo.

Jeet Bahadur Magar y su esposa gastaron todos sus ahorros para tratar la enfermedad renal que su hijo padece. Se les terminaron el dinero y las opciones y ahora están en la calle con la esperanza de reunir los fondos suficientes para pagar las cuentas médicas.

"Pido a Dios que nadie tenga que pasar por problemas de insuficiencia renal", dijo Jeet Bahadur.

Pero muchos nepaleses los padecen.

Durante nuestra visita, el Centro del Riñón de Nepal en Katmandú estaba lleno de pacientes que se sometían a diálisis, un proceso agotador de cuatro horas en el que se purifica la sangre a través de una máquina.

Un paciente puede evitar el trasplante de riñón si se somete a diálisis al menos tres veces por semana.

Quienes son lo suficientemente afortunados como para poder pagar un trasplante se enfrentan a ciertos obstáculos: el donador debe tener el mismo tipo de sangre que el receptor y las leyes nepaleses exigen que el donador sea un familiar.

El 'banco de riñones' de Nepal

Viajamos a Kavre, un pequeño distrito cercano a Katmandú que, según los activistas y las autoridades, es el punto de partida del mercado negro de órganos de Nepal.

Aquí, las bandas de traficantes de riñones están bien organizadas y bien financiadas y engañan a los pobres y analfabetas para que entreguen una parte de sí.

El distrito ha adquirido la desafortunada reputación de banco de riñones de Nepal.

Los activistas señalan que desde hace más de 20 años, la gente de las aldeas de Kavre ha sido la principal fuente de riñones para los pacientes desesperados de todo Nepal. Pero ahora se llevan registros.

En los últimos cinco años, se ha reportado que más de 300 personas han sido víctimas de los traficantes de riñones tan solo en este distrito, según el Foro para la Protección de los Derechos del Pueblo, una organización no lucrativa de defensa de derechos humanos. Algunos activistas afirman que la cifra es mucho mayor.

"El estigma social y las amenazas de los traficantes evitan que muchas de las víctimas hablen", dijo Rajendra Ghimire, abogado especialista en derechos humanos y director del Foro para la Protección de los Derechos del Pueblo.

'La carne volverá a crecer'

Nawaraj Pariyar es una de las muchas víctimas de los traficantes de riñones.

Al igual que muchas de las personas en Kavre, Pariyar se gana la vida vendiendo leche y haciendo trabajos de temporada en las granjas cercanas. Es pobre y analfabeta y todo lo que tiene son dos vacas, una casa y una pequeña parcela.

Pariyar solía ir a Katmandú a buscar empleo en las construcciones. Estaba en una construcción en el año 2000 cuando el capataz se le acercó con una oferta sospechosa: si permitía que los médicos le cortaran "un pedazo de carne", le darían 30 lakhs, unos 390,000 pesos.

No le dijeron que ese trozo de carne era su riñón.

"El capataz me dijo que la carne volvería a crecer", dijo Pariyar.

Luego pensé: 'Si la carne vuelve a crecer y me van a dar tanto dinero, ¿por qué no?'".

"¿Qué pasa si muero?", le preguntó Pariyar al capataz.

El capataz le aseguró que nada pasaría. Le dieron alimento y ropa e incluso lo llevaron a ver una película.

Luego lo escoltaron a un hospital en Chennai, un estado en el sur de India.

Los traficantes le asignaron a Pariyar un nombre falso y declararon en el hospital que era familiar del receptor. Pariyar dice que los traficantes tenían listos los documentos para probar su identidad falsa.

"En el hospital, el médico me preguntó si la receptora era mi hermana. Los traficantes me habían dicho que respondiera que sí, así que lo hice", recuerda Pariyar.

"Escuché que repetían la palabra riñón, pero yo no tenía idea de lo que significaba riñón. Solo conocía la palabra mirgaula (que significa riñón en nepalés)".

"Como no conocía el idioma local, no pude entender ninguna de las conversaciones que sostuvo el traficante con el personal del hospital".

Dieron de alta a Pariyar y lo enviaron a casa con unas 20,000 rupias nepalesas —menos del uno por ciento de la cantidad acordada— y la promesa de que le entregarían pronto el resto.

Nunca recibió más dinero ni encontró al traficante.

"Cuando regresé a Nepal tenía dudas, así que fui al médico. Fue cuando descubrí que me falta un riñón", dijo Pariyar.

Pariyar ahora está enfermo y empeora cada día. Tiene un problema urinario y un dolor de espalda intenso y constante. Sin embargo, no puede costear el viaje para consultar al médico y teme que morirá.

"Si muero, solo puedo esperar que el gobierno se haga cargo de mis dos hijos. No sé si moriré hoy o mañana. Solo estoy contando mis días", dijo Pariyar.

La experiencia de Pariyar es una de las muchas historias similares que escuchamos en Kavre.

El entender la situación económica de este distrito es la clave para entender por qué tantas personas son presas fáciles para los traficantes de riñones.

Apenas hay oportunidades económicas además de la agricultura de subsistencia y la crianza de ganado. Una cosecha mala o un fuerte gasto médico pueden arruinar a una familia.

"La razón principal es la pobreza y la falta de información. Para los traficantes es muy fácil lavarles el cerebro a los aldeanos. Además, las aldeas de Kavre están cerca de la capital y es fácil llegar a ellas", explicó Ghimire.

Lazos con India

Los traficantes recurren a intermediarios en las diferentes etapas del proceso. Primero, alguien se acerca a la víctima, luego alguien más hace los documentos falsos del donador y otro más lo acompaña al hospital.

Son pocos los hospitales de Nepal en los que se hacen trasplantes de riñón. Incluso los médicos de Nepal saben que los pacientes más acomodados prefieren cruzar la frontera hacia India.

"Quieren un servicio mejor, quieren médicos indios. Por eso van a los hospitales de India, dijo Rishi Kumar Kafle, médico y director del Centro Nacional del Riñón de Nepal.

Sin embargo, los activistas tienen otras explicaciones para la demanda de cirugías en India.

"Es difícil verificar los expedientes nepaleses desde el otro lado de la frontera, así que los traficantes prefieren llevar a los donadores a India", explicó Ghimire.

Notamos que antes de que se lleve a cabo cualquier cirugía renal en India, el hospital exige un Certificado de No Objeción, una carta que redacta la embajada nepalesa en Nueva Dehli en la que se confirma que el donador el familiar del receptor del riñón.

Hace poco se empezaron a incluir en la carta fotografías del receptor y del familiar que sería el donador legítimo.

Como los hospitales de India aceptan los documentos oficiales nepaleses, cualquiera podía presentarse en el hospital, entregar documentos que establecieran que se trata de esa persona para que les extirparan un riñón.

Los activistas señalan que esta es la laguna que los traficantes han aprovechado desde hace muchos años.

Como es fácil conseguir documentos falsos, los traficantes pueden vencer al sistema.

Mientras el gobierno nepalés busca endurecer las políticas, los agentes de la policía nepalesa tratan de acabar con las organizaciones delictivas.

El año pasado, las autoridades arrestaron a 10 personas acusadas de traficar órganos en Kavre. Su caso sigue activo ante los tribunales.

El subinspector Dipendra Chand, quien encabeza la investigación policiaca, dice que es difícil detener el tráfico clandestino. "Si lo detenemos en una aldea, los traficantes simplemente se van a otra", dijo Chand.

Rajendra Ghimire dice que las redes de tráfico ahora operan más allá de Kavre.

"Tenemos reportes que indican que este problema se está extendiendo a otros distritos circundantes", explicó.

En Kavre se pone cada vez más atención a este problema. Las historias sobre el tráfico de riñones llegan a la primera plana de los diarios locales y nacionales.

Sin embargo, para las víctimas como Pariyar y los otros, los medios prestaron atención demasiado tarde.

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