Alemania castiga diplomáticamente a EU por espionaje

Alemania pidió al jefe de espionaje estadounidense que se fuera, una represalia que recuerda a los 'castigos' de la Guerra Fría
El espionaje, ¿aleja a Alemania y EU?
Autor: Ben Brumfield
(Reuters) -

El gobierno alemán pidió al jefe de espionaje de Estados Unidos en ese país que se fuera, un gesto punitivo que usualmente se reserva a los países en conflicto en tiempos de crisis y rara vez se usa con un aliado, particularmente con uno muy cercano.

Sin embargo, las acusaciones de que Estados Unidos espía han afectado gravemente la confianza de los alemanes, señaló la canciller, Angela Merkel. Es hora de hacer borrón y cuenta nueva.

Alemania aplicó el castigo diplomático (que recuerda a una represalia de la Guerra Fría) luego de que se dieran a conocer dos posibles casos nuevos de espionaje estadounidense en una semana.

Dos alemanes (uno trabajaba en una agencia de inteligencia alemana y el otro en el Ministerio de Defensa) son sospechosos de espiar para Estados Unidos.

Los medios locales reportaron que ambos casos involucran documentos oficiales alemanes robados.

El funcionario estadounidense al que expulsaron trabaja en la embajada estadounidense en Berlín, que dirigió a los periodistas una nota distante tras el anuncio de este viernes.

"La embajada de Estados Unidos ha visto los reportes de que Alemania pidió al jefe de la misión estadounidense de inteligencia en Alemania que abandonara el país. Como procedimiento estándar, no haremos comentarios respecto a asuntos de inteligencia".

"Tanta estupidez"

Es difícil no notar esos reportes.

Algunos prominentes funcionarios alemanes hablaron francamente acerca de la decisión mientras demostraban su desilusión por el supuesto espionaje estadounidense por medio de micrófonos y cámaras.

De forma muy crítica, el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, dijo casualmente en un programa de debates que las supuestas acciones de Estados Unidos eran "bobas". "Solo se puede llorar ante tanta estupidez", dijo.

Basó sus comentarios en la trascendencia de la cooperación de Alemania con las agencias estadounidenses de inteligencia para combatir el terrorismo internacional y se quejó de que el espionaje echa a perder la relación.

Acción legal

Las acusaciones más recientes pesan mucho sobre la tensa relación que ambos países sostienen desde que Edward Snowden filtrara indicios de que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) había intervenido el teléfono celular de Merkel.

Al parecer se derrumbaron todos los esfuerzos diplomáticos por calmar las cosas tras las supuestas intrusiones anteriores de la NSA.

Uno de los casos nuevos se acumuló a una investigación que los fiscales federales llevan a cabo sobre el posible espionaje a Merkel.

El escándalo de la NSA también provocó que los fiscales establecieran un nuevo comité especial para investigar y perseguir el espionaje cibernético por parte de agencias de inteligencia extranjeras.

Merkel dijo que esperaría los resultados de esas investigaciones, pero eso no impidió que manifestara el jueves que estaba decepcionada por los supuestos actos.

"En mi opinión, el sentido común indica que espiar a los aliados es, a final de cuentas, un desperdicio de energías. Tenemos tantos problemas y me parece que deberíamos concentrarnos en lo esencial".

ISIS, Siria, el terrorismo… todos son más importantes que espiarse unos a otros, dijo Merkel. Además, la confianza entre aliados es vital.

La privacidad es sagrada

Para entender por qué Alemania está particularmente ofendida por las acusaciones de espionaje, se necesita analizar la historia del país en el siglo XX, siglo en el que los regímenes fascistas y comunistas opresores espiaban a sus ciudadanos para juzgarlos.

Durante la Guerra Fría, los escándalos de espionaje de alto nivel acrecentaron las divisiones que existían entre la entonces Alemania Occidental y la Alemania Oriental comunista.

Los escándalos desencadenaron una reestructuración gubernamental y una profunda indignación de la opinión pública occidental.

Como resultado de su pasado nazi, en la Alemania democrática de la posguerra se implementaron leyes sobre la privacidad muy estrictas que prohíben que las agencias gubernamentales, las empresas y los individuos recaben o transmitan incluso información simple acerca de los ciudadanos sin su consentimiento expreso o —en los casos penales— sin una causa probable.

La protección de datos es tan sagrada en Alemania que los anunciantes tienen prohibido hacer perfiles de sus posibles clientes.

Sin comentarios

Al otro lado del Atlántico, en Washington, las nuevas acusaciones también provocaron la reprobación de algunos funcionarios electos.

"Me preocupa que estemos enviando un mensaje equivocado a un aliado clave", dijo el senador demócrata por Colorado, Mark Udall.

El resto de los funcionarios de la administración respondieron a la franqueza de sus homólogos alemanes con un silencio tan sepulcral como el de la embajada de Estados Unidos en Berlín.

El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, declinó hacer comentarios sobre la actividad de inteligencia con base en la política de proteger la seguridad nacional y "a los elementos de los servicios de inteligencia".

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"No tendré nada más que agregar al respecto", dijo la vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki, a un periodista que preguntó si eran ciertos los reportes de que Alemania había expulsado a un oficial de la inteligencia estadounidense.

Los periodistas alemanes que contactaron a algunos funcionarios estadounidenses en Washington cuando se dio a conocer la noticia de los casos reportaron que recibieron por correo electrónico respuestas de solo dos palabras, mismas que incluyeron en sus artículos en el idioma original: No comment.

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