La lucha contra el ébola en Sierra Leona: 'Estamos dos pasos atrás'

Integrantes de Médicos Sin Fronteras dicen que necesitan más recursos para combatir el virus; Guinea cierra la frontera con Sierra Leona
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Brent Swails and David McKenzie
Autor: Brent Swails and David McKenzie | Otra fuente: CNN
SIERRA LEONA (Reuters) -

Es lunes por la mañana; conducimos hacia el este por caminos resbalosos a causa de la lluvia. No hay autos ni camiones ni gente. El gobierno de Sierra Leona exigió que todas las actividades se suspendieran y sus ciudadanos obedecen. El ébola paralizó al país del oeste de África que reacciona al brote a través de la oración y la reflexión.

Pero eso nos proporciona poco consuelo. El ébola es una enfermedad que se propaga más rápido de lo que infecta. El vacío nos deja inquietos.

Nos dirigimos al centro de tratamiento de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kailahun, una comunidad fronteriza ubicada en medio del triángulo de Kissi, en donde Sierra Leona se une con Liberia y Guinea. En términos sencillos, este es el epicentro de esta epidemia sin precedentes.

Hasta ahora se han contagiado más de 1,700 personas en los tres países —y ahora también en Nigeria—, aunque posiblemente son más. El ébola puede matar hasta al 90% de los pacientes infectados y en esta epidemia ya han muerto más de 930 personas, cifra que supera por mucho a la cantidad de muertos en los brotes anteriores de ébola.

La OMS declaró recientemente que es una emergencia de salud pública. Pero mientras nos reunimos con la coordinadora de emergencias de MSF en su cuartel general improvisado, nos damos cuenta de que a varios meses de que iniciara el brote, aún nadie conoce su extensión total.

Este sábado Guinea cerró su frontera con Sierra Leona, para evitar la propagación del mortal virus del Ébola, dijo un oficial de la policía de fronteras de Sierra Leona, a CNN.

"Llegamos demasiado tarde. En un brote de ébola, tienes que estar un paso adelante. Pero estamos dos pasos atrás", dijo Anja Wolz. Lo que MSF necesita  —dice— no son más médicos. Los tienen. Lo que necesitan son más expertos en las comunidades que rastreen la enfermedad y ayuden a capacitar a los trabajadores de salud locales, explica.

Wolz tiene experiencia en la respuesta a los brotes y su equipo se dedica gran parte del tiempo a capacitar a los trabajadores para responder de forma segura a un virus que puede se puede transmitir con tan solo una gota de fluido corporal. Si se cometen errores, los resultados son letales.

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El centro de manejo de casos de ébola de MSF en Kailahun está bien sellado. Nos balanceamos torpemente en una pierna y luego en la otra mientras los técnicos rocían las suelas de nuestros zapatos con cloro.

Adentro, unas redes anaranjadas separan la zona de bajo riesgo de las zonas de alto riesgo. Son unos cuantos metros, pero nos dicen que es más que suficiente. Aunque el ébola es altamente infeccioso, no es particularmente contagioso ya que solo se propaga por medio del contacto directo con los fluidos corporales y no en el aire.

A pesar de todo notamos que los médicos tienen sumo cuidado mientras se ponen capa tras capa de equipo protector. Stefan Kruger y otros médicos entrarán a la zona de alto riesgo varias veces al día. Sin los trajes, el calor es incómodo. Con el traje es casi insoportable. El personal médico solo puede entrar una hora cada vez, después de eso el sudor en sus máscaras se vuelve un riesgo.

El trabajo es intenso, los niveles de estrés son increíblemente altos y los médicos pueden hacer poco más que tratar los síntomas del ébola. No hay una cura confirmada contra el virus.

Kruger dice que él nunca dudó de que tenía que estar aquí. "En este momento, en Kailahun, si MSF no estuviera aquí no habría nada. Esa es razón suficiente para mí".

La población del distrito es de casi 500,000 personas y solo hay cuatro ambulancias. Contener el virus implica aislar a cada paciente. Eso no ocurre por ahora, ya que el centro tiene solo 80 camas.

"Es realmente frustrante para nosotros porque no tenemos la capacidad de ir a todas partes", dice Wolz.

Fue una suerte que Tenah Naloh llegara a ellos. Su esposo y su hijo murieron a causa de la enfermedad y ella y su hija siguen luchando en la zona de alto riesgo. Para hablar con ella debemos pararnos a unos metros de distancia mientras nos separa la red anaranjada.

Sabemos que los protocolos nos protegen, pero la aíslan.

Cuando no están tratando a los pacientes, los médicos pasan su tiempo en la zona de bajo riesgo; hablan sin sus máscaras para que los pacientes puedan verles el rostro. Sin embargo, no hay forma de evitar el aislamiento que Tenah y los otros sienten aquí.

Los médicos dicen que saben cómo contener el ébola. Simplemente necesitan más recursos. Al hablar con los pacientes como Teneh, queda claro que también hay voluntad para derrotar al ébola.

"Nos sentimos mucho mejor, somos fuertes y vamos a pelear".

En tanto un paciente en un hospital de Canadá, cerca de Toronto, ha sido aislado después de mostrar síntomas de gripe, tras un reciente viaje a Nigeria, dijo la vocera de salud pública, la Dr. Eileen de Villa.

Al paciente se le han colocado las "medidas apropiadas de control de infecciones, incluyendo el aislamiento", dijo De Villa.

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