Fragancias con 'olor' a tragedia: un negocio que promueve el desarrollo

La empresaria Barbara Stegemann busca ofrecer a los pobladores de zonas de conflicto una oportunidad para emprender e impulsar el desarrollo
Jóvenes emprendedores 'exprimen' sus sueños
Autor: Kieron Monk | Otra fuente: 1

Nota del editor: Going Global presenta empresarios que llevan su negocio alrededor del mundo y aborda temas como las estrategias de negocios, la publicidad y la logística internacional.

(CNN)— Para los agricultores de Ikirezi, la esperanza huele a eucalipto y té de limón. La cooperativa ruandesa produce aceites esenciales y tiene planes ambiciosos para reconstruir comunidades en las que el genocidio dejó huella.

Este mes atestiguaremos el lanzamiento de la fragancia de diseñador de Ikirezi Patchouli of Rwanda en las elegantes tiendas Selfridges en Londres y en muchas de las principales tiendas departamentales del mundo, al lado de los productos de Chanel y Estée Lauder.

Este sueño se hizo realidad gracias a la empresaria canadiense Barbara Stegemann, para quien todo esto es normal.

Ella fundó 7 Virtues, una empresa que tiene la inusual misión de producir fragancias exóticas y lujosas con una calidad inalterable y que crea negocios exitosos en las regiones más devastadas del mundo.

"Nos enfrentamos a gigantes y realmente no deberíamos existir", reconoce Stegemann felizmente. "Pero tienes que seguir tus instintos y esperar a que la gente se identifique con lo que haces".

Un viaje personal

Desde un principio, la misión ha sido profundamente personal para la experiodista: el viaje comenzó luego de que un soldado amigo suyo casi muriera en Afganistán cuando lo atacaron con un hacha. El incidente despertó su determinación por buscar una forma de impulsar el desarrollo en ese país.

La respuesta fue Abdullah Arsala, un distribuidor de aceites de Jallalabad que estaba a punto de renunciar por las presiones del Talibán. Stegemann sobregiró sus tarjetas de crédito para comprar una taza de azahar por 2,000 dólares y, a través de un perfumero canadiense, distribuyó las primeras botellas en unas cuantas tiendas locales.

Con su presentación en el reality show empresarial británico The Dragon's Den, consiguió la publicidad, la inversión y los consejos del filántropo W. Brett Wilson, lo que le permitió aumentar su producción.

Cuatro años más tarde, 7 Virtues ha producido fragancias con productos de Afganistán, Haití, Irán, Israel y ahora Ruanda.

La línea de Stegemann se vende en boutiques de Europa y Norteamérica y en algunas aerolíneas como Virgin Atlantic. La nombraron una de las mujeres más poderosas de Canadá y su reputación ha crecido al grado de que Bill Clinton la invitó a un viaje de desarrollo a Haití.

Retribuir a las economías locales

La empresa también ha cumplido con sus proveedores: se calcula que han llegado unos 250,000 dólares (unos 3 millones 250,000 pesos) a esas economías locales.

La destilería de Arsala en Jallalabad consiguió nuevos compradores y ahora emplea a varios miles de personas durante la temporada de cosecha y propicia mejoras en la infraestructura y la educación indirectamente. Gracias al financiamiento del gobierno, el negocio ha crecido aún más y se considera que los aceites para perfumería son una alternativa viable al cultivo de la amapola.

"Barb se volvió nuestra embajadora", dice Nicholas Hitimana, fundador del grupo Ikirezi. "Ya tengo una solicitud de aceites gracias al artículo de Patchouli of Rwanda".

La clave de la estrategia de Stegemann es insistir en que esto son negocios, no beneficencia. "Ni siquiera es filantropía", dice. "Necesito a mis proveedores y ellos me necesitan, así que somos iguales. Eso es lo que nos distingue de otras empresas que donan un dólar a una causa… Yo crecí en la pobreza y sé que la solución es el emprendimiento, no la beneficencia".

Es sorprendente que el operar en algunas de las partes más peligrosas del mundo no ha afectado a la empresa. "La gente dice que es una cadena de suministros arriesgada y siempre compro un poco más por si las dudas, pero nunca hemos tenido un problema. DHL opera en las rutas más peligrosas del mundo. Tengo más problemas con nuestras redes locales de transporte".

Stagemann atribuye el éxito de la empresa a la persistencia y a la fe, a "olvidar a la gente que dice no". Se ha sacrificado gustosa y deja de percibir su salario con tal de reinvertir para competir en el mundo de las fragancias de lujo, aunque complementa sus ingresos con las ganancias de un libro en el que relata sus experiencias. Trabaja muchas horas para investigar las potenciales fuentes de materia prima y está lista para volar al otro lado del mundo para una reunión.

También se ha visto obligada a enfrentarse constantemente a los riesgos y al rechazo e incluso a la posibilidad de desaparecer en un negocio en el que la mayoría de las empresas nuevas no sobreviven tras el primer año.

La opción éticamente correcta

Sin embargo, gracias a su proceso de producción, 7 Virtues tiene puntos de venta únicos que les permite colocar sus fragancias como una opción éticamente correcta y transparente y con más que un toque de feminismo.

"No usamos modelos muy delgadas, estrellas de cine ni productos visuales costosos, solo las historias de los agricultores y sus aceites, sin aditivos", explica Stegemann. La gente que no puede usar la mayoría de las fragancias puede usar las nuestras gracias a la composición".

"Nunca me he sentido cómoda al acudir al mostrador de los productos de belleza porque nunca me he sentido arreglada ni lo suficientemente delgada… eso me asusta más que Haití o Ruanda. Por eso estoy feliz de compartir algo que no se impone a las mujeres y que no las hace sentir que tienen que ser bellas en el exterior de la forma en la que las imágenes retocadas nos indican que seamos. También queremos cambiar el modelo en casa, hacer que el mostrador de los productos de belleza sea un lugar en el que la mujer se sienta empoderada".

La empresaria está consciente de que las mejores virtudes éticas no serían nada sin un producto de primera, así que no compromete la calidad y la popularidad creciente de las fragancias indica que compiten bajo sus propios términos.

Stegemann aún tiene grandes planes. Siria y Palestina son algunos de sus objetivos para sus futuras esencias y espera poder involucrarse más en las labores de desarrollo internacional con organizaciones líderes y personalidades públicas, aportar sus conocimientos para que el respaldo a las economías locales se note.

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Sin embargo, su principal ambición es llevar el negocio al siguiente nivel y hacer que rinda dividendos.

"Prosperamos y sobrevivimos; ahora quiero demostrar que este modelo de negocios funciona. Cada año ganamos más dinero y es hora de redoblar esfuerzos para demostrarle a la gente que las empresas sociales pueden generar dividendos".

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