La limitada intervención de Obama en su campaña final

La baja popularidad del presidente estadounidense se refleja en su ausencia de las campañas de los candidatos al Senado
Barack Obama Casa Blanca
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Autor: Kevin Liptak | Otra fuente: CNN

La campaña final del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no se ha vuelto precisamente un recorrido de la victoria. Su intervención en las próximas elecciones intermedias, que representan la última contienda importante de su carrera, se ha limitado a reunir dinero discretamente para el Partido Demócrata y no a encabezar los mítines en los estadios que lo hicieron famoso en 2008 y 2012.

La semana previa a las elecciones intermedias será la más ajetreada para Obama aunque el cabildeo político de última hora solo llevará al presidente a estados que votaron por él en 2008 y 2012. Hará campaña principalmente a favor de aspirantes a gobernadores cuyo rol fuera de Washington los aleja de las políticas impopulares de la Casa Blanca que atormentan a los candidatos demócratas al Senado.

El objetivo es hacer que voten los demócratas que no suelen participar en las elecciones intermedias.

Su única parada en apoyo a un candidato al Senado será en Michigan el sábado 1 de noviembre. Apoyará a Gary Peters, quien actualmente lleva 10 puntos de ventaja sobre su rival republicana, Terri Land. Los republicanos dejaron de gastar en publicidad en la región hace varias semanas.

El itinerario truncado de Obama solo refleja el gran obstáculo que el impopular comandante en jefe representa para los candidatos al Senado más vulnerables de su partido. El calendario electoral ha dejado a los demócratas en posición de perder el control de la Cámara alta, hecho que los miembros del partido ya están señalando en vísperas de las posibles pérdidas.

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En estados republicanos como Louisiana y Alaska, los demócratas están esforzándose por conservar escaños mientras las tasas de aprobación de Obama caen a mínimos históricos. Los senadores demócratas de Carolina del Norte, Colorado y Nueva Hampshire se afanan por convencer a los electores indecisos de que las políticas de Obama no son necesariamente las suyas. En los bastiones republicanos como Georgia y Kentucky, los candidatos demócratas se apresuran a prometer independencia total de una Casa Blanca impopular.

Eso le deja a Obama pocas opciones para regresar a la senda de la campaña, su última oportunidad como presidente.

El martes viajó a Wisconsin, en donde el gobernador republicano Scott Walker está virtualmente empatado con su contendiente demócrata, Mary Burke, en una carrera que se ha concentrado en gran medida en la economía del estado. Es una de las carreras a la gubernatura más notables (y que los demócratas quieren ganar a como dé lugar) y es la contienda de más alto perfil en la que se presentará Obama.

El que Burke, antigua ejecutiva de la empresa de bicicletas Trek, no tenga que responder a una trayectoria de votación por Obama hace que la visita del presidente sea sostenible. Con un índice de aprobación estatal del 51% (según una encuesta reciente de Marquette), Obama está en una situación mucho mejor en Wisconsin que a nivel nacional.

"El objetivo de la visita es persuadir a los electores que solo votan cada cuatro años de que voten en esta ocasión", dijo Mortecai Lee, profesor de Asuntos Gubernamentales de la Universidad de Wisconsin en Milwaukee. "En la política de Wisconsin, entre más participación haya, más favorece a los demócratas. Entre menos participación, más favorece a los republicanos. Así que este es el esfuerzo (de Burke) por aumentar el tamaño del pastel en vez de pelear por la rebanada de los indecisos en este pastel".

Las otras paradas de Obama en esta semana (el jueves irá a Maine para apoyar al candidato a gobernador, Mike Michaud; el viernes a Rhode Island para hacer comentarios dirigidos a las electoras, y el domingo viajará a Connecticut para respaldar al gobernador demócrata Dan Malloy) tienen como fin hacer participar a los demócratas en los estados en los que sigue siendo un tanto popular.

En Maine, el objetivo de Obama será lograr que los electores demócratas "actúen como demócratas", dijo Brian Duff, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Nueva Inglaterra en Maine, quien aludió a las elecciones anteriores en las que los candidatos independientes restaron votos a los demócratas.

"Esencialmente este es un caso en el que la cuestión no es tanto sobre políticas públicas, sino sobre energía y entusiasmo en apoyo a Michaud en vez de a los independientes; los demócratas han reunido algo, pero necesitan conservarlo una semana más. La visita del presidente debería ayudar a eso", dijo Duff.

Existe la misma dinámica en Connecticut, en donde Obama espera ayudar a Malloy a salir airoso de una carrera reñida con Tom Foley, exembajador de Estados Unidos en Irlanda.

La otra escala de campaña que el presidente hará este mes en este ciclo será el domingo, día en que visitará Maryland e Illinois, y cuyo objetivo es hacer participar a los electores afroestadounidenses de ideología demócrata.

La Casa Blanca, que señala que su objetivo principal es combatir a ISIS y detener la propagación del ébola, señaló que Obama está "emocionado" por su regreso a la senda de la campaña, sin importar la magnitud de su intervención.

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Hicieron notar que los resultados de la semana próxima estarán ligados al presidente sin importar el desenlace.

"Me siento confiado para predecir que el presidente recibirá al menos algo de reconocimiento si los demócratas conservan la mayoría en el Senado y que recibirá su porción de culpa si no lo logran", dijo el lunes el secretario de prensa, Josh Earnest.

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