Pronóstico para el nuevo Congreso de EU: estancamiento y guerra partidista

Entre los factores que pueden bloquear la acción legislativa están las elecciones de 2016 y las facultades de Obama, según expertos
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Autor: Ted Barrett | Otra fuente: CNN

Los electores que están hartos del estancamiento interminable tal vez se sientan decepcionados si esperaban que las cosas cambiaran en el Senado ahora que la controlan los republicanos.

Un experto en el Congreso lo dijo sin adornos: "los factores básicos que causan (el estancamiento) no han desaparecido", dijo James Thurber, profesor de la American University. "Así que es probable que haya muchas demoras y puntos muertos en el Senado".

La dura realidad es que los republicanos no tienen los 60 votos que necesitan para superar los bloqueos de los demócratas, por lo que será difícil que se aprueben muchos de sus proyectos prioritarios.

Pero tal vez el mayor obstáculo para los republicanos sean las siguientes elecciones.

Los asesores de ambos partidos en el Senado y los observadores externos al Congreso coinciden en que el posicionamiento político para las próximas elecciones presidenciales de 2016 y las elecciones parlamentarias probablemente dominen los trabajos cotidianos del Senado.

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Aunque los líderes republicanos creen que es importante demostrarle al país que pueden aprobar leyes y gobernar eficazmente, los demócratas probablemente harán todo lo posible por obstruir los triunfos de los republicanos ya que creen que tienen muchas probabilidades de recuperar la Cámara en 2016.

En ese ciclo, los republicanos tendrán que defender 24 escaños (muchos de ellos de estados políticamente divididos), mientras que los demócratas solo tendrán que defender 10, mayormente en estados demócratas.

"Miren, los demócratas ven que en 2016 tienen la oportunidad de conservar la Casa Blanca y conseguir escaños, además de recuperar la mayoría", dijo un asistente republicano del Senado que predice que los demócratas se rehusarán a colaborar.

Para complicar las cosas para los republicanos, hay un estira y afloja dentro de su propio partido, ya que los candidatos potenciales a la presidencia en 2016 tratan de consolidar sus credenciales conservadoras mientras que otros senadores republicanos tratan de atraer a los electores moderados en los estados competitivos.

"Creo que va a ser un poco más caótico y desordenado", dijo Ramesh Ponnuru, del grupo de estudios conservador American Enterprise Institute.

Además, no está claro cómo reaccionará el presidente Barack Obama ante un Congreso totalmente bajo el control de los republicanos ni si hará un esfuerzo genuino por lograr compromisos difíciles de alcanzar o si se mostrará distante al optar por construir su legado en los últimos dos años por medio de decretos en materia de inmigración y otras prioridades.

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El senador republicano por Kentucky, Mitch McConnell (quien actualmente es líder de la minoría en el Senado), está listo para asumir el poderoso rol de líder del Senado cuando el nuevo Congreso inicie sesiones en enero.

Tras quejarse por años de que los demócratas ponen la política por encima de un Senado funcional, McConnell se comprometió a restaurar el "orden normal" para que los presupuestos, las leyes de egresos y otros temas se aprueben meses antes de que surja la amenaza de un cierre del gobierno o de un abismo fiscal.

Sin embargo, su antiguo contrincante (el senador por Nevada, Harry Reid) seguramente lo desafiará en cualquier cuestión a la que los demócratas se opongan.

"Creo que continuará la batalla entre Reid y McConnell. No se caen bien", dijo Thurber. "Reid recurrirá a las tácticas dilatorias como líder de la minoría y amenazará con bloqueos. No creo que los republicanos consigan 60 votos para poder superar eso".

La dinámica particular de la conferencia republicana dificulta aún más que McConnell maneje al Senado. Por un lado tiene a tres senadores del Tea Party (Rand Paul, de Kentucky; Marco Rubio, de Florida, y Ted Cruz, de Texas) que podrían buscar la candidatura republicana a la presidencia y que se mostrarán renuentes a negociar con los demócratas mientras tratan de atraer electores conservadores en las elecciones primarias. Del otro lado hay una docena de senadores (o más) que buscarán reelegirse en estados indecisos o demócratas, como Lisa Murkowski, de Alaska, y Mark Kirk, de Illinois, que tal vez quieran negociar con los demócratas para demostrar a la amplia base de electores de sus estados que ayudaron a superar el estancamiento en Washington.

"Creo que maniobrará constantemente y usará cinta adhesiva y pegamento para mantener unida a su conferencia", dijo Ponnuru, refiriéndose a McConnell.

De hecho, Cruz propuso un plan de 10 pasos que le gustaría que los republicanos siguieran en 2015. En un artículo que el diario estadounidense USA Today publicó recientemente, argumentó que su plan demostraría a los electores que los senadores republicanos toman en serio su deseo de cambiar a Washington. Entre sus ideas están la implementación de una reforma fiscal, la aprobación de una reforma presupuestaria equilibrada a la Constitución, la reforma de las políticas federales sobre educación, una auditoría a la Reserva Federal y la abrogación o reforma a Obamacare.

Una de las prioridades de los republicanos será modificar partes de Obamacare a sabiendas de que no podrán abrogar la ley porque Obama tiene poder de veto. Pero al menos quieren hacer cambios a los mandatos para individuos y patrones, deshacerse del impuesto a los dispositivos médicos y aprobar otras reformas.

"Creo que es más probable que se adopte una estrategia para desmantelarla paso a paso y reemplazarla con servicios de salud más orientados al consumidor y más eficientes en cuanto a costos, que no interfieran con la relación médico/paciente", dijo el senador John Cornyn, de Texas, el segundo republicano más prominente del Senado. "Eso es lo que el pueblo estadounidense quiere y es nuestro objetivo dárselo".

Otra de las grandes inquietudes de los republicanos es que Obama planea recurrir a sus facultades legislativas para cambiar las leyes de inmigración, plan que podría anunciar este mes.

Los republicanos esperan estar en una posición más poderosa para repeler esos cambios ahora que tienen el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado.

Los republicanos también quieren aprobar varias leyes sobre energía, en las que se contempla la aprobación del oleoducto Keystone XL. Además, quieren impulsar varias leyes creadoras de empleos que se aprobaron en la Asamblea en la legislatura pasada, pero que los senadores demócratas nunca analizaron.

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Es posible lograr un respaldo bipartidista a las leyes comerciales pendientes que la Casa Blanca apoya.

Uno de los mayores desafíos que McConnell afirma que impondrá al Capitolio es lograr que el Senado trabaje cinco días a la semana. Cuando Reid estaba al mando, el Senado usualmente sesionaba solo cuatro días a la semana y tenían horario abreviado los lunes y los jueves. Esa misión pondrá a prueba la capacidad de liderazgo de McConnell ya que los miembros de ambos partidos (que en su mayoría viajan a sus estados los fines de semana para estar con sus familiares y con su electorado) han gozado de los beneficios de una semana legislativa abreviada.

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