Desconcierto y júbilo entre los inmigrantes tras el discurso de Obama

Aunque para muchos inmigrantes indocumentados es la solución que esperaban, otros manifiestan que la lucha sigue
Obama aplica medida que beneficia a indocumentados
Catherine E. Shoichet
Autor: Catherine E. Shoichet
(Reuters) -

Los eventos que los activistas organizaron para ver el discurso sobre inmigración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, supuestamente serían un festejo.

Sin embargo, Felipe Diosdado dijo que no sentía muchas ganas de sonreír el jueves por la noche, aunque el nuevo plan de Obama le dará la oportunidad de evitar la deportación y encontrar un trabajo mejor.

"La gente llora", dijo a CNN vía telefónica desde Chicago. "No puedo celebrar esto, porque mucha gente quedó fuera".

La Casa Blanca estima que casi cinco millones de personas se beneficiarán del nuevo decreto de Obama. Sin embargo, eso representa la mitad de los más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que hay en el país, dijo Diosdado.

Antes del muy esperado discurso del jueves, las reacciones ya eran contradictorias, incluso entre los millones de personas a las que el anuncio afectó directamente.

El plan del presidente de pasar por alto al Congreso es una maniobra controvertida que ha irritado a los líderes republicanos, quienes afirman que Obama está excediéndose de sus facultades constitucionales. El anuncio recibió críticas de aquellos que quieren una reforma extensa y suscitó la oposición de sus detractores, quienes consideran que es una amnistía injusta que recompensa a quienes violan la ley.

Después del discurso, no parecía que cediera la confusión respecto a lo que ocurrirá después. En un mitin afuera de la Casa Blanca hubo ovaciones. Algunas personas parecían desconcertadas; otras, jubilosas.

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"Quiero llorar de felicidad", dijo Maya Ledezma, madre mexicana de 32 años que vio el discurso en un evento en Maryland.

Como su hija de seis años es ciudadana estadounidense y ella ha estado en Estados Unidos por más de cinco años, Ledezma es una de los millones de personas que, de acuerdo con Obama, pueden salir de la clandestinidad si se someten a una investigación de antecedentes y pagan impuestos retroactivos.

Dijo que tras vivir varios años con el temor constante a la deportación, el anuncio de Obama le dio esperanzas de que podrá ver a su hija crecer y tener éxito.

"Es un gran alivio", dijo, "una victoria, un obstáculo que superamos".

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'Me duele la cabeza'

En otro evento, en Washington, Jose Luis Zelaya dijo que la cabeza le daba vueltas. Durante varios años, el inmigrante hondureño ha estado en el frente de la lucha activista por la inmigración en Estados Unidos, impulsó reformas en Washington mientras estudiaba una licenciatura en la Universidad A&M de Texas, en donde también se postuló para presidente del consejo estudiantil.

En 2012 estaba eufórico porque cumplía los requisitos del programa de Obama con el que se suspendía la deportación de los llamados Dreamers, inmigrantes indocumentados jóvenes que habían llegado a Estados Unidos durante la niñez.

"Ahora tal vez pueda trabajar sin temor a que alguien me deporte", dijo a CNN en ese entonces. "Ya no hay temor".

Esperaba poder llamar a su madre el jueves y darle la misma buena noticia.

Sin embargo, los padres de los Dreamers no estaban incluidos en las nuevas normas que Obama esbozó.

"Me duele la cabeza porque mi madre no se beneficiará con esto, y yo estoy donde estoy gracias a mi madre. Además, todo lo que hago, lo hago por ella", dijo Zelaya.

"Acabo de llamarla por teléfono y esos cinco minutos parecieron muy largos. Pero ella me dijo: 'tenemos que seguir peleando'".

'Es lo que estábamos esperando'

Al principio, Mario no lo creía. Antes del discurso de Obama, dijo a CNN que estaba tratando de no entusiasmarse. "Han estado hablando de esto durante años", dijo. "No me lo tomo muy en serio. Mi esposa está feliz. Pero siempre somos realistas".

La noche del jueves, el inmigrante indocumentado de 48 años, quien pidió que solo usáramos su nombre de pila, dijo que había escuchado el discurso con su familia en su hogar en el sur de Georgia.

"Me siento bien, un poco emocionado, pero por tantas otras personas", dijo. "Es lo que estábamos esperando".

Mario ha vivido 14 años en Estados Unidos luego de dejar su hogar en México para buscar mejores oportunidades laborales. Las encontró y ha trabajado en granjas, ha cosechado cebollas y empacado paja de pino por más de una década.

Su hija de nueve años, la menor de sus tres hijos, es ciudadana estadounidense, por lo que él y su esposa son candidatos de acuerdo con la nueva medida.

Además, planean hablar con un abogado especialista en inmigración y solicitar su inclusión en el plan de Obama lo más pronto posible.

Con todo, dijo, saben que todo puede cambiar con un plumazo del próximo presidente.

"Nada es imposible. Más tarde podrían cambiar las políticas y deportarnos más fácilmente o algo por el estilo. Es difícil porque no sabemos qué ideas tendrán los demás", dijo.

Celeste, la hija de 18 años de Mario, es una de los más de medio millón de Dreamers que se beneficiaron de la Acción Diferida del decreto que Obama emitió en 2012.

Pero, como no había solución para sus padres, el año pasado dijo a CNN que "era como si estuviéramos afuera, en el frío, y yo tuviera la única cobija".

Tras el discurso del jueves, dijo que tenía esperanzas de que las cosas cambien radicalmente pronto.

"Ya no habrá temor a que nos separen y esa es la cosa más importante de la que queríamos deshacernos", dijo.

Pero sigue esperando.

"No estaré realmente feliz hasta que vea que se hace realidad", dijo. "Una cosa es escucharlo y otra es verlo".

Crece el grupo de 'Dreamers'

Para uno de los inmigrantes indocumentados más conocidos de Estados Unidos, el anuncio de Obama fue una buena noticia que había esperado escuchar por décadas.

Jose Antonio Vargas se volvió un franco defensor que promovía una reforma a las leyes de inmigración del país en 2011, cuando dio a conocer su estatus de indocumentado en un artículo para la revista New York Times Magazine.

Vargas no era candidato al plan de Acción Diferida de Obama de 2012 por el límite de edad. Sin embargo, Obama anunció el jueves que retiraría el límite de edad. Después del discurso, Vargas dijo que estaba encantado.

Ahora, dice, podrá finalmente obtener un permiso para regresar a Filipinas y visitar a su madre tras 21 años de separación.

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"Es una de las cosas en las que he estado pensando todo el día y realmente no lo he procesado", dijo a Anderson Cooper, de CNN. "He estado aquí desde que tenía 12 años… pasaron 21 años para que alguien simplemente dijera: 'OK, ahora está bien. Puedes obtener un permiso de trabajo. Puedes sacar tu licencia para conducir. Puedes salir del país'… Es una gran noche".

Con información de Andres Gonzalez, Mariano Castillo, Miguel Marquez y Kevin Liptak.

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