Un año después de 'Haiyan', un nuevo supertifón amenaza Filipinas

La trayectoria de 'Hagupit' aún es incierta, pero los habitantes de Tacloban, destruida hace un año, ya se trasladan a centros de evacuación
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Tacloban, preparativos  tacloban
Autor: Jethro Mullen
(Reuters) -

Tras el supertifón Haiyan de 2013, la familia de Roge Agujero regresó a su terreno cerca del mar en donde alguna vez estuvo su casa.

"No veíamos nada, ni siquiera un letrero", cuenta.

La violenta tormenta borró el edificio en el que vivía más de una docena de familiares de Agujero; fue una de las miles de casas que quedaron destruidas en los alrededores de la ciudad filipina de Tacloban. Vecindarios enteros quedaron reducidos a marañas de escombros. Murieron más de 6,000 personas.

La familia de Agujero pasó gran parte del año anterior reconstruyendo su casa y se tomaron la molestia de hacerla más sólida que su antecesora de madera, al usar concreto.

La obra aún no está terminada, pero una nueva amenaza se cierne sobre el horizonte.

Otra tormenta poderosa, el supertifón Hagupit, se aproxima a Filipinas desde la misma parte del Pacífico desde la que Haiyan llegó hace 13 meses.

Para los habitantes de Tacloban y las cercanías, las similitudes son profundamente inquietantes.

"Estoy más que nervioso porque experimenté lo que Yolanda trajo", dijo Agujero, de 23 años, quien se refirió a Haiyan con el nombre con el que lo conocen en Filipinas. "No sé qué va a pasar después de otro supertifón".

Su trayectoria exacta es incierta

Aún no se sabe qué trayectoria seguirá Hagupit. Algunos pronósticos indican que seguirá una trayectoria similar a la de Haiyan y llegará a la región circundante a Tacloban durante el fin de semana. Otros creen que podría virar abruptamente a la derecha antes de tocar tierra y de ahí moverse hacia el norte por la costa oriental de Filipinas.

Muchos de los habitantes de los alrededores de Tacloban no se arriesgarán.

Este jueves se reportaron largas filas en los supermercados, cajeros automáticos y gasolineras ya que la gente se estaba abasteciendo. El gobierno local y las organizaciones de asistencia empezaron a poner en acción los planes de preparación para emergencias.

"A diferencia del año pasado, hay muchas agencias de la ONU y socios de ONG internacionales en Tacloban y otras ciudades… listos para brindar apoyo y asistencia", dijo Maulid Warfa, director de la Unicef en Tacloban.

La gente local también parece estar más consciente de los posibles riesgos.

Cuando Haiyan llegó a Tacloban el año pasado, muchos de los habitantes no se enteraron o no hicieron caso de las advertencias del gobierno de alejarse de las zonas costeras. Algunos incluso señalaron al Sol que brillaba en el cielo el día antes de que la tormenta llegara como prueba de que no había de qué preocuparse, dijo Agujero.

La enorme marejada de Haiyan atrapó a muchas personas en sus casas a su llegada desde el Golfo de Leyte; destrozó hogares y arrojó barcos grandes a tierra firme.

Se está evacuando a los habitantes

El Sol brillaba este jueves, pero Agujero dice que ya nadie se confía.

Él trabaja para el grupo humanitario Catholic Relief Services y ya advirtió a su familia (cuyo miembro más joven tiene apenas un mes de vida) que evacuen su casa a medio terminar, situada cerca del mar en el pueblo de Palo, y que se dirijan a una escuela que se encuentra a salvo tierra adentro.

Todos sus familiares (incluida su abuela octogenaria a la que tuvieron que cargar porque no puede caminar a causa de una embolia) sobrevivieron a Haiyan porque se refugiaron en una capilla. Algunos de ellos, como sus hermanos y su padre, no lograron salir de la casa antes de que el agua se la llevara.

Al mismo Agujero le cayeron escombros en la cabeza y lo tuvieron que rescatar de la planta baja inundada del convento al que había ido a trabajar como voluntario. Parece que las líneas de comunicación para dar advertencias a los residentes están mejor establecidas que el año pasado.

El gobierno local identificó 21 centros de evacuación en toda la ciudad e inició el llamado a los habitantes, dijo Warfa, de Unicef, quien agregó que se espera que aumente la cantidad de lugares seguros.

El alcalde de Tacloban, Alfred Romualdez, cuya casa frente al mar quedó destruida por Haiyan, no estaba disponible para hacer comentarios el jueves.

Decenas de miles de personas de Tacloban siguen viviendo en las zonas costeras a las que el gobierno considera zonas de peligro. Las autoridades señalan que la escasez de vivienda temporal y otros problemas que se presentaron a lo largo del año pasado les han impedido reubicar permanentemente a la mayoría de los habitantes de las comunidades en riesgo.

Parece que esas zonas volverán a ser vulnerables mientras Hagupit (en Filipinas lo llaman Ruby) se acerca.

Fuerza de huracán categoría 5

"Incluso en el mejor de los casos tendremos vientos muy fuertes y lluvias intensas" que conllevan el riesgo de inundaciones, dijo Renee Lambert, directora de Catholic Relief Services en Tacloban.

La inquietud que reina entre los habitantes era palpable, dijo. Algunas tiendas cerraron y los caminos lucen más tranquilos.

"Ciertamente me parece que la ciudad se está agazapando", dijo Lambert.

En el océano, la tormenta dejaba ver su poder formidable y generaba vientos máximos sostenidos de unos 287 kilómetros por hora, el equivalente a un huracán categoría 5, según el Centro Conjunto de Advertencia sobre Tifones de las fuerzas armadas estadounidenses.

Como la trayectoria de Hagupit aún es incierta, las autoridades filipinas emitieron alertas de tormenta para 56 de las 81 provincias del país, en las que vive alrededor del 70% de los 100 millones de habitantes, según reportes de la filial de CNN, 9news.

Agujero dijo que esperaba que esta vez no afectara a la zona de Tacloban.

Su principal preocupación, dijo, es su familia. Estaba menos preocupado por su casa inconclusa.

"Si la casa vuelve a quedar destruida, podemos volver a construirla", dijo.

Con información de Judy Kwon, Paul Armstrong y Ward Taylor.

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