El Senado de EU publica un informe sobre técnicas de tortura del pasado

El reporte sobre interrogatorios señala que las técnicas utilizadas por la agencia de seguridad no funcionaron y no detuvieron algún ataque
¿Por qué la tortura le cuestan mucho dinero a EU?
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(Reuters) -

La CIA condujo duros interrogatorios a detenidos por terrorismo durante la administración de George W. Bush que no funcionaban, eran más brutales que lo reconocido por la agencia y no llevaron a información que fuera una "bomba de tiempo" contra un ataque, según un informe difundido el martes por el Senado de Estados Unidos.

La mayoría demócrata del Senado emitió el reporte del Comité de Inteligencia que hace una condena contundente a las tácticas —con críticas que remarcan la tortura— usadas en el gobierno de Bush en los días posteriores a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 los ataques terroristas.

Las técnicas, según el informe, fueron "profundamente defectuosas" y, a menudo dieron como resultado información "fabricada".

El informe hace evidente la división partidista sobre la lucha contra el terrorismo, que dominó Washington hace una década. Los demócratas remarcan el conflicto de las tácticas con los valores estadounidenses, mientras que los principales miembros de la administración Bush insisten en que fueron vitales para prevenir otro ataque.

La CIA inmediatamente respondió al informe, diciendo en un comunicado que el programa era "eficaz" y ayudó sustancialmente en su comprensión de las operaciones y metas tácticas de al Qaeda.

Pero presidente Barack Obama dijo que el informe refuerza la opinión de que los métodos de interrogatorio severos "no eran sólo es incompatibles con nuestros valores como nación, sino que no sirven en nuestros esfuerzos antiterroristas más amplios o en nuestros intereses de seguridad nacional".

Detalles gráficos

En su mayor parte descriptivo, un resumen ejecutivo del informe considera que las condiciones de los detenidos en los mejores centros secretos de interrogatorio eran mucho más duros que lo que la CIA había admitido previamente.

Indica que los detenidos de alto valor fueron sometidos a métodos como el ahogamiento simulado y la privación del sueño " durante días o semanas".

"En muchos casos, las técnicas más agresivas fueron utilizadas de inmediato, en combinación y sin parar", dice el informe. "La falta de sueño implicaba mantener a los detenidos despiertos hasta por 180 horas, generalmente de pie o en posiciones incómodas y dolorosas, a veces con las manos esposadas por encima de sus cabezas".

En una instalación, un detenido murió de hipotermia tras permanecer "parcialmente desnudo" y encadenado a un piso de concreto; mientras que en otras ocasiones, los prisioneros desnudos estaban encapuchados y eran arrastrados por los pasillos mientras eran abofeteados o recibían puñetazos.

Múltiples detenidos de la CIA sometidos a las técnicas sufrían de alucinaciones, paranoia, insomnio y trataron de mutilarse, dice el informe.

En una ocasión, el detenido de al Qaeda de alto perfil Abu Zubaydah quedó completamente sin respuesta después de un período de castigo del llamado submarino (waterboarding). Tenía "burbujas que subían a través de su boca abierta", dice el informe.

Mientras tanto, el autor intelectual confeso de los atentados del 11 de septiembre, Khalid Sheikh Mohammed, fue sometido a una serie de castigos que lo dejaron “a punto de ahogarse".

Al menos 119 detenidos pasaron por el programa de detención de la CIA y al menos 26 fueron retenidos "injustamente", en parte debido a que no había información que justificara su detención.

Previamente, la CIA había dicho que solo 100 prisioneros había sido procesados a través del programa, según dijeron consejeros demócratas del Senado.

Sin información

El reporte sugiere que las controversiales técnicas de interrogación no produjeron información necesaria para salvar vidas que no estuviera disponible a través de otras fuentes.

Eso es importante debido a que quienes apoyan el programa siempre han dicho que fueron métodos vitales para obtener información de inteligencia procesable de los detenidos que no podía haber sido extraída con otros métodos de interrogación convencionales.

Eso también descarta una afirmación de la CIA en 2011 de que el interrogatorio mejorado aplicado al miembro de al Qaeda Hassan Ghul produjo información que les llevó al "mensajero" de Osama bin Laden, Abu Ahmad al Kuwaiti.

El avance, que con el tiempo ayudó a la agencia a rastrear la guarida del líder de al Qaeda en Abbottabad, Pakistán, se extrajo antes de que Ghul fuera sometido a malos tratos, según el informe.

En su respuesta contra el informe —publicada mientras en el Comité de Inteligencia del Senado la presidenta Dianne Feinstein lo daba a conocer— la CIA dijo que era "desconocido" si podría haber recibido la misma información de los sospechosos de terrorismo utilizando métodos alternativos.

La agencia dijo que las conclusiones del informe contenían "demasiados defectos" como para sostener que se trata de un “registro oficial del programa" y dijo que muchas de las acusaciones estuvieron "basadas en análisis defectuosos de sus autores sobre el valor de la información obtenida de los detenidos".

En agosto, Obama admitió que "hemos torturado a algunas personas", pero dijo que podía entender las razones de la CIA, bajo la presión feroz para evitar una repetición de los ataques del 11 de septiembre.

El presidente reconoció en un comunicado que la administración de Bush enfrentó a "decisiones agonizantes sobre cómo perseguir a al Qaeda y prevenir ataques terroristas adicionales contra el país".

"Nuestra nación hizo muchas cosas bien en esos difíciles años. Al mismo tiempo, algunas de las acciones que se tomaron iban en contra de nuestros valores".

Feinstein dijo que las acciones de la CIA después del 11 de septiembre fueron "una mancha en nuestros valores y nuestra historia".

"La publicación del resumen de 500 páginas no puede borrar esa mancha, pero puede y dice a nuestro pueblo y al mundo que Estados Unidos es lo suficientemente grande como para admitir cuando está mal y lo suficientemente seguro como para aprender de sus errores", dijo la senadora.

Republicanos

En abril, tres republicanos del Comité de Inteligencia votaron a favor de desclasificar el informe. Pero el senador republicano Saxby Chambliss también publicó una refutación de la minoría al documento, apuntando a su metodología y resultados.

La respuesta dijo el informe creó la "falsa impresión de que la CIA estaba engañando activamente a los responsables políticos y de obstaculizar los esfuerzos antiterroristas de otras agencias del gobierno federal durante la operación del programa".

El director de Inteligencia Nacional, James Clapper, dijo que no creía que "ningún otro país iría a las longitudes que Estados Unidos va para desnudar su alma, admitir errores cuando se cometen y aprender de ellos".

Miles de infantes de marina de Estados Unidos en cargos diplomáticos y bases militares en todo el mundo están en alerta ante el temor de que los detalles gráficos de cómo se trataba a los detenidos pudiera desatar una reacción violenta.

Pero había poco interés inicial en los foros yihadistas sobre el informe, dijo Laith Alkhouri, analista senior de Flashpoint Partners, una organización estadounidense que rastrea sitios web yihadistas.

Represalias

Fuentes de inteligencia de CNN en el Pentágono, sin embargo, dijeron que las amenazas o represalias podrían venir en días u horas, según la información que se filtra en el mundo. Esas fuentes indicaron que hasta ahora no hay una amenaza específica.

El informe completo tiene más de 6,000 páginas. Pero después de una lucha prolongada entre la CIA y el Comité sobre la cantidad de material que debe ser clasificado, el documento que se conoce este martes es de 480 páginas.

Destacados miembros del gobierno de Bush también han expresado inquietud de que se publique el informe y defienden sus acciones, las de los abogados de la administración y la de los agentes de la CIA encargados de los interrogatorios.

El expresidente George W. Bush dijo a CNN la semana pasada que Estados Unidos tenía "la suerte de contar con hombres y mujeres que trabajan duro en la CIA y que sirven en nuestro nombre. Estos son patriotas".

"Estas son buenas personas. Realmente gente buena”, dijo Bush.

El exvicepresidente Dick Cheney dijo a The New York Times que las acusaciones de que la CIA estaba fuera de límites o que el programa de interrogatorios llevaba operaciones ilegales era "un montón de tonterías”.

"El programa fue autorizado. La agencia no quería continuar sin autorización, y también fue revisado legalmente por el Departamento de Justicia antes de que se llevara a cabo”, dijo Cheney.

Los países que cooperaron con la CIA, que albergaron oscuras prisiones y que ayudaron en la transferencia de los detenidos se identificarán sólo oblicuamente y no por su nombre.

Empleados de la CIA, que son referidos por seudónimos en el informe, no serán identificados; la CIA presionó para que fueran usados los seudónimos porque otra información en el reporte podría ser utilizada para determinar quiénes son.

Para algunos republicanos y partidarios de la CIA, todavía hay una disputa acerca de si las técnicas como el submarino constituyen tortura.

El Departamento de Justicia ha investigado dos veces la conducta de los empleados de la CIA implicados en el programa y decidió no presentar cargos.

Obama defiende reporte

El presidente de EU, Barack Obama, defendió la decisión del Comité de Inteligencia del Senado de difundir este martes un reporte de tortura controversial, argumentando que si bien nunca se hubiera presentado un tiempo “perfecto” para difundir este documento, es importante admitir públicamente que el país ha cometido sus errores.

“Una de las cosas que nos separa de otros países es que cuando cometemos errores, los admitimos”, expresó Obama en una entrevista con Telemundo este martes, que se transmitió simultáneamente en Univisión.

“Hicimos algunas cosas que violaron lo que somos como personas”, añadió.

Obama expresó que llevará a cabo acciones para que la CIA se haga responsable por la manera en que trató a sus detenidos, a fin de asegurarse que algunas de las técnicas que se detallan en el reporte no sean usadas de nuevo.

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En una situación hipotética, en la que Estados Unidos fuera atacado de una manera similar a la que ocurrió el pasado 11 de septiembre, Obama dijo que aún así no condonaría los tipos de técnicas de tortura que se describen en el documento, y que está tratando de implementar sistemas de rendición de cuentas, para que este tipo de cosas no sea un problema en el futuro.

Ed Payne, Jake Tapper, Jim Acosta, Paul Cruickshank y Barbara Starr contribuyeron con este reporte.

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