"Los sobrevivientes lloraban histéricos, no podían decir una palabra"

Escaleras ensangrentadas, personas heridas y cuerpos en el suelo. Testigos relatan cómo fue el ataque a la revista
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Autor: Ben Brumfield y Dana Ford
(Reuters) -

Martin Boudot estaba trabajando en su oficina de París este miércoles cuando un colega le dijo que dos hombres con rifles Kalashnikov estaban intentando entrar al edificio. Momentos después la masacre comenzó en las oficinas de la revista satírica Charlie Hebdo, a pocos metros de donde estaba Boudot.

“Escuchamos disparos y después más disparos en cinco o seis minutos” y gritos, dijo Boudot, que es un archivista, por lo que subieron al techo con sus mentes concentradas en los posibles peligros.

“Sabíamos que había víctimas a pocos metros de nosotros, pero podría haber explosivos o quizá un tercer sujeto”, dijo Boudot.

En las oficinas de Charlie Hebdo, los hombres encapuchados y vestidos en negro aparentemente entraron durante una junta. Los sobrevivientes después contaron su historia a un doctor que los atendió y que habló con CNN.

Los hombres armados separaron a los hombres de las mujeres y dijeron en voz alta los nombres de los caricaturistas, entonces dispararon, no al aire, sino a ellos, sus objetivos precisos.

Cuando dejaron el edificio, un video grabado con un celular muestra que al salir a la calle siguieron disparando. Uno de los enmascarados persiguió a un hombre que ya estaba herido en la calle y le disparó de cerca, muestran las imágenes.

Los dos dijeron que estaban vengando al profeta Mahoma y gritaron “Allhu akbar”, que se traduce como “Dios es grande”, informó un funcionario francés.  El video muestra a un hombre armado aproximándose al carro negro en que huyeron y alzando un dedo, lo que quizá era una señal.

"Era un hombre enojón que nos agradaba"

Cuando los disparos pararon, Boudot y sus colegas volvieron al edificio. Pudieron no estar tan sorprendidos de que la revista fuera atacada ya que anteriormente había enfrentado amenazas. Las oficinas previas de la publicación fueron incendiadas hace tres años, el día en que publicaron una provocativa portada caricaturizando al profeta Mahoma.

Hace un año se mudaron a la oficina actual, informó Paul Moreira, que trabaja en el edificio. La revista se negó a dejar de publicar caricaturas irreverentes sobre el Islam, así como sobre el Cristianismo, Judaísmo, política y sociedad.

El editor de Charlie Hebdo, el caricaturista Stephane Charbonnier, Charb, estaba en la lista de objetivos de al Qaeda. Los hombres armados lo mataron, así como a otros tres famosos caricaturistas conocidos con los sobrenombres de Cabu, Wolinski y Tignous

Charb estaba protegido. “Siempre estaba acompañado de uno o dos oficiales del servicio secreto a donde quiera que fuimos por los últimos cuatro años. Día y noche estaba protegido”, dijo el periodista holandés Stefan de Vries, quien considera que uno de los asesinados es un guardaespaldas.

En la sala de juntas, Boudot vio cuerpos que yacían sobre el suelo. Moreira por su parte vio el cuerpo del guardia de seguridad que cuidaba el edificio. “Era un hombre enojón que nos agradaba y apreciábamos, yacía sobre su sangre, muerto, le dispararon”, dijo.

Las escaleras del edificio estaban manchadas de sangre y personas heridas estaban sentadas en ellas. Un hombre que Moreira conocía desde hace 20 años recibió disparos en cada pierna. De los sobrevivientes “algunos lloraban histéricos, otros estaban postrados y no era capaces de decir nada, ni una palabra”, dijo Moreira.

Los hombres armados habían matado a ocho de sus colegas, así como a un testigo, al guardia de la puerta y a dos policías. Los caricaturistas Stephane Charb Charbonnier, Bernard Tignous Verlhac, Georges Wolinski, Jean Cabu Cabut. Así como Philippe Honore, que realizó la última caricature colocada en el Twitter de la revista y que presenta al líder de ISIS, Abu Bakr al Baghdadi.

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Bernard Maris, que era columnista y editor adjunto de la revista, según un reporte de International Business Times; Ahmed Merabet, un policía; Franck Brinsolaro, guardaespaldas de Charbonnier y cuatro víctimas más que han sido identificadas como Michel Renaud, Mustapha Ourrad, Elsa Cayat y Frederic Boisseau.

Este jueves los negocios cercanos reabrieron, camionetas de distintos medios podían verse frente a la entrada de las oficinas y una ofrenda fue colocada en un árbol: un ramo de rosas con la cita de un filósofo francés: “Solo hay un paso del fanatismo a la barbarie”, señala.

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