7 cuestiones sobre el islam, tras los ataques en Francia

La mayoría de los musulmanes condena la violencia, sin embargo, muchos se preguntan si el islam es inherentemente violento
Reu-Marcha-republicana-islam-terrorista-Charlie-Hebdo  (Foto: CNN)
Autor: Daniel Burke
(Reuters) -

Francia. Nigeria. Pakistán. Australia. Somalia. Turquía. Iraq. Canadá.

Los extremistas musulmanes han perpetrado ataques en todos estos sitios en meses recientes. Si consideramos un periodo más largo, la lista se alarga.

Aunque la gran mayoría de los musulmanes condena el terrorismo, la frecuencia y al crueldad de los ataques han provocado que mucha gente haga preguntas incómodas sobre la religión.

Estas son algunas que al parecer están presentes en la mente de muchas personas.

1. ¿El islam incita a la violencia?

Muchos musulmanes se estremecen tan solo de pensarlo y señalan que hay 1,600 millones de musulmanes en el mundo que en su mayoría llevan vidas pacíficas y productivas.

Esta fue la respuesta que Arsalan Iftikhar, abogado musulmán especialista en derechos humanos, dio a CNN luego del ataque del miércoles 7 de enero en París, en el que murieron 12 personas.

Iftikhar y otros musulmanes señalan que casi todas las religiones, como el cristianismo, el judaísmo, el hinduismo y el budismo, han generado actos terroristas.

Véanlo de esta forma: si ustedes fueran judíos durante la Inquisición en España, ¿pensarían que el cristianismo es inherentemente violento?

Los expertos dicen que rara vez hay una relación directa entre las creencias religiosas y la conducta violenta. Más bien el terrorismo surge generalmente de una red compleja de factores (hablaremos de ello más adelante).

Pero no se puede huir de este hecho: la cantidad de ataques que cometen musulmanes autoproclamados ha aumentado drásticamente en años recientes.

Esos ataques han hecho que algunos detractores afirmen que el islam es inherentemente violento. Para reforzar sus argumentos indican que la Prueba A es el "versículo de la espada" del Corán.

El versículo dice así:

"Y entonces, una vez transcurridos los meses sagrados, matad a aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Dios dondequiera que los encontréis, hacedles prisioneros, sitiadles y acechadles desde cualquier lugar que se os ocurra. Pero si se arrepienten, establecen la oración y pagan el impuesto de purificación, dejadles en paz".

Raymond Ibrahim, escritor y crítico constante del islam, argumenta que con base en gran medida en ese versículo, "a lo largo de la historia, los oficiales, jeques, muftíes e imanes cultos del islam han llegado al consenso (que compromete a toda la comunidad musulmana) de que el islam debe estar en guerra perpetua con el mundo no musulmán hasta que este se someta a aquel".

Muchos musulmanes se burlan de ese argumento y señalan que es claro que la gran mayoría de los musulmanes no están en guerra con otras religiones. Sin embargo, los grupos extremistas como ISIS, que dicen que los musulmanes tienen el deber sagrado de "matar a los no creyentes", han explotado este versículo.

No obstante, los líderes del mundo musulmán señalan que tanto los detractores del islam como los extremistas despojan al "versículo de la espada" de su contexto histórico.

"No se puede tomar este versículo como un permiso para ejecutar a todos los no musulmanes", explicó Yasir Qadhi, clérigo musulmán estadounidense conservador, en un discurso que dio en diciembre de 2014.

El pasaje del Corán se aplica solo a los paganos de la cuna arábiga del islam, explicó.

"No se puede endulzar, es una amenaza", dijo Qadhi, quien tiene numerosos seguidores en Estados Unidos. "Su objetivo era asustar a la gente, por lo que desapareció el paganismo de la península arábiga".

2. ¿Por qué los extremistas musulmanes han perpetrado tantos ataques recientemente?

No hay una sola respuesta. Los expertos dicen que hay una amplia variedad de razones, desde motivos personales hasta movimientos mundiales, desde doctrinas antiguas hasta la tecnología moderna.

Lee: El tiroteo de París y la creciente amenaza del extremismo islamista

Tomemos por ejemplo a los dos sospechosos del ataque terrorista de París de la semana pasada, en el que murieron 12 personas: Cherif Kouachi, de 32 años, y su hermano Said, de 34. La policía francesa los mató luego de una intensa persecución el viernes 9 de enero.

Según los medios franceses, los hombres masacraron a los periodistas en las oficinas de Charlie Hebdo, una revista satírica, con el fin de vengar al profeta Mahoma, personaje venerado en el islam.

No obstante, los hermanos (nacidos en Francia de padres franceses que murieron cuando aquellos eran pequeños) no tuvieron una crianza particularmente religiosa. Cherif Kouachi estaba más interesado en fumar marihuana, escuchar hip-hop y perseguir chicas, según los medios locales.

En un reporte de la Brookings Institution se hace un retrato sombrío de la vida de los inmigrantes de primera generación en Francia, particularmente de aquellos procedentes del norte de África. Muchos viven en barrios extremadamente pobres, dependen de la seguridad social, del mercado negro y provienen de familias rotas. Casi uno de cada cinco carece de agua caliente en casa, según el reporte.

Los musulmanes a menudo se quejan de que la cultura predominantemente laica de Francia no los respeta.

Aún no sabemos mucho sobre la niñez de los hermanos Kouachi, pero sabemos que Cherif Kouachi conoció a un tipo francoargelino carismático, Farid Benyettou, quien lo introdujo en una cultura y una causa nuevas.

"Los líderes sabios del islam le dijeron (a Benyettou) y a sus amigos que si morían como mártires en la yihad irían al cielo", dijo Kouachi, según unos expedientes de los tribunales franceses.

Mientras tanto, Kouachi miraba las imágenes de la guerra de Iraq en la televisión y se convenció de que debía levantarse en armas para defender a los musulmanes de las tropas estadounidenses.

Lo arrestaron en 2005 cuando estaba por viajar a Iraq. Tres años más tarde, lo sentenciaron a tres años de prisión por participar en una red de reclutamiento de yihadistas en París.

Se sabe aún menos de Said Kouachi, aunque las autoridades francesas y estadounidenses señalaron que las pruebas indican que ambos hermanos recibieron entrenamiento militar con al Qaeda en Yemen, un Estado fallido que se ha vuelto semillero de terroristas.

Jóvenes empobrecidos o marginados. Radicales carismáticos que explotan las enseñanzas del islam para reclutar seguidores y atacantes solitarios en internet. Fantasías de venganza por supuestas ofensas. Fácil acceso a armas letales. Estados demasiado débiles como para expulsar a los terroristas o que permiten la entrada de yihadistas procedentes de sitios como Siria y Yemen.

Ninguno de estos factores por sí solo crea a los terroristas. Es una combinación.

3. ¿Cómo se sienten los musulmanes actualmente?

En una palabra: frustrados.

En este correo electrónico de un musulmán estadounidense se resume el sentir:

"Los musulmanes no tienen un respiro. Cada día debe ocurrir algo que indique que el islam es inherentemente violento. Esos actos destruyen años de buena voluntad y de trabajo relativo al islam".

Muchos musulmanes opinan que lo que agrava esta frustración es la insinuación de que todos los musulmanes comparten la culpa de los ataques terroristas o que no están haciendo lo suficiente para denunciarlos.

Lee: Musulmanes de Francia, "entre la espada y la pared"

Daniel Haqiqatjou, del sitio web Muslim Matters, escribió una de las respuestas más ingeniosas a esta idea el viernes 9 de enero: insinuó que lo que los musulmanes necesitan realmente es una "app iCondemn (yo condeno)".

"¡Con la iCondemn®, los musulmanes pueden decir 'no en mi nombre' con la velocidad de la vida!™ Los no musulmanes ya no necesitan preguntarse si los 1,600 millones de musulmanes del mundo se sienten culpables y ofrecen disculpas sinceras por ese crimen condenable más reciente que un idiota perpetró mientras gritaba '¡Allahu Akbar!'".

Hablando más en serio, las encuestas recientes muestran que la gran mayoría de los musulmanes de todo el mundo está cada vez más preocupada por el extremismo islámico.

4. ¿El islam realmente prohíbe toda representación del profeta Mahoma?

No hay nada en el Corán, el principal texto del islam, respecto a las representaciones del profeta. Sin embargo, de acuerdo con el hadiz (los relatos y dichos atribuidos a Mahoma y sus compañeros), el profeta disuadía a los musulmanes de crear imágenes suyas.

Lee: ¿Por qué el islam prohíbe las imágenes de Mahoma?

De algunas formas, la prohibición del profeta fue una reacción a las otras religiones que circulaban en la cuna árabe del islam. Mahoma había visto que en algunas de esas religiones transformaban a sus profetas y mensajeros en dioses e ídolos y quería asegurarse de que la atención de los musulmanes se concentrara solo en Dios.

Muchos musulmanes modernos siguen ese consejo y varios declararon a CNN esta semana que consideran que las imágenes de Mahoma son una blasfemia.

No obstante, hay una rica tradición de retratar al profeta, particularmente en sitios como Persia y Turquía, dice Christiane Gruber, experta en arte islámico de la Universidad de Michigan.

5. ¿Por qué Mahoma es tan importante para los musulmanes?

Todas las religiones veneran a sus profetas fundadores, pero para muchos musulmanes, Mahoma no es solo un mensajero. Él es la encarnación del creyente perfecto y un símbolo de la religión.

"Yo soy musulmán y puedo tolerar cualquier insulto a mi persona o a mi personalidad", escribió Muhammad Qasim Noor, adolescente saudí en CNN el viernes 9 de enero. "Pero si atacan al personaje de Mahoma, nunca perdonaré a esa persona".

Abed Awad, experto en la ley islámica, dijo que la mayoría de los libros de doctrina consideran que criticar a Mahoma en su función de profeta es como difamar a Dios. Otras leyes señalan que menospreciar al profeta a menudo se puede considerar apostasía.

Sin embargo, la tradición islámica también subraya que Mahoma era solo un hombre, tan falible como cualquiera. En un hadiz se cuenta la historia de un hombre que le pidió a Mahoma consejos de agricultura.

El consejo falló y el hombre regresó con Mahoma para pedirle una explicación. "¿Qué quieres de mí? —respondió el profeta— yo soy un simple humano".

6. ¿El islam necesita una reforma?

Un día antes del ataque terrorista de París, el presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, urgió a los líderes musulmanes a iniciar una "revolución religiosa".

"Ustedes los imanes son los responsables ante Alá", dijo a los clérigos en Al Azhar, la principal institución musulmana de Egipto. "El mundo entero está atento a su palabra… porque el mundo islámico se está desgarrando, se está destruyendo, se está perdiendo. Y se está perdiendo por nuestra culpa".

Como tiene una trayectoria brutal en lo que se refiere a los derechos humanos (redadas contra los disidentes, encarcelamiento de periodistas y represión de la Hermandad Musulmana), muchos musulmanes ignoraron el discurso de al Sisi.

Pero la idea de una reforma islámica ha cobrado impulso desde hace más de una década y algunas personas dicen que ya está en marcha; otras afirman que ninguna religión sigue el mismo camino histórico. (El cristianismo inició su reforma en el siglo XVI, en la que se dividió en católicos y protestantes).

Muchos imanes e intelectuales musulmanes coinciden en que la religión necesita una introspección profunda.

"Hemos perdido muchos de los principios esenciales del islam: la piedad, la compasión, el conocimiento, la paciencia, los buenos modales, la tolerancia… la lista sigue", dijo Qadhi, el clérigo estadounidense, en un mensaje que publicó en Facebook el miércoles 7 de enero por la noche.

"Ciertamente es triste nuestra situación".

Ed Husain, asesor sénior de la Fundación Tony Blair Faith, resumió la situación: "La casa del islam está en llamas".

7. ¿Cómo se puede detener a los extremistas?

Farah Pandit, ex representante especial de las comunidades musulmanas ante el Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo que el extremismo es un "problema generacional".

Los yihadistas no reclutan cuarentones, señaló el viernes 9 de enero. Buscan a gente joven, asediada por las imágenes contradictorias de los medios que pueden pasar rápidamente de la pasión en internet a los actos reales.

Casi el 60% de los musulmanes tiene menos de 30 años, dijo Pandith, así que es crucial que los jóvenes musulmanes, los padres, los imanes, los estudiosos, los artistas y los activistas recluten "ejércitos virtuales" que contrarresten el ataque del extremismo.

"¿Qué hacen al Qaeda e ISIS para crear sus ejércitos? Crean sus ejércitos con reclutas", dijo Pandith. "Tenemos que poner un alto al reclutamiento".

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