Los críticos de Putin que han terminado muertos o en prisión

El político Boris Nemtsov es el último de la lista de opositores del mandatario ruso asesinados, el Kremlin niega estar involucrado
Autor: Catherine E. Shoichet y Lynda Kinkade
(Reuters) -

El fallecido critico de la oposición, Boris Nemtsov, no es el primer opositor del presidente ruso Vladimir Putin en terminar muerto.

Algunos de los oponentes de Putin señalan que no es una coincidencia que los críticos del poderoso líder y su gobierno hayan sido asesinados o terminado tras las rejas, pero el Kremlin ha señalado de forma determinante las acusaciones de que se está persiguiendo a oponentes políticos.

Estos son los críticos más conocidos de Putin que terminaron en el exilio, bajo arresto domiciliario, en prisión o muertos.

Mikhail Khodorkovsky

El magnate de los negocios Mikhail Jodorkovsky apoyó a un partido de la oposición y acusó a Putin de corrupción, después pasó más de 10 años en la cárcel por cargos de evasión de impuestos y fraude.

Jodorkovsky aseguró que su persecución fue parte de la campaña del Kremlin para destruirlo y tomar control de Yukos, la compañía petrolera que construyó en la década de 1990, dijo en declaraciones a CNN.

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El Kremlin negó las acusaciones. Cuando se dictó sentencia a Jodorkovsky, el Ministerio del Exterior ruso dijo en un comunicado que “las alegaciones sobre un tipo selectivo de persecución en Rusia no tienen bases. Las cortes rusas lidian con miles de casos donde empresarios son perseguidos”.

Aunque saldría en agosto de 2014, fue liberado un año antes, en diciembre de 2013, luego de que Putin firmara un decreto otorgándole un perdón.

Su liberación, junto con el perdón otorgado al grupo musical punk Pussy Riot y a un grupo de manifestantes de Greenpeace fue visto como un intento de mejorar la imagen del país antes de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi en febrero de 2014.

Jodorkovsky ahora vive en Suecia y dijo el mes pasado a Christiane Amanpour de CNN que quiere ver cambiar el régimen ruso. “Creo que mi país no merece una nueva era de autoritarismo”, expresó, “pero al mismo tiempo, no quiero una revolución”.

Anna Politkovskaya

La escritora y activista por los derechos humanos, Anna Politkovskaya, era una voz crítica de la guerra de Rusia en Chechenia. Su hogar era un lugar seguro hasta que se convirtió en la escena de su asesinato, le dispararon cuatro veces en la entrada de su departamento de Moscú en octubre de 2006.

El año pasado, una corte de Moscú sentenció a cinco hombres a prisión por el crimen.

Las autoridades señalan que un hombre no identificado pidió a Lom-Ali Gaitukayev, la persona al que el jurado declaró culpable de planear el asesinato, que matara a Politkovskaya a cambio de 150,000 dólares debido a sus reportes sobre violaciones a los derechos humanos y otros temas, señaló una corte de la ciudad de Moscú.

El Comité para la Protección de los Periodistas en Nueva York señaló que su trabajo sobre los abusos a los derechos humanos en Chechenia llevó a amenazas contra ella y provocó el enojo entre las autoridades rusas.

Poco después de su muerte, Putin negó que el Kremlin estuviera involucrado, diciendo que la muerte de la periodista “es en sí más dañina a la imagen actual de las autoridades de Rusia y la República de Chechenia… que sus actividades”.

Alexander Litvinenko

Alexander Litvinenko era un exagente ruso envenenado con una dosis radioactiva de polonio colocada en su té durante su estancia en un hotel de Londres durante una reunión con dos exmiembros de la seguridad rusa.

Luego de dejar el Servicio de Seguridad Federal ruso, culpó a la agencia de organizar una serie de bombardeos a departamentos de Rusia en 1999 que dejaron miles de muertos y llevaron a la invasión de Chechenia un año después.

En un mensaje que difundió desde su lecho de muerte en un hospital en Londres en noviembre de 2006 dijo que no tenía dudas de quien era culpable de su muerte.

“Pueden tener éxito en silenciarme, pero ese silencio llega con un precio”, dijo Litvinenko en ese momento. “Pueden tener éxito en silenciar a un hombre pero el grito de protesta del mundo seguirá reverberando, señor Putin, en sus oídos por el resto de su vida”.

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Los funcionarios del gobierno ruso siempre han descartado la acusación señalando que es un “disparate”, incluso, un vocero del servicio federal de inteligencia ruso aseguró que Moscú no había llevado a cabo ninguna “liquidación física de personas no bienvenidas” desde la era soviética.

Los dos primeros sospechosos del envenenamiento, Andrei Lugavoi y Dmitry Kovtun, son nacionales rusos. Ambos son exagentes de los servicios de seguridad rusos pero han negado que el gobierno esté involucrado. A su vez, el Kremlin se niega a extraditarlos a Reino Unido para enfrentar un juicio.

Anastasia Baburova y Stanislav Markelov

En enero de 2009, un hombre enmascarado disparó y mató a Stanislav Markelov, un abogado de derechos humanos conocido por su trabajo sobre abusos de los militares rusos en Chechenia. El hombre armado también disparó a Anastasia Baburova, una periodista del diario ruso Novaya Gazeta cuando trató de intervenir.

Markelov era reconocido por su trabajo en casos de alto nivel. Representó a la familia de una mujer chechena asesinada por un excoronel ruso en marzo de 2000, y realizó una conferencia de prensa horas antes de su asesinato oponiéndose a la liberación del coronel Yury Budanov, que había sido condenado por estrangular a una adolescente chechena y que fue liberado después de servir una sentencia.

El editor en jefe de Novaya Gazeta, Dmitry Muratov, sugirió en ese momento que Baburova murió cuando intentó detener al asesino del abogado, pero aseguró que no puede descartar la posibilidad de que también fuera un objetivo.

Las autoridades de Rusia aseguraron que miembros de un grupo neonazi estuvieron detrás de los asesinatos y dos de ellos fueron condenados.

Natalya Estemirova

La activista por los derechos humanos, Natalya Estemirova, fue secuestrada en su casa en julio de 2009 y hallada muerta en el vecindario ruso de Ingushetia ese mismo día, tenía varios disparos en el abdomen y uno en la cabeza.

Estemirova pasó años investigando abusos a  los derechos humanos en Chechenia y dijo en 2007 que estaba investigando desapariciones y homicidios, que a su consideración se habían convertido en norma en Chechenia, donde las fuerzas de seguridad rusas combatían a los rebeldes separatistas.

Memorial, el grupo para el que Estemirova trabajaba acusa que el Kremlin apoyó la orden de matarla y el asesinato causó el enojo de líderes europeos.

“¿Cuántas más Natalya Estemirovas y Anna Politkovskayas deben ser asesinadas antes de que las autoridades rusas protejan a la gente que se pone de pie por los derechos humanos de los ciudadanos rusos?”, dijo Terry Davis, secretario general del Consejo de Europa, en ese momento.

El diario The Guardian reportó poco después de su muerte que el presidente checheno, Ramzan Kadyrov y sus aliados la habían amenazado. Kadyrov negó estar involucrado y lo llamó un “monstruoso crimen”.

Boris Berezovsky

El poderoso hombre de negocios, Boris Berezovsky, acusó al Kremlin de matar a Litvinenko y apoyó por años los esfuerzos de la viuda del exagente para que se realizará una investigación sobre la muerte de su esposo.

Sus acusaciones lo llevaron a autoexiliarse en Reino Unido y en 2013 apareció muerto en su casa con una soga alrededor del cuello. El médico forense no pudo determinar si se trató de un suicidio.

En 2013, durante una llamada telefónica a un programa de televisión, Putin dijo que no podía descartar que los servicios secretos extranjeros participaran en la muerte de Berezovsky, pero agregó que no hay evidencia de ello.

Alexey Navalny

Alexey Navalny destacó por hablar sobre casos de corrupción y llamó al partido Rusia Unida, la fuerza política de Putin, “el partido de los sinvergüenzas y ladrones”. Fue un prominente organizador de protestas y habló contra la corrupción en el gobierno ruso a través de su blog y redes sociales.

El crítico del Kremlin fue arrestado en diciembre, horas después de ser encontrado culpable de fraude.

El juez le dictó una sentencia suspendida de tres y medio años, mientras que su hermano Oleg, recibió el mismo tiempo pero en prisión. Ambos negaron los cargos de malversación de 540,000 dólares de una subsidiaria de la compañía francesa de cosméticos Yves Rocher.

El diario The Telegraph reportó que el Kremlin negó haber fabricado el caso. Un vocero del presidente aseguró que Putin supo de la sentencia a través de los medios de comunicación.

Boris Nemtsov

Boris Nemtsov, de 55 años, era un alto funcionario del Partido Republicano de Rusia, un grupo de oposición liberal.

Fue arrestado en varias ocasiones por hablar contra el gobierno de Putin, la última en 2012 cuando miles protestaron contra el mandatario ruso.

Después de su muerte, el 27 de febero pasado, el líder opositor Ylya Yashin aseguró que su amigo había estado trabajando en un reporte sobre el involucramiento de tropas rusas en Ucrania.

En una entrevista con la revista Newsweek horas antes de su muerte, Nemtsov dijo que Rusia se estaba “ahogando” bajo el liderazgo de Putin y se estaba convirtiendo en un estado fascista

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El Kremlin sugirió que Nemtsov pudo haber sido asesinado por enemigos de Rusia que intentan crear una discordia política, pero muchos de sus seguidores sospechan que el gobierno está involucrado.

Matthew Chance, Ivan Watson, Alla Eshchenko, Laura Smith-Spark, Holly Yan y Richard Allen Greene contribuyeron con este reporte

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