5 cosas que debes saber sobre las negociaciones con Irán

Los negociadores de las potencias occidentales, entre ellos EU, esperan llegar a un acuerdo nuclear básico con Irán antes del 31 de marzo
AFP. Iran-programa nuclear-negociaciones  Funcionarios debaten propuesta nuclear con Iran
Autor: Elise Labott y Laura Koran
(Reuters) -

El mundo está atento a lo que podría ser un logro histórico para la diplomacia internacional… o también un fracaso decepcionante, mientras los negociadores dialogan esta semana en la pacífica ciudad de Lausana, en Suiza, para sentar las bases de un acuerdo nuclear con Irán antes del 31 de marzo.

Estas son algunas de las claves que hay que conocer mientras se acerca la fecha límite de las negociaciones nucleares con Irán:

1. El camino a Lausana ha sido largo

La ronda más reciente de negociaciones es parte de un proceso que ha estado en marcha durante dos años, a través de canales diplomáticos tanto públicos como privados.

Las tensiones entre las potencias mundiales e Irán empezaron a reducirse en 2013, luego de que resultara electo para la presidencia de Irán el reformista Hassan Rouhani, quien se comprometió a poner fin a las sanciones internacionales que pesan sobre la economía iraní.

En noviembre de ese año, las autoridades de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China), junto con Alemania, empezaron las negociaciones nucleares con las autoridades iraníes en Suiza y firmaron lo que se llegó a conocer como el Acuerdo de Ginebra o el Plan de Acción Conjunta, en el que se propone un levantamiento limitado a las sanciones contra Irán a cambio de que el país dé marcha atrás en algunos aspectos de su programa nuclear.

Se anunció el acuerdo como un paso intermedio hacia un acuerdo más amplio e integral, con el que se reduciría aún más la presión económica sobre Irán y que garantizará a las seis potencias mundiales (conocidas en conjunto como P5+1) que el programa nuclear iraní tiene naturaleza pacífica, como afirman sus autoridades.

Se han celebrado varias rondas de negociaciones desde que se llegó al Plan de Acción Conjunta en un esfuerzo por trazar ese acuerdo integral. Sin embargo, este acuerdo previo se ha extendido dos veces porque las partes no han logrado llegar a un acuerdo final en los plazos señalados.

2. No hay garantías de que llegarán a un acuerdo

Aunque ambas partes tienen algo que ganar con un acuerdo potencial, también hay ciertas "líneas rojas" que no están dispuestas a cruzar: temas clave que podrían frustrar la posibilidad de llegar a un acuerdo aunque se acuerde todo lo demás.

En el caso de Irán, un punto álgido es el ritmo del levantamiento de las sanciones. Quieren que la comunidad internacional levante todas las sanciones que la ONU impuso al iniciar el acuerdo, mientras que el P5+1 preferiría que esas sanciones se levantaran conforme Irán demuestre su compromiso con el acuerdo.

Irán también quiere que aumente el límite de centrífugas y otros equipos nucleares que puede seguir operando y que las restricciones que se le imponen en el acuerdo tengan un plazo corto.

Esta plataforma es diametralmente opuesta a la del P5+1: Irán debería mantener una infraestructura nuclear relativamente pequeña y la moratoria a las actividades nucleares de Irán debería durar al menos una década.

Un tema de importancia crítica, especialmente para Estados Unidos, es la insistencia en que Irán se sujete a un plazo mínimo de un año para su rescisión (término técnico que refleja la cantidad de tiempo que tomaría a Irán producir suficiente material fisionable para un arma nuclear en caso de que decida rescindir el acuerdo).

Así, aunque los negociadores se muestran optimistas por el avance de las negociaciones, es claro que hay grandes brechas que cerrar, lo que podría ser la razón por la que algunos funcionarios estadounidenses consideran que hay un 50% de probabilidades o menos de llegar a un acuerdo.

3. Aunque se llegue a un acuerdo, no es 'EL' acuerdo

Aunque esta semana la atención está sobre la fecha límite (31 de marzo), es importante señalar que no es la fecha límite definitiva. Las partes buscan llegar a lo que se llama un acuerdo básico: esencialmente un entendimiento político respecto a los principios en los que se basará el acuerdo final.

Pero si logran ponerse de acuerdo en los asuntos generales, aún tienen hasta finales de junio, fecha en la que el Plan de Acción Conjunta expira, para afinar detalles. Eso significa que las negociaciones no terminarán este mes.

Las autoridades no han dado detalles sobre el posible formato de este acuerdo básico ni sobre cuánto se dará a conocer al público y a los interesados a nivel internacional. Estados Unidos preferiría llegar a un acuerdo por escrito, pero Irán se ha mostrado renuente a poner cualquier cosa por escrito antes de que se llegue a un acuerdo integral.

4. Hay muchos intereses en juego

Hay siete países en la mesa de negociaciones, pero hay muchos más que observan desde afuera.

Israel, por ejemplo, es uno de los principales enemigos geopolíticos de Irán en Medio Oriente, y está muy atento a las negociaciones.

Las autoridades israelíes consultan regularmente a sus aliados en el P5+1 y tratan de influir en el resultado de las negociaciones.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha sido uno de los personajes que ha criticado más el proceso de negociación y se ha enfrentado públicamente al gobierno de Obama en un esfuerzo por frustrar las negociaciones.

El gobierno de Arabia Saudita también está preocupado por la posibilidad de un acuerdo ya que teme que pueda dar a Irán más influencia en la región.

También están quienes temen que un acuerdo nuclear anime a otros países de la región a desarrollar programas nucleares, lo que serviría para disuadir a Irán en caso de que decidiera retomar la faceta militar de su recién legitimado programa nuclear.

Pero también hay intereses en la comunidad internacional que recibirían de buen grado la oportunidad de comerciar libremente con Irán una vez que se levanten las sanciones, lo que les daría acceso a los extensos mercados iraníes.

5. La política nacional cuenta

Además de Netanyahu, muchos de los detractores más apasionados de Irán están en el Congreso de Estados Unidos y en el mismo Irán y seguirán dando a conocer sus posturas.

El presidente de la influyente Comisión de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense y senador republicano por Tennessee, Bob Corker, presentará una ley que obligaría a la administración a someter a voto en el Congreso cualquier acuerdo al que llegue, algo a lo que la administración se opone tajantemente.

Los funcionarios de la administración dicen que se ha consultado al Congreso durante el proceso de negociación y que eso, al llegar a un acuerdo final (lo que podría ocurrir dentro de una década), sería factor para revocar las sanciones unilaterales de Estados Unidos.

Sin embargo, el Congreso estadounidense no está satisfecho con quedar en segundo plano en estas negociaciones, lo que quedó demostrado este mes, cuando 47 senadores republicanos firmaron una carta dirigida al líder supremo de Irán en la que insinuaron que el futuro presidente podría retractarse fácilmente de cualquier acuerdo que firme la administración de Obama.

En Irán, el líder supremo, el ayatolá Khamenei, tiene la última palabra sobre cualquier acuerdo nuclear al que Irán pudiera llegar con las potencias mundiales. Él está consciente de que en Irán hay clérigos de línea dura que se oponen a un acuerdo con Occidente que imponga sanciones a lo que consideran el derecho de Irán a tener un programa nuclear.

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Khamenei ha dado señales contradictorias respecto a las negociaciones. Ha manifestado su apoyo a los esfuerzos de Rouhani y del canciller Javad Zarif, el negociador en jefe. Sin embargo, continuamente ha manifestado que desconfía de Estados Unidos y desestimó la idea de que el acuerdo nuclear podría llevar a la cooperación en otros ámbitos.

La lucha interna por el poder, tanto en Estados Unidos como en Irán, es una variable clave que podría frustrar las ya de por sí complicadas negociaciones.

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