Exclusiva de CNN: Miembros de ISIS hablan desde una cárcel iraquí

Sameem Sulaiman y Ammar Ali Khalil, presos en Iraq, sirvieron al grupo, uno como chofer y otro fabricando cinturones suicidas
Sameem Sulaiman, exmiembro, isis  isis
Autor: Arwa Damon y Hamdi Alkhshali | Otra fuente: CNN

Sameem Sulaiman entra arrastrando los pies. Para la entrevista le quitan las esposas que usualmente rodean sus tobillos y sus muñecas.

Accedió a hablar con CNN, pero durante la entrevista no hizo contacto visual una sola vez, ni siquiera levantó la vista porque no estaba dispuesto a hablar directamente con una mujer.

Sulaiman nunca conoció al líder de ISIS, Abu Bakr al Baghdadi, aunque también se unió a ISIS luego de haber estado detenido en Camp Bucca, una prisión dirigida por los estadounidenses en Iraq.

A mediados de 2008, las fuerzas estadounidenses detuvieron a Sulaiman en Mosul, la segunda ciudad más grande de Iraq. Estaba a cargo del pago de los salarios del grupo sunita Saish al Muyahidín, uno de los muchos grupos insurgentes que perpetraron ataques letales contra soldados estadounidenses.

Liberaron a Sulaiman un año y medio después de haberlo detenido.

"No tenían pruebas en mi contra", recuerda. "Regresé a Mosul y la situación había cambiado. Los estadounidenses se habían retirado, así que empecé a trabajar con mis hermanos en la construcción".

Para 2013, Sulaiman se sentía desencantado y alienado, al igual que la mayoría de los pobladores sunitas de Mosul e Iraq; estaba indignado por la opresión de los sunitas a manos del gobierno dominado por los chiitas y por las redadas masivas que las fuerzas de seguridad iraquíes ejecutaban en la ciudad.

'Siempre llevaba un cinturón suicida'

Un día, de repente, un hombre al que conoció en Camp Bucca se puso en contacto con él.

El hombre buscaba a alguien que ayudara a Abu Abdul Rahman al Bilawi (ex agente de las fuerzas especiales del Ejército del antiguo líder de Iraq, Saddam Hussein), quien más tarde entabló relaciones con al Qaeda en Iraq.

Le dijeron que "Bilawi había dicho que necesitaba que le ayudara", cuenta Sulaiman. "Había salido de prisión hacía un rato y estaba con el Estado Islámico".

Sulaiman cuenta que en ese entonces no sabía que al Bilawi era uno de los comandantes militares de al Baghdadi y miembro del gabinete de guerra de ISIS. Se cree que al Bilawi es uno de los cientos de personas que escaparon del centro de detención de Abu Ghraib luego de que los terroristas de ISIS lo atacaran en julio de 2013.

"Dijo: 'necesito que rentes una casa para mí, necesito casarme y que cuides a mi familia, que te quedes en la casa. Si hay un cateo, necesito que la casa esté a tu nombre'", relata Sulaiman. "Le dije que no había problema. No pregunté los detalles de lo que hacía".

Sulaiman rentó una casa de dos pisos y mudó a su familia al piso de abajo.

"Conducía para él en Mosul", dice Sulaiman. "Él siempre llevaba un cinturón suicida y portaba una pistola. Pero no tenía miedo, ni siquiera en los retenes, no le importaba. Tenía un aire de autoridad. En los retenes, los soldados asumían que era un oficial de las fuerzas de seguridad".

A pesar de su relación, Sulaiman cuenta que al Bilawi era muy reservado.

"No me dejaba ver a ninguna de las personas con quienes se reuniría", recuerda. "Coordinábamos nuestras reuniones por mensajes de texto. Cambiábamos las tarjetas SIM de nuestros teléfonos cada semana".

Planes para una gran operación militar

Poco a poco, Sulaiman supo que algo importante e inminente se gestaba.

"No tenía los detalles específicos, pero me dijo que si había una operación, no me fuera".

Cuatro días antes de que ISIS tomara Mosul por asalto, la policía federal cateó la casa de Sulaiman y al Bilawi y mataron a este último. La policía señaló que estaba tratando de alcanzar su cinturón suicida cuando lo mataron a tiros.

Unos altos mandos de la Policía federal declararon a CNN que si los comandantes de las fuerzas de seguridad iraquíes que se encontraban estacionados en Mosul en ese entonces hubieran tomado en serio la información de inteligencia recabada, Mosul no habría caído en manos de ISIS, al menos no tan rápido.

Pero el fracaso de la inteligencia no fue el único error que permitió que ISIS prosperara y creciera.

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La población sunita de Iraq estaba cada vez más desencantada con el gobierno dominado por los chiitas y los acusaban de hacer redadas masivas indiscriminadas de sunitas y de alienar a la población.

Durante años, los sunitas se habían manifestado contra el gobierno mientras que el predecesor de ISIS, el Estado Islámico en Iraq, resurgía con fuerza tras la retirada de las tropas estadounidenses.

¿Recuperar Mosul?

La ofensiva que ISIS emprendió en Mosul fue una de las vergüenzas más grandes para las fuerzas armadas iraquíes, ya que los soldados y la Policía iraquí dejaron sus armas y huyeron de sus puestos cuando los rebeldes llegaron en junio de 2014.

Sin embargo, de acuerdo con un funcionario estadounidense, se espera que unos 25,000 soldados iraquíes regresen en abril o mayo para participar en un ataque.

El primer ministro de Iraq, Haider al Abadi, dijo a la BBC en febrero que estaba seguro de que los iraquíes recuperarían la estratégica ciudad del norte.

"Estamos planeando una ofensiva en Mosul para los próximos meses", dijo el primer ministro. "Tenemos que prepararnos cuidadosamente, porque la única opción que tenemos en Mosul (es ganar). Tenemos que ganar en Mosul para mantener fuera a ISIS", dijo.

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El fabricante de bombas de ISIS

Bajo la custodia de los federales también está el principal proveedor de material explosivo y cinturones suicidas de ISIS en Bagdad.

Ammar Ali Khalil está vestido con un uniforme amarillo de preso y habla en voz baja. También es franco al hablar de la violencia que ayudó a causar.

"Para mí, tener un Estado Islámico era el camino correcto", dice Khalil, quien también estaba a cargo de las operaciones especiales en el emirato de Bagdad.

También participó en la insurgencia contra las fuerzas estadounidenses, pero estaba con al Qaeda, trasladando materiales para fabricar bombas en el barrio de al Doura, en el sureste de Bagdad. Luego de que al Qaeda evolucionara y se transformara en ISIS, también juró lealtad.

"Yo era quien preparaba los chalecos suicidas y los ponía en la persona. También trazaba estrategias sobre blancos y operaciones".

Dice que organizó y despachó personalmente a 19 atacantes suicidas, entre ellos a un alemán y a un australiano.

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"Un alto mando militar del emirato de Bagdad me contactaba cuando estaba listo un atacante suicida. La operación se habría planeado con anticipación. Los recibía en sitios cercanos a Bagdad y los llevaba a nuestra casa de seguridad o directamente al blanco".

Estos atacantes mataron a docenas de personas y la mayoría de los blancos se encontraban en barrios chiitas.

Khalil, a quien probablemente sentenciarán a muerte, dice que se arrepiente de sus actos.

Sin embargo, reconoce que si no lo hubieran atrapado, habría seguido perpetrando ataques. Estaba levantando una fábrica de bombas en el corazón de la capital de Iraq, en donde la Policía federal afirma haber encontrado más de una docena de chalecos suicidas y unas 250 bombas.

Hizo una pausa cuando le preguntamos qué les diría a sus tres hijos si pudiera verlos ahora; finalmente responde: "no puedo hablar de mis hijos… lo siento".

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Arwa Damo y Hamdi Alkhshali reportaron y escribieron en Bagdad. La periodista Naomi Ng colaboró con este reportaje desde Hong Kong

 

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