Inmigración: el debate que los republicanos prefieren evitar

Los comentarios de Donald Trump han puesto a los candidatos republicanos en el centro del debate sobre la inmigración en EU
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Autor: Maeve Reston
(Reuters) -

La inmigración ilegal no es el debate que los candidatos republicanos a la presidencia quieren tener en este momento, mientras emprenden un camino de por sí difícil para recuperar la Casa Blanca.

Probablemente ningún otro tema haya asolado tanto a los republicanos en los ciclos electorales recientes como la inmigración ilegal. Los candidatos republicanos han quedado atrapados, una y otra vez, en las dificultades de atraer a los electores republicanos conservadores que dominan en el proceso electoral primario sin alienar a los electores latinos, cuya influencia ha crecido en estados clave en cada ciclo presidencial.

Cuando esta semana reinó la controversia por los comentarios antiinmigrantes de Donald Trump; los demás aspirantes republicanos se vieron afectados por el daño que él infligió a la imagen de los republicanos. Cuando Trump hizo su primer comentario incendiario en el anuncio de su candidatura en junio (dijo que algunos inmigrantes ilegales procedentes de México son criminales y "violadores"), muchos de sus rivales tardaron en reaccionar. Pero como las consecuencias siguen llegando, cada vez son más los que alzan la voz y tratan de dejar en claro que las opiniones de Trump no representan la imagen del Partido Republicano.

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Algunas personas, como Jeb Bush, criticaron duramente los comentarios de Trump, mientras que otros, como Marco Rubio (quien ha sido blanco de las críticas de los conservadores por ayudar a promover en el Senado una propuesta de reforma inmigratoria) aparentemente no están dispuestos a involucrarse más allá de una declaración escrita. Todos ellos estarán a prueba frente a un público nacional durante los próximos debates, en los que se eliminará a los contendientes más débiles.

Al enfurecer a muchos electores latinos, quienes han señalado que varios estudios indican que la tasa de delincuencia es más baja entre los inmigrantes ilegales que entre la población en general, el debate ha propiciado comparaciones con los republicanos que recientemente han intentado hablar de inmigración en una forma que sirva para ampliar su atractivo para los electores de las minorías.

Se volvió a hablar, por ejemplo, de la propuesta que Mitt Romney hizo durante las primarias republicanas de 2012: dijo que estaba a favor de la "autodeportación" de millones de inmigrantes ilegales, declaración que le dificultó mucho obtener el apoyo de una cantidad considerable de latinos cuando lo necesitó en las elecciones generales.

El sólido desempeño de George W. Bush entre los electores latinos (obtuvo el 44% del voto latino, en comparación con el 27% que consiguió Romney en 2012, según las encuestas de salida nacionales), parece ser un recuerdo lejano para muchos republicanos a pesar de que los operadores del Comité Nacional Republicano se han concentrado en reconciliarse con los votantes de las minorías.

"Hemos pasado del 44% al 27% entre los votantes hispanos por una razón. Nunca me convencerán de que no ha sido por la forma en la que hemos manejado este asunto", dijo el martes 7 de julio el senador por Carolina del Norte, Lindsey Graham, en entrevista telefónica con CNN.

"Mitt Romney mostró mucho valor político al decir que (su comentario sobre) la 'autodeportación' había sido un error y ahora tenemos a Donald Trump clasificando a 11 millones de personas de forma muy despectiva. Ese es un problema", dijo Graham, quien también busca la candidatura republicana. "Entre esos 11 millones hay algunas personas malas, pero no puedo decirles lo lesivo que es reforzar la idea de que los republicanos básicamente respetan muy poco a la gente".

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El voto latino fue factor clave en las dos victorias de Obama, pero para 2014, parecía que los republicanos habían logrado algunos avances limitados. En una encuesta que llevó a cabo el Pew Research Center poco después de las elecciones de 2014 se mostró que los votantes latinos registrados apoyaban menos al Partido Demócrata que en años anteriores. En la encuesta que Pew llevó a cabo en octubre de 2014, los demócratas seguían teniendo la ventaja entre los latinos, pero el 27% de los votantes hispanos dijo que se inclinaban por el Partido Republicano, que subió del 22% que obtuvo en 2012.

Muchos estrategas republicanos están alarmados porque Trump consumió todo el oxígeno de la carrera presidencial respecto a este asunto y esencialmente reitera sus comentarios día con día a pesar de que grandes corporaciones estadounidenses han cortado lazos con su organización empresarial.

El peligro de que pinten a otros candidatos republicanos como antiinmigrantes como consecuencia de los comentarios de Trump se hizo patente en Iowa el martes, cuando Hillary Clinton afirmó que los candidatos republicanos básicamente tienen las mismas posturas sobre inmigración ilegal y se comprometió a encabezar la lucha por una vía a la ciudadanía.

Clinton le dijo a Brianna Keilar, de CNN, en su primera entrevista televisada a nivel nacional en esta temporada electoral, que todos los candidatos republicanos "están en la misma zona en general en lo que respecta a la inmigración. No quieren que haya una vía a la ciudadanía. Oscilan entre recibir de mala gana a los inmigrantes y ser hostiles con ellos". Graham se ofendió por sus comentarios y señaló que él ha apoyado la vía a la ciudadanía desde hace mucho.

"Voy a hablar de una reforma inmigratoria integral", dijo Clinton el martes. "Hablaré de todos los miembros de la comunidad inmigrante buenos y respetuosos de la ley que conozco personalmente, que he conocido a lo largo de mi vida y que me gustaría que tuvieran una vía a la ciudadanía".

Varios estrategas republicanos dijeron el martes que los candidatos tienen la oportunidad de destacar entre muchos aspirantes, enfrentando firmemente a Trump y llevando el debate hacia el ámbito político.

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Señalaron como ejemplo que los candidatos deberían discutir el efecto de ciudades-santuario como San Francisco y si la aplicación de la ley está sirviendo para rastrear a los inmigrantes ilegales que tienen consignaciones previas en Estados Unidos, como es el caso del inmigrante indocumentado al que se acusa de matar a Kate Steinle en el Muelle 14 de San Francisco.

"Sabemos que esta discusión de todas formas se va a dar en algún momento", dijo Lanhee J. Chen, exdirector de políticas de Mitt Romney e investigador de la Hoover Institution de la Universidad de Stanford. "Ya sea que aborden este tema antes o después, creo que lo que los candidatos a 2016 deberían de estar pensando es, francamente, en qué van a decir esencialmente y cuáles van a ser sus políticas".

"El asunto de Trump es bobo y así es Trump", dijo Chen. "Pero si logran hablar del fondo del asunto, podría ser bueno para el Partido Republicano, particularmente si se percibe que estamos en un punto más razonable que antes".

Es probable que el tema de la inmigración ilegal siga llamando la atención en las próximas semanas debido al debate sobre si las autoridades municipales y federales pudieron haber hecho más para evitar el asesinato de Steinle en San Francisco; también es probable que el tema surja cuando inicien los debates presidenciales en agosto.

Trump ha aprovechado las circunstancias que rodean al asesinato de Steinle para justificar sus comentarios de que algunos inmigrantes mexicanos son criminales y violadores. El sospechoso de la muerte de Steinle, un inmigrante indocumentado de nombre Juan Francisco López Sánchez, tiene antecedentes penales y lo han deportado a México cinco veces.

Tomando ese asunto como factor principal, Trump publicó un nuevo comunicado el lunes 6 de julio: "¿Qué podría decirse de forma más sencilla o precisa? El gobierno mexicano está obligando a la gente menos deseable a ir a Estados Unidos. En muchos casos son criminales, narcotraficantes, violadores, etc.", dijo. "Esto se hizo evidente esta semana cuando, como ejemplo, una joven de San Francisco fue asesinada violentamente por un mexicano al que han deportado cinco veces y que tiene muchos antecedentes penales, a quien obligaron a regresar a Estados Unidos porque no lo quieren en México".

Trump afirmó que el caso de Steinle era "simplemente uno de miles incidentes similares que ocurren en todo Estados Unidos".

Hillary Clinton dio su opinión al respecto en su entrevista del martes con CNN.

Clinton, quien asistió a la boda de Trump en 2005, dijo que estaba "decepcionada" de los comentarios del magnate de bienes raíces. Prosiguió diciendo que el asesinato de Steinle es indicio de los problemas que tienen el actual sistema inmigratorio.

En marzo, López Sánchez quedó bajo custodia de la Policía de San Francisco (tenían una orden en su contra en un asunto de drogas) luego de purgar una sentencia federal de prisión. El Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos señaló que pidió que se les notificara antes de que liberaran a López Sánchez.

Clinton dijo a Keilar, de CNN, que las autoridades municipales debieron atender las instrucciones del Departamento de Seguridad Nacional, "que hasta donde entiendo, los instó a deportar a este hombre una vez más cuando saliera nuevamente de prisión".

"Este es un caso en el que hemos deportado, deportado y deportado. Termina regresando a nuestro país y yo creo que el municipio cometió un error", dijo Clinton en la entrevista. "El municipio cometió el error de no deportar a alguien a quien el gobierno federal de verdad quería deportar. Así que no apoyo a un municipio que ignora las pruebas tajantes de acuerdo con las que habría que actuar". 

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