Ho Feng Shan, el 'Schindler chino' que salvó a miles de judíos

El cónsul del Gobierno Nacionalista de China emitió miles de visas para que los judíos pudieran escapar de la Austria ocupada por los nazis
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Autor: Wayne Chang | Otra fuente: CNN

Cuando Ho Feng Shan murió, a los 96 años, se llevó un secreto a la tumba. La única pista era una sola frase en su obituario de 1997.

A lo largo de su extensa vida, Ho nunca mencionó sus hazañas heroicas de la Segunda Guerra Mundial a su esposa, a sus hijos o a sus amigos.

Entre 1938 y 1940, Ho, cónsul general del entonces Gobierno Nacionalista de China en Viena, salvó del Holocausto a decenas de miles de judíos con un solo plumazo.

Cuando los judíos pidieron visas desesperadamente para escapar de la Austria ocupada por los nazis, él emitió miles de documentos y desafió las órdenes de sus superiores.

Tal vez nunca se sepa la cantidad exacta de visas que Ho emitió (ni la cantidad de vidas que salvó), ya que muchas seguramente se han perdido en el tiempo.

Pero con base en una visa que tiene un número de serie que ronda el 4,000, se estima que se emitieron miles.

¿El Schindler de China?

A menudo se dice que Ho es el Schindler de China en honor al empresario Oskar Schindler, quien salvó a 1,200 judíos al emplearlos en su fábrica en Polonia.

"Hoy en día la mayoría de la gente cree que salvó más de 5,000 vidas en ese entonces", dijo Xu Xin, profesor y principal experto en Estudios Judíos de la Universidad de Nanjing.

"Lo más importante es que Ho probablemente haya sido el primer diplomático que realmente hizo algo para salvar a los judíos".

Mientras otros países se negaron a emitir visas por temor a ofender al gobierno nazi, Ho respaldó a los judíos con su influencia.

Cuando los nazis confiscaron la casa que albergaba la embajada porque era propiedad de un judío, Ho abrió una nueva oficina con su propio dinero para seguir con el rescate.

"Era característico de él", dice Manli Ho, hija del difunto diplomático quien ha estado investigando la historia de su padre desde hace unos diez años.

"Esa era la clase de persona que era: de principios sólidos, franco, íntegro".

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Cómo funcionaban las visas

Ho emitió visas únicas: servían solo pasa Shanghái, una ciudad portuaria abierta que no tenía controles de inmigración y que ocupaba el Ejército japonés. Por eso, cualquiera podía entrar sin visa.

Entonces, ¿por qué emitió visas para un lugar que no exige visas? Aquí es en donde luce la sofisticación de Ho.

Quienes portaban las visas de Ho no viajaban hasta Shanghái, sino que podían usar los papeles para obtener una visa de tránsito y escapar a otra parte: Estados Unidos, territorios palestinos, Filipinas, entre otros.

Pero como Ho siguió emitiendo visas, se corrió la voz entre la comunidad judía y la ciudad misma se ganó la reputación de refugio seguro.

"Fue como un rumor. De repente los judíos se enteraron de las visas para Shanghái y estaban desesperados por escapar. El nombre Shanghái se esparció como un incendio, igual que el hecho de que no se necesitaba ninguna clase de documento para ir a Shanghái", dijo Manli.

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La historia de un sobreviviente

Entre quienes recibieron una visa estaba Eric Goldstaub, quien tenía 17 años cuando recibió una de las 20 visas que se expidieron para su familia.

Cuando los nazis se anexionaron Austria, Goldstaub empezó a tocar a las puertas de los consulados buscando visas para salir, pero siempre lo rechazaban. Tras 50 intentos, se topó con la puerta del consulado chino, en donde Ho le dio la bienvenida.

"¡Me esperaba una sorpresa! Un lindo recibimiento, una sonrisa amistosa y el siguiente mensaje: traigan sus pasaportes y les daré las visas para nuestro país", escribió Goldstaub en sus memorias.

Goldstaub murió en 2012 en Toronto, Canadá. Tenía 91 años. Le sobreviven dos hijos y una hija.

"Era muy activo; le gustaba el futbol y esquiar en nieve. Incluso a sus noventa y tantos años nadaba todas las mañanas y caminaba todos los días", dijo Danny Goldstaub, su hijo.

El significado de la visa para Shanghái no escapa a sus descendientes.

"Es decir, si ves el árbol genealógico, sin el Dr. Ho muchas vidas no existirían", dijo el menor de los Goldstaub. "Salvó muchas vidas en esa etapa".

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El asentamiento judío en Shanghái

Entre los horrores de la guerra, el Shanghái ocupado por los japoneses se volvió el Arca de Noé que albergó alrededor de 25,000 refugiados judíos que escapaban de los nazis.

En 1943, los ocupantes japoneses acordonaron una zona llamada Sector Restringido para los Refugiados Apátridas, mejor conocido como el gueto judío, y obligaron a los judíos a trasladarse a ella.

La vida era difícil en el gueto, cuenta Wang Jian, profesor de Historia que investiga a los judíos modernos en China en la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái.

Los habitantes vivían en habitaciones atestadas e insalubres y vivían bajo la amenaza de que las fuerzas armadas japonesas los persiguieran.

A pesar de los desafíos, los refugiados judíos fundaron negocios y se las arreglaron para prosperar.

El asentamiento pronto empezó a lucir como una ciudad alemana o austriaca; había una calle con el nombre de Pequeña Viena por sus cafeterías, tiendas y centros nocturnos.

Se fundaron compañías de teatro y una orquesta; surgieron equipos deportivos (de futbol y tenis de mesa) y circularon diez publicaciones en alemán, obra de editores y periodistas refugiados.

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Hoy solo queda un puñado de restos que rinden testimonio de esta historia, aunque hay organizaciones como el Museo de los Refugiados Judíos en Shanghái que tratan de cambiar esta situación.

Consciencia y compasión

Ho era un hombre sencillo que creció pobre y sin padre en China y se volvió diplomático. Como Ho casi nunca hablaba de lo ocurrido en Viena, el público supo poco de su participación mientras vivió.

Su historia salió a la luz por accidente, cuando su hija, que en ese entonces era reportera, escribió su obituario, en el que incluyó una historia en la que se enfrentó a la Gestapo para salvar a sus amigos judíos; esa fue la única historia de la guerra que él le contó.

El curador de una exposición sobre diplomáticos rescatadores encontró el obituario y contactó a Manli. Esto acicateó su curiosidad y provocó que retrocediera sobre los pasos de su padre.

Ho pasó el resto de su vida en San Francisco, California. Sin embargo, el diplomático recibió reconocimiento por su valor al salvar del Holocausto a miles de judíos hasta mucho después de su muerte.

En 2000, Israel le concedió el título póstumo de "Recto entre las Naciones", uno de sus honores civiles más prestigiosos.

Él es uno de los dos chinos a los que se confirió ese galardón. El otro es Pan Yun-shun, quien lo recibió en 1995 por haber albergado a una niña judía durante la ocupación de parte de la Unión Soviética.

El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución para honrar los actos heroicos de Ho en 2008. A principios de 2015, se colocó una placa conmemorativa en el antiguo Consulado de China de Viena, que ahora es un hotel Ritz Carlton.

En Taiwán, a donde huyó el Gobierno Nacionalista cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, el presidente Ma Ying-jeou lo honrará en una serie de eventos con los que se conmemorará el 70 aniversario de término de la guerra en Asia.

En sus memorias en chino, que se publicaron en 1990, Ho describió que lo conmovió profundamente el calvario de los judíos: "al ver que los judíos estaban tan condenados, lo natural fue sentir una compasión profunda y, desde un punto de vista humanitario, sentir el impulso de ayudarles".

Pero nunca sabremos por qué decidió mantener sus actos heroicos en secreto.

"Si te han dado mucho, tienes que retribuir. Eso es ética y él básicamente la vivía", dijo Manli, su hija.

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