El Senado de Brasil destituye a Rousseff, pero podrá ocupar cargos públicos

El gobierno de Estados Unidos se dice listo para trabajar con el nuevo presidente del país sudamericano.
Dilma Rousseff es destituida como presidenta de Brasil
BRASILIA (EFE, CNN) -

El Senado brasileño destituyó el miércoles a la presidenta Dilma Rousseff por 61 votos a favor y 20 en contra, en una decisión que también confirma como presidente a Michel Temer, quien continuará en el cargo hasta el 1 de enero de 2019, de acuerdo con EFE.

La decisión da fin a un proceso que se inició en diciembre en el Parlamento y que fuera calificado por Rousseff, acusada de graves irregularidades fiscales, como un "golpe de Estado técnico" dirigido por políticos implicados en una masiva investigación sobre corrupción.

Por otra parte, el Senado decidió mantener los derechos políticos de Rousseff. En la votación, 42 senadores se inclinaron por inhabilitarla, 36 votaron a favor de mantenerle los derechos y 3 se abstuvieron, por lo que no se alcanzaron los dos tercios de la Cámara alta necesarios para aprobar este tipo de mociones.

Si hubiera perdido los derechos políticos no podría ocupar algún cargo público durante ocho años, lo que incluye tanto puestos electivos como cualquier trabajo en empresas públicas.

Antes de la votación, el presidente del Tribunal Supremo, Ricardo Lewandowski, advirtió que si Rousseff fuera inhabilitada, no podría ni siquiera ser profesora o trabajar "en un merendero en una escuela pública".

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La votación de la destitución y de la inhabilitación de Rousseff se realizó por separado a petición de última hora del Partido de los Trabajadores (PT), formación de la ahora exmandataria, que fue aceptada por el presidente de la Corte Suprema, quien presidió el juicio político como garante constitucional.

La decisión del presidente del Supremo causó una polémica entre los senadores. Destacaron los comentarios del expresidente Fernando Collor de Mello, quien se quejó de que se le haya dispensado un trato diferente a Rousseff del que él recibió en 1992, cuando renunció a la jefatura del Estado horas antes de ser destituido en un juicio político similar.

Rousseff enfrentaba un juicio político por una serie de decretos que alteraron el presupuesto de la nación y por modificar ilegalmente cuentas públicas antes de su reelección en 2014, a fin de ocultar un déficit en el presupuesto y seguir financiando programas sociales populares.

"No he cometido ninguno de los delitos de los que se me acusa. Sé que seré juzgada, pero mi conciencia está tranquila. No tengo nada qué esconder", dijo Rousseff.

La acusación debía ser ratificada por 54 votos o dos tercios de la mayoría de 81 senadores.

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Rousseff apelará

Dilma apelará ante la Corte Suprema el juicio político que la sacó del cargo, dijo a periodistas su abogado y exfiscal general, José Eduardo Cardozo, de acuerdo con Reuters.

Cardozo aseguró que la destitución era un golpe parlamentario y que la decisión del Senado ocurre en un día triste para la democracia brasileña.

Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos expresó que la destitución Rousseff se produjo dentro del "marco constitucional" del país, por lo que dijo "respetar" la decisión del Senado y prometió que trabajará con el nuevo mandatario brasileño.

"Esta fue una decisión hecha por el pueblo brasileño, y la respetamos (...). Creemos que las instituciones democráticas de Brasil han actuado dentro de su marco constitucional", dijo el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en su conferencia de prensa diaria, citado por EFE.

"Estamos seguros de que continuaremos con la fuerte relación bilateral que existe entre nuestros dos países, las dos democracias y economías más grandes del hemisferio", agregó Kirby.

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Recordó que Estados Unidos coopera con Brasil "para abordar muchos temas de interés mutuo en el siglo XXI" y "retos globales", y que planea "continuar con esta colaboración esencial".

Este mes, el secretario de Estado de EU, John Kerry, visitó Río de Janeiro y se reunió con el ministro interino de Exteriores brasileño, José Serra, sin hacer en sus declaraciones públicas ninguna referencia a la inestabilidad política en Brasil y subrayando el interés de su país en seguir cooperando con Brasil.

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