¿Una criatura marina, nuestro primer ancestro conocido en el árbol de la vida?

Para los científicos, un hallazgo como el Saccorhytus pone de manifiesto el desfase entre la evidencia fósil y la idea del reloj molecular.
Biológicamente, el Saccorhytus pertenece a una amplia categoría de criaturas llamadas deuterostomados
¿El origen?  Biológicamente, el Saccorhytus pertenece a una amplia categoría de criaturas llamadas deuterostomados  (Foto: Jian Han, Northwest University, China)
ASHLEY STRICKLAND
(CNN) -

Los microfósiles encontrados en China han revelado lo que podría ser nuestro primer ancestro conocido en el árbol de la vida, aseguran los investigadores. Pero no le busquen parecido, el Saccorhytus, que luce un poco como el bicho de "Alien", era una pequeña criatura marina con forma de “saco” que vivió hace 540 millones de años.

Con un nombre científico que describe la forma de su cuerpo y la apariencia arrugada, esta criatura de un milímetro de largo se movía en el lodo y vivía entre los granos de arena en el fondo marino, según un estudio publicado en enero en la revista Nature. Aunque los fósiles fueron encontrados en tierra seca, el hábitat de la criatura habría sido un mar poco profundo.

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Biológicamente, el Saccorhytus pertenece a una amplia categoría de criaturas llamadas deuterostomados. Hace 500,000 millones de años comenzaron a evolucionar rápidamente en diversas ramas, incluyendo vertebrados como los humanos, así como ascidias, estrellas de mar, erizos de mar y gusanos bellota.

En 2016, investigadores descubrieron que el colágeno antiguo y los restos de proteínas se conservan en las costillas de un dinosaurio que caminó por la Tierra hace 195 millones de años.
Ancestro hallado  En 2016, investigadores descubrieron que el colágeno antiguo y los restos de proteínas se conservan en las costillas de un dinosaurio que caminó por la Tierra hace 195 millones de años.  (Foto: Cortesía Robert Reisz)

Según el estudio, los deuterostomados son el antepasado común de muchas especies, creando una ruta evolutiva que llevaría hasta los seres humanos millones de años más tarde. Pero dada la enorme diversidad proveniente de una rama, a los investigadores inicialmente les resultaba difícil imaginar cómo serían esos orígenes. El Saccorhytus proporciona esa respuesta, pero no fue fácil de encontrar.

En busca de esta respuesta, los investigadores de la Universidad de Cambridge en Inglaterra y la Universidad Northwest en China cribaron 3 toneladas de piedra caliza solo para encontrar muestras de minúsculas partículas negras en la roca. El microscopio desveló una imagen más detallada de esta criatura.

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Tenía un cuerpo elíptico con simetría bilateral, evidencia de musculatura y una piel delgada pero flexible. Pero la característica más definitoria es la boca increíblemente grande que podía crecer en tamaño, capaz de absorber partículas de alimento y presas más grandes.

Aunque el Saccorhytus carecía de ano, ocho estructuras cónicas alrededor del cuerpo parecen ser branquias primitivas que eliminaban el exceso de agua. Desafortunadamente, cualquier cosa mayor habría vuelto a salir por la boca, dijeron los investigadores.

Para los científicos, un hallazgo como el Saccorhytus pone de manifiesto el desfase entre la evidencia fósil y la idea del reloj molecular.

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"Los relojes moleculares sugieren que el origen de los principales grupos de animales fue significativamente anterior a lo que indicaría el registro fósil", dijo Simon Conway Morris, investigador del St. John's College de la Universidad de Cambridge y uno de los autores del estudio. "Una posibilidad es que los animales más antiguos eran muy pequeños y, en circunstancias normales de fosilización, muy poco probable que sobrevivieran. De modo que el Saccorhytus puede darnos un vistazo a una historia larga y críptica”.

Reconstruyendo el "árbol de la vida"

Aunque no participó en el estudio del Saccorhytus, Tom Harvey, profesor de geociencias de la Universidad de Leicester, explica que los diminutos fósiles como el Saccorhytus "ofrecen una visión de un mundo microscópico que rara vez logramos ver". Su descubrimiento de un fósil loricífero completo también fue publicado el lunes en la revista Nature Ecology and Evolution.

Al estudiar el esqueleto de este peregrino medieval, los investigadores han sido capaces de precisar el genotipo de la lepra.
Investigación  Al estudiar el esqueleto de este peregrino medieval, los investigadores han sido capaces de precisar el genotipo de la lepra.  (Foto: Cortesía Magdalen Hill, Archaelogical Research Project)

El descubrimiento de Harvey se produjo como una total sorpresa mientras estudiaba crustáceos fosilizados. Aunque otros fósiles similares habían sido encontrados, carecían de cabeza u otros rasgos que conectaran directamente su identidad, dijo.

Aunque también medían un milímetro y vivían entre partículas de arena en el lecho marino, los loricifera están más relacionados con los artrópodos como los insectos y los camarones que con el Saccorhytus, y todavía existen. El Saccorhytus, en cambio, no tiene una versión viva.

Ambas fueron parte de la "explosión" cámbrica, la aparición repentina de una amplia variedad de vida animal en el registro fósil hace 500,000 millones de años y un momento crucial en la evolución de la vida en la Tierra, señaló Harvey.

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"Nos ayudan a reconstruir el árbol de la vida, la serie de eventos en la formación de ramas en la evolución animal", dijo Harvey. "Pero aparte de eso, revelan que poco después del origen de los animales en el Precámbrico tardío, algunos grupos de animales ya se estaban adaptando a la vida ‘extrema’ entre granos de arena en el fondo marino, posiblemente para evitar ser comidos por animales más grandes".

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Los loricifera modernos no han evolucionado mucho. Todavía se pueden encontrar en su pequeño ecosistema dentro de la arena de playa o el sedimento marino. Y los loricifera no pertenecen a "nuestra" parte del árbol de la vida.

Los investigadores, advierte Harvey, "señalan que el Saccorhytus sí pertenece a la misma ‘rama’ del árbol de la vida de los humanos, por lo que podría ser visto como uno de nuestros primeros antepasados. Es curioso, pero en 500,000 millones de años, pueden producirse muchos cambios evolutivos".

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Descubrimiento  El hallazgo de una especie que vivió hace 6.6 millones de años en el suroeste de China sugiere que la nutria antigua tenía proporciones de "vida de lobo" y pesaba aproximadamente 100 libras.  (Foto: Yunnan Institute of Cultural Relics and Archaeology)
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