John McCain, el excombatiente de guerra que libra su mayor batalla

El senador republicano fue diagnosticado con glioblastoma, un tipo de tumor cerebral muy agresivo que le quitó la vida a Ted Kennedy y al hijo del senador John McCain.
Respetado por republicanos y demócratas  El senador viene de una época en la cual el Senado funcionaba por alianzas transversales y no por preferencias partidistas.  (Foto: AFP/Chip Somodevilla)
WASHINGTON (AFP) -

La avalancha de mensajes de simpatía dirigidos a John McCain, afectado por un cáncer cerebral, ilustra el respeto que se ganó este senador a lo largo de su vasta carrera, sobre todo por su concepción de la política "a la antigua", menos partidizada que la practicada por la nueva generación.

Los expresidentes Bush, Clinton y Obama, así como centenares de legisladores demócratas y republicanos, expresaron su respaldo a su colega desde este miércoles, día en que se hizo público el diagnóstico.

Los mensajes rinden por lo general homenaje al "combatiente", al "héroe" de guerra de 80 años y transmiten testimonios de luchas comunes o de viajes parlamentarios realizados junto a McCain.

Convicciones no le faltan al enfermo senador, pero a menudo no coinciden con las de la mayoría de su propio partido republicano.

Décadas atrás, la cámara alta del Congreso estadounidense funcionaba sobre la base de alianzas transversales, por encima de las pertenencias partidarias, en función de los temas o de los lazos regionales. Los más viejos sienten nostalgia por esa época.

"No conozco a nadie que no haya tenido escaramuzas con el senador McCain", dijo a la AFP John Cornyn, senador republicano por Texas. "Pero es como una tormenta de primavera. Cuando el sol vuelve, somos nuevamente amigos y podemos trabajar juntos".

En política exterior, McCain es el halcón por excelencia. Algunos de sus pares republicanos le critican que nunca dijo no a ninguna guerra. En Siria, por ejemplo, fue él quien presionó al demócrata Barack Obama para que interviniera.

Cuando fue candidato a la Casa Blanca, en 2008, precisamente contra Obama, dijo con tono desafiante que Estados Unidos bien podría permanecer en Irak por un siglo.

Fue de los adversarios más duros de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton. En política interna, vota por lo general junto a sus correligionarios, pero se alineó con los demócratas cuando se trató de defender la regularización de los inmigrantes indocumentados.

Fue por impulso de McCain que el Congreso estadounidense legisló contra la tortura.

Trump bajo vigilancia

McCain no esconde su desprecio por sus colegas del Tea Party, que desembarcaron en 2010 con la intención de poner fin a prácticas habituales en el Congreso como las negociaciones en torno a una copa en los cómodos salones de la cámara alta. McCain los calificó de "locos", antes de pedir disculpas.

"Uno de los elementos clave necesarios para que mis colegas me tuvieran confianza fue respetar la palabra", dijo a la AFP en 2013. "En la tradición de Ronald Reagan y de Tip O'Neil (expresidente demócrata de la Cámara de Representantes), estoy dispuesto a asumir compromisos sin renunciar a mis principios", dijo.

Él se divierte de que un día lo traten de iconoclasta y otro de cuadrado. "Soy siempre el mismo hombre, que pelea con pasíón", comentó.

Pero estas convicciones lo llevaron a estrellarse contra lo que muchos analizan como la culminación del proceso de degradación de la vida política en Estados Unidos: el ascenso de Donald Trump.

Hijo y nieto de almirantes, expiloto de combate, McCain permaneció cinco años y medio como prisionero de las fuerzas comunistas durante la guerra de Vietnam. Esta experiencia lo marcó, y cuando en agosto de 2016, en plena campaña electoral Trump criticó a los padres de un soldado estadounidense muerto en combate porque éste era musulmán, McCain no se lo perdonó.

"Es tiempo de que Donald Trump dé el ejemplo a nuestro país y al partido Republicano" y renuncie, declaró entonces, concitando la ira de los seguidores del magnate.

Donald Trump "no es un candidato viable": McCain

En las legislativas de noviembre, de todas maneras, fue elegido para un nuevo mandato de seis años como senador. Su primer cargo electivo (como diputado) lo consiguió en 1982.

Desde entonces, John McCain, que preside la Comisión de Defensa, es uno de los más visibles detractores de las política exterior de Trump. Sobre todo en relación a Rusia.

El senador está escandalizado por la campaña de piratería informática ordenada, según Washington, por el presidente ruso Vladimir Putin, a quien califica de asesino, y pretende que Estados Unidos aplique nuevas y más fuertes sanciones a Moscú.

Este jueves emitió su primer tuit desde que recibiera el diagnóstico del tumor cerebral.

"Gracias por los mensajes de apoyo. Lamentablemente para mis sparring-partners del Congreso, pronto estaré de regreso", escribió, recurriendo a la jerga del boxeo para referirse a esos compañeros de entrenamiento que aceptan recibir golpes.

Un cáncer agresivo

El cáncer que afecta a John McCain es un glioblastoma, un tumor cerebral frecuente y muy agresivo que presenta una de las menores tasas de supervivencia.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) este tumor, producido por una degeneración de los astrocitos, células que juegan un importante papel en la salud de las neuronas, es de los más malignos.

Afecta por lo general a niños y a adultos mayores de 50 años.

La esperanza de vida tras el diagnóstico oscila entre 12 y 16 meses, según las estadísticas médicas, pero puede variar considerablemente en función de cada paciente.

"Todo depende de dónde está localizado el cáncer y de sus efectos sobre el enfermo", explicó en el Washington Post el doctor Frederick Smith, un oncólogo del Chevy Chase de Maryland.

Ve: Así comienzan los dictadores: el republicano John McCain a Trump

Hasta 30% de los pacientes sobreviven más de dos años y hasta 10% más de cinco, agregó.

La edad puede influir en la supervivencia a esta enfermedad. Cuanto más joven se tiene un pronóstico más favorable.

Los otros factores importantes son el estado general de salud del paciente en el momento del diagnóstico y las características moleculares del tumor.

El glioblastoma costó la vida a personalidades estadounidenses como el senador Edward Kennedy, en 2009, a los 77 años de edad, y a Beau Biden, hijo del exvicepresidente Joe Biden, que falleció en 2015 con sólo 46 años.

Kennedy había sido diagnosticado en mayo de 2008 tras un desmayo. Fue operado y su deceso se produjo en agosto de 2009.

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A Beau Biden la enfermedad se le diagnosticó en 2013. Fue también intervenido quirúrgicamente y sometido a tratamiento de radioterapia y quimioterapia. Pudo retomar su trabajo, pero el cáncer reapareció y terminó causándole la muerte en mayo de 2015.

A menudo los médicos operan al paciente para extirpar la mayor extensión posible del tumor, pero en los tejidos sanos vecinos sobreviven células cancerígenas que provocan ulteriormente un recrudecimiento de la enfermedad, señalan los oncólogos.

La radioterapia y la quimioterapia son los tratamientos más habituales para intentar contener el cáncer, por lo general de manera infructuosa.

La inmunoterapia, un nuevo tratamiento que puede modificar las células del sistema inmunológico para que puedan reconocer y destruir el cáncer, está siendo objeto de ensayos clínicos en pacientes afectados por un glioblastoma, pero hasta ahora los resultados no han sido concluyentes.

El glioblastoma representa 55,4% de los gliomas, el conjunto de tumores cerebrales, malignos o benignos, según el American Brain Tumor Association.

Alrededor de 12.400 nuevos casos serán diagnosticados en 2017 en Estados Unidos, de acuerdo a las previsiones de esta asociación.

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