El Muro de Berlín, a 50 años de la separación ideológica del mundo

El 13 de agosto de 1961 se anunció la construcción de un muro que dividiría físicamente a Berlín e ideológicamente al mundo entero, durante más de 28 años

El verdadero significado del muro

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muro  Sin Pie de Foto  (Foto: Reuters)

Nota del editor: Este artículo se publicó originalmente en 2011 con motivo de los 50 años de la construcción del muro.

El 13 de agosto de 1961, los berlineses se despertaron con la noticia de que la República Democrática Alemana había decidido levantar un muro para frenar el éxodo de ciudadanos del este al oeste.

Este suceso daría inicio a 28 años y 88 días de división latente entre capitalistas y comunistas. El muro pasó a ser a nivel mundial símbolo de una humanidad polarizada y atemorizada por una potencial guerra nuclear.

Desde su construcción, los soldados fronterizos de la RDA recibieron la orden de disparar contra todo aquel que intentara cruzar el muro. Cientos de familias quedaron divididas, se cortó cualquier posibilidad de contacto humano y físico entre los lados.

Durante esos años, se estima que cerca de 5,000 personas intentaron saltar el muro y unas 300 personas fueron asesinadas en el intento.

En conmemoración de los 50 años del inicio de la construcción del Muro de Berlín, un artículo publicado por la revista Quién en su edición 203 relata la dura realidad que vivió Alemania durante esos años hasta el 9 de noviembre de 1989, el histórico día en que cayó el muro.

Salto a la libertad

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Nadie pensó que las amenazas se cumplirían. Muy pocos berlineses lo creían, hasta que lo vivieron en carne propia.

Sorpresivamente, a las 1:11 horas del domingo 13 de agosto de 1961, la radio Alemana del Este interrumpió su programación para transmitir una noticia especial: el gobierno socialista “obstruirá el camino a las intrigas y garantizará una vigilancia segura” al Berlín comunista, se informó mientras miles de militares salían a las calles.

Con esa declaración, nacía oficialmente el Muro de Berlín, el también llamado “Muro de la vergüenza”. Los berlineses se quedarían atónitos, el cierre de fronteras también terminaría por dividir a familias enteras.

Esa misma mañana, entre alambres de púas, perros de guardia y vallas improvisadas, la construcción del muro se iniciaba a marchas forzadas para rodear 45 kilómetros de Berlín y partirla en dos.

Pero esa división no sólo sería física. El Muro se convertiría en el símbolo de una humanidad polarizada y atemorizada por una potencial guerra nuclear. El mundo se dividía entre capitalistas y comunistas. Así iniciaba la larga noche de la Guerra Fría.

Caen a los pies del muro

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MURO  MURO  (Foto: Reuters)

Apenas dos días después del inicio de la construcción del Muro, el mundo se sorprendió de la hazaña realizada por un militar para lograr esquivar la división de Berlín.

El 15 de agosto, Conrad Schumann, de 19 años, un policía fronterizo de la Alemania comunista tomó impulso y saltó por encima de la alambrada. La imagen de su salto, conocido después como “El salto a la libertad”, fue captada por el fotógrafo Peter Leibing y de inmediato se convirtió en un icono libertario.

Del otro lado del muro, el joven Conrad dejó atrás a su familia y jamás pudo recuperarse de esa pérdida. Terminó ahorcándose en el jardín de su casa el 20 de junio de 1998 tras vivir torturado por la idea de haber abandonado a los suyos.

En agosto de 1962 el muro arrebató la vida de una primera persona, el joven de 18 años, Peter Fechter. Herido de 21 balazos por parte de la guardia fronteriza al intentar cruzarlo, el joven albañil murió desangrado en medio del muro sin recibir ayuda.

Algunas personas intentaron ayudarlo al arrojarle botiquines de primeros auxilios. No fue la única víctima. Se calcula que cerca de 5,000 intentaron saltarlo y unas 300 personas fueron asesinadas al buscar cruzarlo.

Queda una huella en las familias

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MURO  MURO  (Foto: Reuters)

La mayor tragedia del muro, paradójicamente, se vivió en casa. La abrupta división de Berlín trajo consigo desolación a miles de familias que fueron separadas.

Padres que tenían a sus hijos en el lado occidental cuando se construyó el Muro jamás pudieron volver a verlos, pero lo mismo sucedió con hermanos, amigos, parejas y hasta recién casados.

Las estrictas medidas impedían incluso que las familias pudieran reunirse en eventos de importancia como bodas, cumpleaños y hasta funerales. Con el cierre de los pasos fronterizos se cortaron las posibilidades de contacto humano y físico dentro de la ciudad.

No había líneas telefónicas. Hablar con tíos, tías, abuelos y sobrinos sólo era posible a gritos delante de un muro, cada vez más alto, y de las alambradas. Pronto, agitar la mano y verse unos momentos por encima del muro, sería imposible.

Las barreras serían cada vez mayores, el muro alcanzaría una altura de casi cuatro metros. Con todo, la esperanza de reunirse con los seres queridos, impulsó que muchos berlineses se organizaran y construyeran túneles subterráneos.

Políticos atacan el muro

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muro  murp  (Foto: Reuters)

Si a nivel interno el Muro era una loza difícil de sobrellevar, al mundo le parecía doblemente duro padecer la amenaza de una guerra y un posible conflicto nuclear. Desde su construcción, líderes de todo el planeta buscaron destruir esa división.

John F. Kennedy, visitó Berlín dos años después de su edificación, el 11 de junio de 1963, y pronunció uno de los discursos más célebres del siglo pasado con la frase: “Ich bin ein Berliner” (Yo soy berlinés), que ayudó a levantar la moral de un pueblo devastado por el levantamiento del Muro.

Casi un cuarto de siglo después, el 12 de junio de 1987, Ronald Reagan llamó a su homólogo ruso, Mijail Gorbachov, a destruir el muro de una vez por todas: “¡Abra esta puerta Señor Gorbachov!, ¡Tire este muro!”, gritó ante 20,000 berlineses reunidos en torno a la Puerta de Brandenburgo.

La presión política funcionó, dos años después, el Muro de Berlín se vendría abajo.

Se abren las fronteras

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MURO  MURO  (Foto: Reuters)

Casi de la misma forma como nació el Muro también así murió. Una sorpresiva conferencia de prensa ofrecida por Günter Schabowski, miembro del Politburó alemán, informaba que los viajes privados al extranjero podrían hacerse sin solicitar autorización.

Era ambiguo pero también dejaba ver la apertura directa de los pasos fronterizos. Un periodista le preguntó desde cuándo se haría efectiva esa nueva orden. El sorprendido Günter respondió: “inmediatamente”.

Así, tras 28 años y 88 días, la noche del 9 de noviembre de 1989, el muro de Berlín se derrumbaba. Miles de berlineses de los dos lados, se desbordaron hacia el muro y a golpe de martillos, palos e incluso botellas descargaron todo el dolor contenido. Familiares se reencontraron y no faltaron muestras de dolor acumulado entre unos y otros.

El mundo también lo celebró. El 21 de julio siguiente, teniendo al Muro de escenario, se celebró el concierto The Wall Live, promovido por Roger Waters, del mítico grupo Pink Floyd, con la participación de estrellas como Van Morrison, Scorpions, Ute Lemper, Marianne Faithfull, Cyndi Lauper y Bryan Adams.

Las huellas del muro siguen vivas y su recuerdo será siempre una vergüenza, pero también un camino a la esperanza.