Congreso de Perú inicia proceso para destituir al presidente por caso Odebrecht

Pedro Pablo Kuczynski es señalado por haber recibido pagos indebidos de la firma brasileña Odebrecht.
El caso Odebrecht podría llevar al presidente de Perú a enfrentar la destitución
LIMA (Expansión) -

El Congreso de Perú debatirá el próximo jueves el pedido de vacancia (destitución) presentado por la oposición contra el presidente Pedro Pablo Kuczynski, tras denuncias de que una empresa del mandatario recibió pagos de Odebrecht.

La decisión fue anunciada este viernes por el presidente del Congreso, el fujimorista Luis Galarreta, quien declaró a los periodistas que la admisión de la moción de vacancia deberá primero ser debatida y votada durante la tarde de este día para llegar a la instancia definitiva la próxima semana.

La aprobación de la moción es casi un hecho, ya que requiere del apoyo del 40% de los 130 congresistas y la bancada fujimorista del partido Fuerza Popular, que ocupa 71 escaños, ha sido una de las que la ha promovido.

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La constructora brasileña Odebrecht pagó más de 782,000 dólares a la consultora Westfield Capital, del actual presidente de Perú, por asesorías hechas entre 2004 y 2007, según un documento de la compañía remitido a la comisión parlamentaria que investiga el caso de corrupción.

Pedro Pablo Kuczynski puede convertirse en el primer presidente destituido por sus vínculos con Odebrecht, que afirma haberle abonado casi 5 millones de dólares en asesorías cuando era ministro.

"No voy a abdicar ni a mi honor, ni a mis valores, ni a mis responsabilidades como presidente", garantizó Kuczynski el jueves.

Su caída "sería terrible" para la estabilidad y la imagen del continente, según Luis Benavente, de la consultora peruana Vox Populi, aunque "la corrupción es una enfermedad latinoamericana" instalada "en todas las bases del sistema político-social".

El caso Odebrecht ha sido particularmente sangriento en Perú.

El expresidente Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa están en prisión preventiva por recibir presuntamente 3 millones de dólares para su campaña y sobre el exmandatario Alejandro Toledo (2001-2006) hay una orden de captura y pedido de extradición desde Estados Unidos por beneficiarse supuestamente de 20 millones.

Ecuador tampoco se ha salvado de este terremoto político.

Su vicepresidente, Jorge Glas, fue sentenciado el miércoles a seis años de prisión por asociación ilícita tras recibir 13.5 millones de dólares en sobornos.

Su condena "marca una ruptura con el ocultamiento de la corrupción que hubo durante el gobierno de Rafael Correa" (2007-2017), según el politólogo Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en Quito

Lula, con la soga al cuello

Brasil es el otro país donde Odebrecht ha dejado más víctimas, aunque es apenas un capítulo de la Operación Lava Jato que investiga los sobornos pagados por grandes constructoras a partidos y políticos para obtener licitaciones en Petrobras.

La empresa hasta tenía un departamento dedicado a la gestión y distribución de sobornos a políticos brasileños.

El expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) está con la soga al cuello por su presunta vinculación.

La justicia investiga si Odebrecht le pagó un terreno para su instituto en Sao Paulo y si ofreció a su familia un apartamento en una localidad cercana.

En el marco de Lava Jato, Lula ha sido condenado a nueve años y medio de cárcel por recibir un lujoso tríplex en un balneario.

Si la segunda instancia judicial confirma la condena, puede ir a prisión y quedar fuera de las presidenciales de 2018.

En este sentido, el analista político Mauricio Santoro, de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (UERJ), subraya que "la eventual caída del presidente peruano probablemente será usada en las elecciones brasileñas para criticar a los gobiernos del Partido de los Trabajadores", el de Lula y de su sucesora Dilma Rousseff, destituida en 2016.

El director ejecutivo de la constructora, Marcelo Odebrecht, fue de su lado condenado a 20 años de cárcel por el caso, reducidos luego a diez. El 19 de diciembre pasará a prisión domiciliaria por colaborar con la justicia, tras haber pasado dos años y medio en una cárcel de Curitiba (sur).

Sus delaciones permitieron investigar a ocho ministro del actual presidente, Michel Temer, un tercio del Senado y unos 40 diputados.

El mandato del propio Temer también peligró por las denuncias sobre la presunta aportación de Odebrecht a la candidatura presidencial que formó con Dilma Rousseff, su antecesora, aunque la justicia electoral lo absolvió en junio de este año.

Las garras de la constructora brasileña también apuntaron a Venezuela, donde dijo haber desembolsado 98 millones de dólares.

El presidente Nicolás Maduro se vio envuelto en la polémica, pero la justicia --acusada por la oposición de ser partidista-- frenó las acusaciones y descartó investigarlo.

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Los tentáculos también alcanzaron a dos hijos del exmandatario panameño Ricardo Martinelli (2009-2014) y a tres de sus ministros, todos imputados, y al exdirector general de la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), único investigado en su país y acusado de aceptar al menos 10 millones de dólares.

Con información de EFE y AFP.

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