Los programas sociales en México son poco efectivos contra la pobreza

A pesar de los programas sociales implementados desde hace 20 años, México está reprobado en la equidad y la distribución de los ingresos
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| Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

En materia de equidad en la distribución de ingresos, México está reprobado.

Los niveles de desigualdad en este país están peor que el promedio latinoamericano, de por sí zona del mundo con mayores índices de inequidad, de acuerdo con el Primer Informe de Desarrollo sobre Desigualdad en América Latina y el Caribe, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Esto quiere decir que en países como Uruguay, Costa Rica, Venezuela, Argentina, El Salvador y Perú –países con una producción económica menor a la de México – existe una distribución de los ingresos mucho más equitativa.

Es decir, aún cuando México genera una mayor cantidad de ingresos que esos países, la riqueza está concentrada en una menor proporción de personas.

En cuanto a la cifras sobre vida en condiciones de pobreza, también las cosas han empeorado. El Banco Mundial anunció recientemente que el número de pobres en México había pasado de 50.6 millones en 2008 a 54.8 millones en 2009.

Significa que en México hay 4.2 millones de nuevos pobres a pesar de que desde 1998, el gobierno federal ha invertido miles de millones de pesos en diversos programas para disminuir los niveles de miseria.

Carlos Salinas de Gortari –presidente de 1988 a 1994– buscó bajar el número de mexicanos que vivían en condiciones de pobreza a través del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), en el que gastó más de 20,000 millones de pesos en ese entonces.

Sobre la base del tipo de cambio de 1989, esto equivaldría aproximadamente a más de 7,000 millones de dólares.

Ernesto Zedillo –sucesor de Salinas de Gortari y jefe del ejecutivo de 1994 a 2000– puso en marcha el Programa Nacional de Educación, Salud y Alimentación (Progresa) que excedió los 36,000 millones de pesos en presupuesto (casi 4,000 millones de dólares), para mejorar la situación de desigualdad.

El primer presidente panista, Vicente Fox Quesada –2000 al 2006–, diseñó el Programa Oportunidades, que sigue implementando el actual mandatario Felipe Calderón Hinojosa.

Según datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, el gasto destinado a Oportunidades superaba los 150,000 millones de pesos (más de 13,000 millones de dólares) hasta el 2006.

De acuerdo con Luis Felipe López Calva, jefe economista del PNUD para América Latina y el Caribe, en los últimos años sí se ha registrado una disminución en la desigualdad y la pobreza, pero no de forma continua.

"Para reducir de manera sostenible la desigualdad se tienen que utilizar los instrumentos que son para eso. Por ejemplo, tener una estructura fiscal más progresiva", dijo en entrevista con CNNMéxico.

Para Mario Luis Fuentes, director general del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (Ceidas), a través de los programas sociales el gobierno ha buscado romper el ciclo intergeneracional de pobreza, otorgando acceso a salud, educación y medicación, pero no han sido exitosos. Además, no se incluyeron instrumentos específicos para terminar con la desigualdad.

"No ha sido suficiente porque ha habido un gran supuesto que no se cumplió. El supuesto es que para que se rompiera el ciclo intergeneracional de pobreza, a través del acceso educativo y de salud, los jóvenes pudieran tener oportunidad de empleo digno", dijo en entrevista con CNNMéxico.

Detalló que los jóvenes beneficiados por programas como Oportunidades sí están egresando con mayor número de años escolares, con más visitas a centros de salud y con acceso a alimentos, pero eso no ha redituado en mayores niveles de aprendizaje, salud o nutrición por la mala calidad de los servicios públicos.

"Uno de los elementos fundamentales es que mientras no se eleve la calidad de educación que provee el estado, y que los servicios de salud realmente generen hábitos, estamos realmente reproduciendo el ciclo de desigualdad", detalló.

Gonzalo Hernández Licona, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) -organismo encargado de la medición de la pobreza en México– aseguró que la desigualdad no se puede combatir únicamente con programas sociales.

"En México mejora el promedio (de pobreza) en los últimos años pero la desigualdad continúa. ¿Por qué? Porque hay elementos estructurales, yo diría, en donde la desigualdad está presente y que las acciones no han sido suficientemente efectivas.

"Esos programas (sociales) no son suficientes si no podemos estructuralmente mejorar el tema de acceso igualitario a oportunidades a recursos e ingresos que va más allá de solamente programas sociales", dijo.

Consideró que el combate a la discriminación, una mayor equidad de género y la eliminación de monopolios y duopolios serían elementos que llevaría a México a ser menos desigual.

"En México hace falta eliminar un conjunto de barreras para que la igualdad de oportunidades esté ahí", explicó.

Detalló que acciones afirmativas, como la discriminación positiva para mujeres y grupos marginados, también podrían ayudar a disminuir la inequidad.  

Brasil y Chile, ejemplos a seguir

A pesar de que Brasil y Chile tienen peores niveles de desigualdad que México, esos dos países son para el PNUD los ejemplos a seguir en América latina.

López Calva explicó que han implementado continuamente medidas enfocadas a cerrar la brecha entre ricos y pobres, que además han demostrado ser efectivas.

"Recientemente un caso exitoso es Brasil y el otro es Chile, por razones diferentes y situaciones diferentes, claramente en Brasil y en Chile en los últimos ocho años se ha reducido la desigualdad de manera importante", aseguró el economista.

Detalló que Brasil ha mejorado significativamente la cobertura educativa a nivel primaria y también los ingresos de la población de la tercera edad.

En Chile se aprobó una reforma al sistema de pensiones y hubo un crecimiento en la educación terciaria.

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