Apoyar a niños pobres desde temprana edad mejora la economía de un país

Por cada dólar invertido en el desarrollo de un menor, en especial si está en situación de riesgo, un país ahorra 17, dicen investigadores
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| Otra fuente: CNNMéxico
CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) -

Invertir en los menores que viven en condiciones de pobreza y violencia no sólo los beneficia directamente, sino que el país también gana, tanto en lo social como en lo económico.

Por cada dólar que un país destina al desarrollo temprano de un niño, a la larga se ahorra 17 en instituciones de seguridad y justicia. Los recursos empleados en el combate a la delincuencia, la atención médica y la salud mental de un menor infractor son mucho más altos que los generados en su desarrollo, sostiene el economista estadounidense Arthur Rolnick, quien fue director de investigación de la Reserva Federal del estado de Minneapolis.

Rolnick expuso esa idea en México el 1 de diciembre pasado, durante un congreso convocado por la Fundación JUCONI, una asociación civil con sede en Puebla, al centro del país, dedicada a atender a menores y familias en situación de riesgo, es decir, en un contexto de pobreza, violencia y falta de preparación que frena sus oportunidades e inserción social.

En México, 20.8 millones de menores de 17 años viven en condiciones de pobreza, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). La cifra representa 18.5% de la población.

Rolnick ya había presentado sus ideas en 2006, en un reporte que elaboró junto con su colega Rob Grunewald, titulado Una propuesta para alcanzar grandes ganancias del desarrollo temprano de la niñez.

En ese texto, señalan que "la calidad de vida de un niño y las contribuciones que hace a la sociedad cuando es adulto pueden quedar marcadas desde sus primeros años de vida".

"Desde su nacimiento hasta que tiene cinco años, el niño atraviesa por un tremendo crecimiento y cambio. Si este periodo incluye apoyo al desarrollo del aprendizaje, el lenguaje, las habilidades motrices y el funcionamiento emocional, es más probable que el niño tenga éxito en la escuela y más tarde contribuya a la sociedad", agregan.

Si un niño recibe respaldo para permanecer en la escuela y mantener su salud, disminuyen las probabilidades de que abandone sus estudios para dedicarse a actividades poco remuneradas o delictivas, y aumentan las probabilidades de que se prepare, se convierta en un trabajador calificado y se integre al mercado laboral.

Con ello, argumentan los autores, resulta beneficiado el individuo al escapar de una situación de riesgo, y también la sociedad, que gana una persona comprometida con su comunidad y que aportará al desarrollo económico gracias a su capacidad para el trabajo.

De acuerdo con la propuesta, para que un programa de desarrollo temprano de la niñez aspire a tener éxito debe contemplar al menos tres aspectos: involucrar activamente a los padres del menor, estar diseñado a largo plazo por los sectores público y privado, y fijar metas que incentiven el mejoramiento del desempeño.

Otro economista estadounidense, James Heckman, ganador del Premio Nobel de Economía en el 2000, defiende ideas similares.

Para Heckman, invertir en la educación de las familias en condiciones económicas desfavorables abre las puertas a un desarrollo humano más equitativo y favorece la creación de una fuerza de trabajo productiva y valiosa.

En una entrevista con el diario The Washington Post, publicada en agosto pasado, Heckman dijo: "Si haces un análisis costo-beneficio del porcentaje de ganancia de capacitar para el trabajo, si hablas de los programas de rehabilitación temprana para delincuentes o de alfabetización para adultos, estos porcentajes de ganancia por lo general son bajos, muy bajos".

"Es un asunto de utilizar el mismo dinero sabiamente. (…) Debe haber una mayor redistribución de los recursos hacia los primeros años de edad y producir niños que serán productivos", señaló.

Alfredo Navarro, director de comunicación de JUCONI, dijo a CNNMéxico que el objetivo de organizaciones como la suya es que los menores atendidos "se integren a la sociedad de manera permanente", fomentando con terapias una relación familiar de respeto y afecto, así como que permanezcan en la escuela.

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