Los migrantes se convierten en mercado de mano de obra para 'Los Zetas'

Trata de personas, contrabando de órganos y reclutamientos forzados son las principales amenazas que enfrentan miles de centroamericanos
migrantes en las vias del tren
migrantes  migrantes en las vias del tren  (Foto: )
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Por: Ángeles Mariscal
Autor: Ángeles Mariscal | Otra fuente: CNNMéxico
CHAUITES, Oaxaca (CNNMéxico) -

Antonio es alto, de espalda ancha y manos fuertes, aunque apenas tiene 23 años. En tres ocasiones ha intentado cruzar a México para llegar a Estados Unidos, y hasta ahora lo único que ha conseguido es la oferta para integrarse al grupo delictivo de Los Zetas: servir de gancho en el secuestro de migrantes.

Cuenta que la oferta es tentadora, ya que además del asalto y secuestro, le han propuesto entregarle 1,000 dólares por cada migrante sano que lleve a la Ciudad de México, cuyos órganos puedan ser extraídos y vendidos.

La estrategia —explicó— sería generar confianza entre quienes intentan cruzar el país, ofrecerse a servir como guía o acompañante, llegar a la Ciudad de México o en otros puntos que le sean indicados y, una vez ahí, entregarlos en una de las llamadas "casas de seguridad".

A diferencia del perfil promedio de aproximadamente medio millón de migrantes centroamericanos que cruzan cada año por México —de acuerdo con la Agencia de la ONu para los Refugiados—, Antonio, originario de Guatemala, terminó el bachillerato e intentó estudiar una licenciatura; sin embargo, su familia cercana decidió emigrar a Estados Unidos. "Quedé sólo así que en junio (2010) salí de mi país para alcanzarlos".

Sentado sobre los rieles del tren que pasa por la ciudad de Chauites, ubicada entre los límites de Chiapas con Oaxaca, en el sur de México, Antonio dijo a CNNMéxico que el 19 de junio de 2010, mientras cruzaban por la zona, un grupo al que identificó como policías federales, asaltó violentamente a 20 migrantes provenientes de El Salvador y Guatemala, entre ellos iba él.

Los sacerdotes católicos Heyman Vázquez Medina, director del albergue para migrantes Hogar de la Misericordia, ubicado en la ciudad de Arriaga, Chiapas; y Alejandro Solalinde Guerra, director del albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca, refieren que el abuso contra migrantes que cruzan de manera ilegal el país proviene de varias instancias: grupos delincuenciales, autoridades municipales, estatales, y en algunas ocasiones de policías federales y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

Antonio detalla que el asalto en su contra se dio cuando transitaban entre las ciudades de Arriaga y Chauites. "Luego del asalto logramos llegar al albergue de migrantes de Ixtepec (ubicado a 100 kilómetros de Chauites).

"Ahí hicimos la denuncia ante las autoridades de México y migración (INM) me autorizó una estancia de dos meses para que siguiera la demanda. El caso se cerró en agosto, cuando me notificaron que habían despedido a los federales. No sé si fue cierto, pero yo decidí continuar mi viaje".

Explica que durante el tiempo en que se llevaron a cabo las investigaciones permaneció la mayor parte del tiempo en Ixtepec, uno de los centros poblacionales donde se concentran los migrantes. En este lugar se ubica una estación del tren que utilizan como medio de transporte. Antonio cuenta que fue ahí fue el primer intento por reclutarlo al grupo delictivo que se identificó como Los Zetas, una de las banda criminales que operan en México.

"Se me acercaron unos chavos cuando estaba en el albergue de migrantes de Ixtepec, para que los acompañara a las vías (del ferrocarril), me dijeron que me les uniera para bajar a los que iban en el tren y asaltarlos. Les dije que no, que eso no iba conmigo".

"En otra ocasión vino un mexicano y me pidió que lo acompañara a la Ciudad de México, fuimos y ahí me invito a unirme a su grupo delictivo, dijo que era de Los Zetas y que pagan bien".

En esa ocasión le ofrecieron 1,000 dólares por cada migrante que transportara de la frontera sur a una "casa de seguridad" del grupo delictivo en la Ciudad de México, narra Antonio.

"Dijo que era para el tráfico de órganos. Me insistió, me explicó que hay postores en el mercado negro comprando órganos, y cada órgano está valorado en Estados Unidos en más de 25,000 dólares (300,000 pesos)".

Antonio agranda los ojos cada que menciona las cantidades en que son cotizados los migrantes en el mercado de la delincuencia organizada.

"El tráfico es grande: hay droga, armas, trata de mujeres, todo va por el tren. El tren es una mina de oro y la quieren para ellos (Los Zetas). Los cabecillas —señala— son de México, y nos quieren de peones a los de Centroamérica".

El migrante guatemalteco explica que este reclutamiento de migrantes por parte de grupos delincuenciales, es continuo, y pocos son los que se atreven a negarse.

Un tercer intento de reclutamiento se dio mientras transitaba por la comunidad Tierra Blanca, ubicada en Veracruz, en los límites de esa entidad con Oaxaca. "Uno de los jefes de Los Zetas que hay ahí me dijo que me contrataba de su escolta, yo no quería tumbar y asaltar a los trenes".

Negarse —advierte— es peligroso. "Cuando decimos que no, viene la persecución. A mí cuando no me pudieron convencer de que me les uniera, me pusieron una fecha para salirme de la zona, a esos lugares (donde operan los grupos que intentaron reclutarlo) ya no puedo regresar".

Antonio comenta que el camino para llegar a Estados Unidos se ha vuelto peligroso, que ya no quisiera seguir migrando, sino quedarse en México y estudiar Paleontología.

Inmigrantes que engrosan las filas del crimen

Irineo Mujica, activista y defensor de los derechos humanos de los migrantes, explica que entre los cientos de testimonios que ha escuchado por parte de este sector, el reclutamiento forzado por parte de los grupos delictivos se ha vuelto una constante y una presión más que padecen quienes cruzan por México.

Dice a CNNMéxico que desde que empezó a conocer la problemática de los migrantes —cuando realizaba trabajos como periodista independiente— recogió cientos de testimonios que hablaban de los secuestros, extorsiones, y últimamente de los reclutamientos forzados a que son sometidos estos grupos.

"Los Zetas buscan cierto perfil para sus reclutamientos. Por ejemplo, que las personas hayan tenido cierto entrenamiento militar, como los kaibiles de Guatemala; reclutan también a quienes fueron policías, a los que se ven fuertes, a los que pueden inspirar confianza con los otros migrantes".

Mujica refiere que algunos migrantes reclutados les permiten salir de las zonas que tienen destinadas para realizar los secuestros y asaltos. Esos momentos son aprovechados por algunos para escapar, y es entonces cuando algunos han dado a conocer esta problemática.

"Cuando escapan o salen siempre hay amenazas. Si los encuentran, los matan. Si denuncian, los matan. Este es nuevo peligro, un nuevo riego por el que hora tienen que pasar los migrantes".

Organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), y los sacerdotes Heyman Vázquez Medina y Alejandro Solalinde Guerra, quienes forman parte de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Conferencia del episcopado Mexicano, sostienen que hay algunos lugares estratégicos donde operan los grupos dedicados al secuestro y asalto de migrantes.

Uno de ellos es Chauites, Oaxaca, donde la convivencia se trastocó. En este pueblo de economía próspera que antes se dedicaba de lleno al cultivo y exportación de mango, la población ya no vive tranquila, narra Don Salvador, quien maneja un mototaxi en esa comunidad.

"Los migrantes antes iban de paso, algunos se quedaban por temporadas para trabajar en el corte de mango; es cierto que había algunos asaltos, pero desde hace unos meses llegaron unos que clarito se ve a lo que se dedican porque traen camionetas grandes, con vidrios polarizados".

Don Salvador, entrevistado por CNNMéxico asegura que la gente del lugar vive en constante temor. "Desde las siete de la noche procuran ya no salir, porque hasta los de migración (agentes del INM) nos advirtieron que si nos veían dando alimento o casa a los migrantes, nos iban a denunciar".

Wilson Castillo Martínez, alcalde de Chauites, reconoce que se han incrementado las denuncias por asaltos, secuestros y violaciones cometidas contra los migrantes que pasan por esa circunscripción.

Asegura que ni la población del lugar, ni los policías, participan de estos hechos. "Hemos hablado con nuestros policías y les hemos pedido que contribuyan para que mengüe esta situación que al parecer está avanzando; que seamos cuidadosos y no nos infiltren.

"Pedimos al gobernador (Gabino Cué) que nos apoye, que haya mayor coordinación", refiere el alcalde, mientras acude con activistas, sacerdotes y migrantes, a dar fe de un instalaciones ferroviarias donde según testimonios, se resguarda a los migrantes que son secuestrados.

En agosto de 2010, en el marco de la localización de 72 migrantes ejecutados en el estado de Tamaulipas, el secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad del gobierno de México, Alejandro Poiré, reconoció la existencia de denuncias sobre reclutamientos forzados contra migrantes, por parte de organizaciones como el cártel del Golfo y Los Zetas, situación que calificó como un problema "grave".

Sobre esta problemática, el Comisionado del INM, Salvador Beltrán del Río, refirió en diciembre pasado que según cifras de la Procuraduría General de la República (PGR), durante los primeros diez meses de 2010 se efectuaron 222 denuncias de secuestro de migrantes.

En contraparte, el 7 de enero pasado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dio a conocer que en los últimos seis meses, ha habido al menos 10,000 migrantes secuestrados en la frontera sur de México.

Esta última dependencia realizó entre septiembre de 2008 y febrero de 2009, un estudio amplio sobre el secuestro de migrantes. En el documento titulado Informe Especial Sobre los Casos de Secuestro en Contra de Migrantes se señala que en ese periodo fueron secuestradas 1,600 personas cada mes, lo que de acuerdo al testimonio de las víctimas, le dejó a la delincuencia organizada ganancias por al menos 25 millones de dólares (300 millones de pesos).

En los resultados de la investigación explica que entre quienes se identificaron como autores de estos hechos, están Los Zetas y los maras (La Mara Salavtrucha, entre otras), este último grupo formado en sus orígenes por jóvenes considerados pandilleros, provenientes de El Salvador, Honduras y Guatemala.  

Los lugares con mayor número de denuncias por secuestros —refiere el informe—fueron en orden decreciente, Veracruz, Tabasco, Tamaulipas, Puebla, Oaxaca, Sonora, Chiapas, Coahuila, San Luis Potosí, Estado de México, Guanajuato, Nuevo León, Tlaxcala, Chihuahua y el Distrito Federal.

La CNDH concluyó en su estudio que los migrantes que transitan por México de manera indocumentada, son "personas completamente expuestas y vulnerables a sufrir cualquier tipo de violación a sus derechos humanos".

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