La guerrilla y el narco en Guerrero en los últimos 50 años

Los conflictos armados y grupos paramilitares en México han surgido en uno de los estados más pobres
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CIUDAD DE MÉXICO (CNNMéxico) -

Guerrero ha tenido en las últimas cinco décadas una historia que hace honor a su nombre, marcado por conflictos por pugnas políticas, grupos subversivos y narcotráfico.

Si en el mundo es famoso por las playas de Acapulco -la Joya del Pacífico-, en México, la mención de Guerrero conlleva generalmente a la idea de marginación y violencia por delincuencia organizada.

En el estado que este 30 de enero celebra elecciones para gobernador se formaron en los años sesenta los grupos subversivos Partido de los Pobres, de Lucio Cabañas, y Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, de Genaro Vázquez, ambos profesores.

Un solo indicador del retraso social que aquejaba el estado refleja las causas de su surgimiento: el 48% de la población de 15 años y más era analfabeta hace 50 años.

Los grupos guerrilleros crecieron en la sierra guerrerense y, junto a la Liga 23 de Septiembre, que actuaba en urbes como la Ciudad de México y Monterrey, fueron los principales movimientos subversivos del país en la segunda mitad del siglo pasado.

El Partido de los Pobres secuestró por 100 días al entonces senador y candidato del PRI a gobernador de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa, miembro de la familia que había controlado políticamente al estado desde la época revolucionaria,a principios del siglo XX.

La acción desató una persecución del Estado mexicano contra los grupos que se convertiría en la llamada Guerra Sucia, durante la cual cientos de personas sufrieron desapariciones forzadas hasta los primeros años de los ochenta.

Una de ellas, la más emblemática, fue la del profesor Rosendo Radilla en el municipio de Atoyac, en 1974, por la cual en diciembre del 2009 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) declaró culpable al Estado.

El conflicto político y la guerrilla de nuevo

Las elecciones estatales de diciembre de 1989 fueron el inicio de un conflicto político que se prolongó por más de 15 años, el cual en la actualidad todavía tiene destellos.

En esos comicios, el naciente Partido de la Revolución Democrática, que en Guerrero se conformó con personajes de movimientos sociales locales, reclamó la victoria en alcaldías oficialmente ganadas por el PRI, lo que dio paso a protestas y enfrentamientos.

Desde entonces y hasta hace 5 años, cuando logró la gubernatura por primera vez el PRD, los procesos electorales en el estado tenían como componente la persecución y muerte de opositores al gobierno priista. Para el 2005 se hablaba de 300 militantes asesinados.

Distritos electorales de Guerrero, como Acapulco o José Azueta, son generalmente considerados focos rojos a seguir en elecciones estatales o federales, por parte del gobierno federal.

La jornada de este domingo no es la excepción ante la ola de violencia por narcotráfico en la entidad: el pasado jueves el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Juan Miguel Alcántara Soria adelantó que estarán atentos a su curso.

En medio del conflicto político en la entidad, el 28 de junio de 1995 policías estatales asesinaron a 17 campesinos de la Organización Campesina de la Sierra Sur, en Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, cuando se dirigían a un mitin.

La masacre tomó relevancia a nivel mundial y, 9 meses después, le costó el puesto al gobernador priista Rubén Figueroa Alcocer, del clan Figueroa.

También dio origen a un nuevo grupo subversivo, el Ejército Popular Revolucionario (EPR), el cual se dio a conocer justo un año después y continúa activo.

El cerco que el Ejército implementó en Guerrero para contrarrestar la actividad subversiva llevó a la muerte de 11 personas en una escuela de la comunidad de El Charco, municipio de Ayutla, el 7 de junio de 1998.

Cuatro de las víctimas eran integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), una escisión del EPR, y el resto indígenas con los que se habían reunido, admitió el grupo 10 años después.

El narcotráfico

Los problemas en el estado, compuesto por 81 municipios -entre ellos Cochoapa el Grande, considerado por el Consejo Nacional de Población (Conapo) como el más pobre del país- tomaron un rumbo distinto a partir del 2005.

El narcotráfico comenzó una pugna por controlar Guerrero y en específico Acapulco, su localidad más próspera en lo económico y más poblada, con 722 mil habitantes.

Los primeros signos de violencia iniciaron cuando Los Zetas intentaron arrebatar mediante balaceras y ejecuciones al cártel de Sinaloa el dominio del puerto y de la Costa Grande, relevante para la introducción de droga al país y su salida hacia estados del centro.

El jefe de la plaza era el capo Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, entonces socio de Joaquín El Chapo Guzmán en el cártel de Sinaloa, quien finalmente mantuvo el control de Acapulco.

Sin embargo, después que El Barbas fue abatido por la Armada de México en Cuernavaca, Morelos, el 16 de diciembre del 2009, su hermano Héctor Beltrán Leyva, El H, y su lugarteniente, Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, iniciaron una disputa por quedarse con Acapulco, según la PGR y la SSP.

A esta pelea se sumó que La Familia Michoacana también buscó entrar al estado y peleó a la dividida organización de Beltrán Leyva municipios de las regiones de Tierra Caliente y Costa Grande.

Las detenciones de La Barbie y de su socio, Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio, ambas en el Estado de México, no detuvieron la violencia.

El grupo de La Barbie se dividió en dos y ahora esas facciones se disputan la plaza con la organización de El H.

De ser tradicionalmente un estado utilizado por el narcotráfico para la siembra de marihuana, Guerrero se convirtió en un foco rojo de la seguridad nacional junto a Chihuahua, Tamaulipas y Sinaloa.

La disputa entre narcotraficantes ha dejado 1,698 homicidios entre ejecuciones y enfrentamientos en el estado desde 2007, 520 de ellos sólo el año pasado, indica la estadística del gobierno federal.

En Acapulco hubo 370 asesinatos en 2010, aunque la problemática también se extendió a los municipios Chilpancingo, Coyuca de Catalán, Pungarabato, Totoloapan, Taxco y Tecpan.

Sólo 19 ayuntamientos estuvieron exentos de ejecuciones por delincuencia organizada en un estado que tenía, en 2005, 38 municipios con un muy alto y 35 con un alto índice de marginación.

En el estado que este 30 de enero celebra elecciones para Gobernador se formaron en los años sesenta los grupos subversivos Partido de los Pobres, de Lucio Cabañas, y Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, de Genaro Vázquez, ambos profesores.
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