Juan Pablo II y México, una estrecha relación

El Papa visitó México en 5 ocasiones. Para los católicos, un signo de su amor por el país; para los historiadores, mera estrategia vaticana
Papa Juan Pablo II - La Villa -2002
Papa Juan Pablo II - La Villa -2002  Papa Juan Pablo II - La Villa -2002
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CNNMéxico -

Durante su pontificado Juan Pablo II, conocido con el título de Papa viajero, llevó a cabo 102 visitas pastorales a 133 países fuera de Italia, entre ellos Méxicodonde estuvo en cinco ocasiones (1979, 1990, 1993, 1999 y 2002).

Este país fue especialmente importante para el pontificado de Karol Wojtyla por diversas razones: formó parte de su primera gira al extranjero apenas tres meses después de ser nombrado Papa, y además tenía una especial devoción por la virgen de Guadalupe, según dijo a CNNMéxico el cardenal y arzobispo de GuadalajaraJuan Sandoval.

El purpurado tapatío recordó que en la oficina de Wojtyla en El Vaticano, descansaba sobre su escritorio una figura de la virgen morena.

Fue en este país donde el Pontífice acuñó la frase "México, siempre fiel", pronunciada en su homilía de la Catedral Metropolitana durante la primera gira que efectuó al extranjero, en 1979, y a la que lo mexicanos corresponderían con un "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo".

Las crónicas periodísticas de la época recogen las interminables muestras de afecto entre el pontífice y el pueblo mexicano, constantes y presentes en las cinco visitas del Papa.

Serenatas, cantos especiales de recibimiento, porras y hasta cientos de espejos en las azoteas -con los que los católicos reflejaban los rayos del sol al paso del avión que trasladaba al Papa-, fueron características propias del pueblo mexicano como Juan Pablo II advertió.

"México sabe bailar, México sabe cantar, México sabe rezar, pero más que todo... México sabe gritar", resumía el Papa en otra de sus frases que cimbraba a los católicos mexicanos y aumentaría su algarabía.

Gran parte de los católicos mexicanos consideran que esos viajes fueron una deferencia del Papa -que será beatificado el próximo domingo- hacia el país. Sin embargo, algunos historiadores e investigadores sobre el fenómeno religioso tienen una visión divergente.

"A nosotros nos gusta pensar por razones emotivas que Juan Pablo II quería más a México que a otros países, pero para él, además de las posibles razones sentimentales, había razones de estrategia y geopolítica vaticana en términos de hacia dónde habría de consolidarse el catolicismo", refiere a CNNMéxico el sociólogo e historiador especializado en temas de religión, Roberto Blancarte.

Para el investigador, México representaba para el Vaticano una bisagra entre América del Norte y América del Sur, un continente de burbujeante fervor católico.

El sacerdote e historiador tapatío, Tomás de Híjar Ornelas, coincide con Blancarte, al señalar que Karol Wojtyla, recién nombrado Papa (1978), conocía de la decadencia del catolicismo en Europa y vio en América el futuro de su grey.

"Emprendió dos caminos: hacia afuera de la iglesia aprovecha esa enorme simpatía que despertaba en un mundo sediento de liderazgo; sus habilidades histriónicas, su sensibilidad, le ayudan a captar la benevolencia de su auditorio; hacia adentro de la iglesia emprende una disciplina enérgica, cautelar y represiva para frenar abusos y desordenes que se estaban cometiendo", explica De Híjar.

Sostiene que Juan Pablo II, también considerado un estadista, tenía temor de que el comunismo extendiera sus tentáculos hasta el "nuevo continente" y fue un motivo más para cruzar el Atlántico, como nunca antes lo había hecho ningún otro líder de la Iglesia Católica.

"Tenía una conciencia cabal de que sobre sus espaldas estaba el futuro de la iglesia Católica, tenía un empeño grande de oxigenar la fe cristiana fuera de Europa y de evitar que el drama que vivió en carne propia debido al comunismo, se extendiera", agregó el presbítero.

"En atención a esto, el Pontificado de Juan Pablo II, rompió esquemas, pero también los haría en cuanto a la proyección de su persona hacia afuera aunque curiosamente hizo lo contrario al interior de la Iglesia... cerró todo lo que él consideraba un apertura excesiva o indebida", explicó. 

Ambos investigadores consideran también el momento histórico por el que atravesaba México, cuando por cuestiones políticas y sociales, el gobierno del liberal Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó este país por más de 70 años, decidió modificar las llamadas Leyes de Reforma que acotaban el desempeño de las iglesias en la vida pública.

La primera visita del Papa ocurrió antes de esas modificaciones, cuando estaban prohibidas las congregaciones o manifestaciones religiosas en la vía pública.

"Parte de los elementos que influyeron en esos cambios, fueron las visitas de Juan Pablo a México, y que muchos vieron que este tipo de manifestaciones de religiosidad, que podían adecuar las Leyes de Reforma, sin alterar el espíritu laico mexicano y al mismo tiempo, establecer relaciones diplomáticas con el Vaticano, sin que esto afectara la política exterior de México", apunta Blancarte.

"El Papa Juan Pablo II va a echar las bases para que México pase de la dictadura de un partido a una participación democrática más plural", indicó De Híjar.

Amor de palabra 

Blancarte concluye que la estrategia de evangelización pudo no haber alcanzado sus metas, ya que descendió en un 7 %, el número de católicos mexicanos durante los 25 años de pontificado de Juan Pablo.

"Con todo y sus viajes y todas sus manifestaciones de fervor masivo, no detuvo el éxodo de creyentes hacia otras religiones o iglesias e incluso hacia la indeferencia y el agnosticismo", escribió recientemente el investigador en un artículo titulado, México ¿siempre fiel?.

Con base en el censo de población y vivienda que efectúa cada 10 años el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en México, hasta el año 1990, el 89.7 % de los mexicanos dijeron ser católicos.

La cifra cayó del 88 % en el censo del año 2000 al 83.9 % en 2010.

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